Solo los vivos perdonan

SOLO LOS VIVOS PERDONAN de Ismael Martínez Biurrun / Editorial: Aristas Martínez / Colección: Pulpas / Género: Narrativa / 320 páginas / ISBN: 9788412435320 / 2022

LAS RECOMENDACIONES DE LA JUNGLADELASLETRAS PARA PASAR UN AGOSTO RODEADO DE LIBROS.
HOY:

SOLO LOS VIVOS PERDONAN DE ISMAEL MARTÍNEZ BIURRUN

Bajo la atenta mirada de los buitres, y tal vez guiados por alguna clase de destino, los pasos de Jordán tropiezan con unos huesos de prodigiosa antigüedad en mitad de un páramo: un hallazgo de valor incalculable y quizá su última oportunidad de saldar la deuda que lo mantiene atado a un pasado criminal. Al otro extremo de la culpa lo espera Iñigo, quien se descubre a los cuarenta años perdido en una vida gris y simulada, y se debate entre lidiar con los fantasmas de su memoria o encarar el abismo todavía más temible del presente; el mismo presente vertiginoso que hace eternas las noches de Olalla en el hospital, mientras su hijo se revuelve en la cama, agitado por sueños en los que deambula por la orilla entre la vida y la muerte.
En la frontera del thriller, el drama y el fantástico, Solo los vivos perdonan es una novela de vidas cruzadas envuelta en una atmósfera inquietante que reflexiona sobre nuestras heridas invisibles, la soledad y el mecanismo imperfecto del perdón.

El despertar de las lechuzas

EL DESPERTAR DE LAS LECHUZAS de Alberto Atienza / Editorial: Célebre Editorial / Género: Narrativa / 261 páginas / ISBN: 9788412190311 / 2020

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EL DESPERTAR DE LAS LECHUZAS DE ALBERTO ATIENZA

¿Qué estás dispuesto a hacer por amor? ¿Estás dispuesto a morir? ¿Estás dispuesto a matar? ¿Estás dispuesto a sacrificarlo y a perderlo todo por amor? Estas son las preguntas a las que, de una forma o de otra, se ven forzados a responder los protagonistas de esta historia. El despertar de las lechuzas es una brillante novela que, a través de un delicado lenguaje, nos muestra el lado más humano y trágico del ser humano: la muerte, el amor, el dolor y la esperanza se mezclan en un relato que se adentra en el conocimiento de unos personajes que luchan por sobrevivir en un mundo hostil del que emergen las pasiones más sinceras y desgarradoras.

Nick Carter y André Breton. Una pesquisa surrealista

NICK CARTER Y ANDRÉ BRETON. UNA PESQUISA SURREALISTA de David B. / Editorial: Impedimenta / Género: Narrativa / 56 páginas / ISBN: 9788418668203 / 2021

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NICK CARTER Y ANDRÉ BRETON. UNA PESQUISA SURREALISTA DE DAVID B.

André Breton, el fundador de la corriente surrealista, se siente muy desamparado. Su mujer ha desaparecido de su vida, sus compañeros surrealistas se han ido o han sido excluidos del movimiento y, sobre todo, le parece que ha perdido lo que le hizo ser el alma del surrealismo. Decide entonces contratar a su amigo, el detective Nick Carter, para investigar y hallar esta cosa indescriptible que supuestamente le fue robada: «el oro del tiempo».

Un viernes de carnaval

Lo que voy a contar ocurrió en el recodo más revuelto y esquinado de todas las calles que hay en Alicante, en el barrio de San Antón. Y de noche. Y en una de mucho frío y mucho viento. Imagínense a un señor con varias copitas de vino, sin las gafas –acababa de perderlas-, y sin un duro en la cartera.

De eso hace ya muchos años, muchísimos. Un viernes de carnaval.

Él caminaba rozando la pared de los edificios que tapiaban la calle, es algo que no podía evitar (inconsciente e indeliberadamente se pegaba a las paredes), cuando al esquinar una bocacalle le salen al paso dos individuos. No les ve venir; a la estrechez de su vista se le une un atontamiento etílico importante. Uno de los individuos era la abigotada figura de un fantoche con capirote y capa, y el otro un panzón con dos orejas como dos aventadores. A la nada un cuchillo jamonero a un palmo de sus napias. Como no tenía un duro en la cartera los chorizos resolvieron darle dos cuchilladas en la nuez e irse calle abajo con los bolsillos vacíos. Los únicos testigos, tres gatos y un maldito viernes de carnaval.

Las últimas palabras de aquel señor fueron para el médico, que a pie de ambulancia escuchaba como le decía que dos, un fantoche con capirote y un panzón, andaban por su amada Alicante con un cuchillo jamonero, pidiendo la bolsa o la vida.

Aquel señor se llamaba Juan y era amigo mío.

Hace unos días, casi diez años después, dos desgraciados han sido condenados por aquel crimen. Desgraciados por no llamarlos de otra manera.

Cuando pienso que Juan nunca tuvo la oportunidad de cambiar el mundo, y de que nunca podrá trocar su vida por un sueño, siento descorazonarse a mi destino, siento a miles de cabezas girándose al paso del tiempo, sin esperanza ni esperanzas de ningún tipo.

Me pregunto: a los hombres, ¿qué nos hace ser tan vulnerables? ¿Nuestra naturaleza, nuestra conciencia? Saberse frágil y etéreo no es saberse humano. Tener la incertidumbre, nuestra propia incertidumbre vital, es saberse humano. Pero siempre queda la esperanza de que todo sea un sueño, de que nada de lo que parece esté ocurriendo de verdad. Es la paradoja del tiempo lo que nos ayuda a no enloquecer, del todo; él es el que se diluye en los recuerdos. Nadie puede cambiar lo que no está escrito, mucho menos lo que sí lo está. Lord Byron ya dijo que «luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.»

Tómenlo todo esto, por supuesto, como una opinión personalísima.

José Antonio Castro Cebrián