21 de mayo de 2024

TIEMPO POR VENIR. DIARIO DE ESCRITURA de Miguel Ángel Hernández / Editorial: Fórcola / Género: Diarios / 419 páginas / ISBN: 9788419969118 / 2024

«Tiempo por venir» de Miguel Ángel Hernández es la introspección de un diarista inmerso en su proceso creativo, el de su próxima novela. Escrito en segunda persona, Hernández intenta capturar la fugacidad del instante en un tiempo que, según sus propias palabras, se torna cada vez más extraño para nosotros, lectores ávidos de su voz literaria. El escritor murciano, reconocido tanto por sus ensayos de arte como por sus incursiones narrativas, ha abordado el diario como un ejercicio para habitar con intensidad el presente, dejando entrever las preocupaciones y los retos que enfrenta en la gestación de su cuarta novela.
Es en la decisión de emplear la segunda persona donde el autor parece deslizarse por una cuerda floja entre lo artístico y lo forzado. Esa ha sido mi impresión. Más que dotar de personalidad e intimidad al diario, ha impostado esa intención. No me ha terminado de convencer, ni de gustar. Y siento decir esto, pero es lo que pienso. La misma estructura del diario revela una intención clara: invitar al lector a una experiencia íntima y reflexiva. Sin embargo, creo que en su afán por lograr una empatía inmediata, Hernández pierde un poco de la autenticidad que podría haber conferido a sus reflexiones.
Es cierto que el diario ofrece una mirada interesante al proceso creativo y a la fugacidad del tiempo, también que transmite cierta nostalgia por el pasado aún reciente, por los días que se vuelven memoria. Si se entiende como un ejercicio literario, este diario tiene su sentido de ser, pero no me lo creo. Es el diario de un escritor que no me dice nada que me emocione. A mí me surge una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto el empleo de la segunda persona en este diario es una elección genuina y no simplemente un recurso literario premeditado? La intención detrás de esta decisión se vuelve un tema recurrente a medida que avanzamos en la lectura, y en ocasiones, puede restarle credibilidad al contenido mismo del diario.
Mi sincera opinión es que «Tiempo por venir» es un diario que, si bien tiene sus momentos de lucidez y honestidad, a veces se ve lastrado por su propia intención literaria. La voz del diarista, la voz de Miguel Ángel Hernández, intenta capturar la esencia de la escritura como vivencia doble del presente, pero a mi parecer no siempre logra trascender la barrera entre lo artístico y lo auténtico. Probablemente para aquellos familiarizados con la obra de Hernández, esta nueva entrega de sus diarios cumplirá todas sus expectativas, pero para esos otros lectores que se acerquen por primera vez a sus escritos puede que salgan un poco decepcionados, que sientan un ligero sabor agridulce al contemplar lo que pudo haber sido y no es. Aunque claro, quizás me equivoque, ¿quién sabe?

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