22 de mayo de 2024

Hoy nos visita en la Jungla la influencer Lola Ortiz para hablar, entre otras cosas, sobre su reciente libro, Yo también estuve ahí:

«UN RELATO SINCERO Y VALIENTE SOBRE EL MALTRATO  

Su padre fue el primer hombre que le hizo daño. Con su abandono, con su desinterés, hizo de ella un saco de boxeo dispuesto a recibir los golpes de cualquiera. Después de él, llegaron otros, que la manipularon, que la engañaron, que la hicieron sentir inferior y la agredieron, hasta que un día empezó a decir basta.

Este libro no sólo ofrece un valioso testimonio de maltrato, sino también un relato íntimo sobre las relaciones turbulentas y abusivas que ha vivido y las dificultades que tuvo que enfrentar, incluyendo agresiones psicológicas, físicas y sexuales. Lola nos tiende la mano para aprender de sus experiencias y para que sepamos cómo querernos, y también para que nos quieran mejor.

La rabia, la culpa y las pautas para encontrar un amor sano se mezclan en estas páginas con tesoros de terapia psicológica que alimentarán tu autoestima. Un camino no falto de obstáculos y tropiezos, pero repleto de verdades para reflexionar y avanzar».

Pregunta: En «Yo también estuve ahí» se abordan temas muy personales y profundos. ¿Podría contarnos, con sus propias palabras, de qué trata su libro y qué mensaje espera transmitir a los lectores a través de él?

Respuesta: Mi libro es la historia de una niña que se sintió sola en su infancia, a pesar de tener una gran familia, pero que no supo sobrellevar el abandono de su padre. De adulta no entendía por qué siempre terminaba metida en relaciones abusivas que le destrozaban la autoestima y quiso entenderlo a través de la terapia. Finalmente, consiguió aprender a tener relaciones sanas y a vincularse de una forma que nunca había aprendido, desde el respeto, el cariño y la coherencia.

P.: ¿Qué le llevó a decidirle a contar su historia de esta manera tan abierta?

R.: Necesitaba liberarme. Escribir es la mejor terapia del mundo, hace que tus pensamientos se  hagan realidad y tengan más sentido. Siempre he pensado que contar nuestra historia puede ayudar a otras mujeres a sentirse menos solas. Gracias al testimonio de otras personas, hemos podido avanzar en temas como la violencia de género. Sin ninguna duda, escribir mi historia me ha elevado a un nivel de inteligencia emocional más alto, practicando más que nunca la autocompasión y el amor propio.

P.: Desde la perspectiva de una persona adulta, mirando hacia atrás en su vida, ¿cuánto de aquella experiencia que vivió, siendo tan niña, ha moldeado la forma en que usted ve el mundo y las relaciones?

R.: Quizás si mi padre hubiera sido un buen padre y me hubiera dado el amor que me merecía, no me habría sentido tan sola. El resto de mi familia siempre estuvo ahí, pero cuando eres tan pequeña, es más fácil que te marque lo que te hizo sentir mal que lo que te hizo sentir bien. Si te faltó cariño por algún lado, seguramente sientas una insuficiencia dentro de ti, como que algo malo ocurrió y no entiendes el porqué, si tú no lo elegiste.

P.: En su libro menciona la importancia de buscar ayuda profesional para vencer a los demonios internos. ¿Qué consejo les darías a quienes están luchando con sus propios demonios internos pero dudan en buscar ayuda?

R.: Me encantaría que la psicología fuera accesible para todo el mundo, al igual que podemos pedir cita con un médico de cabecera sin tener que esperar 5 meses, deberíamos poder hacerlo con un profesional de la salud mental. Las personas hacemos lo que podemos con la información que tenemos, pero sin lugar a dudas, un profesional puede orientarte y darte puntos de vista que ni se te habían ocurrido. Les recomiendo 100%, si se lo pueden permitir, buscar ayuda profesional. Todos la necesitamos en algún momento y dejarte ayudar, es muy valiente.

P.: De alguna manera usted habla sobre representar una máscara de felicidad irreal en los medios y las redes sociales. ¿Cómo ha sido su proceso de autodescubrimiento y autenticidad en un mundo que a menudo premia la perfección aparente?

R.: Han sido años muy complicados, tardé bastante en darme cuenta de que estaba perdiendo mi identidad. Ya no era María Dolores, era Lola la de la tele. Yo misma me había perdido. Necesitaba volver a sacar mi esencia sin que estuviera perjudicada por las críticas o los comentarios despreciantes. A pesar de lo duro que ha sido, he aprendido muchísimo sobre mí misma y también sobre los demás. Nuestra esencia debería estar por encima de cualquier trabajo.

P.: En su libro aborda el concepto del amor romántico y de todas sus repercusiones. ¿Qué consejo le daría a las mujeres que puedan sentirse atrapadas en relaciones que no son saludables por el mero (y terrorífico) temor a estar solas?

R.: Decirles que el amor romántico sí existe, pero no es el de las películas o el de los cuentos de Disney, donde aparecía una persona que venía a salvarnos. Necesitamos aprender lo que no aprendimos en el colegio, a crear relaciones sanas. Es entonces cuando podremos vincularnos desde la elección y no desde la necesidad de no estar solas, con el fin de elegir siendo realistas y sin idealizar excesivamente a la otra persona.

P.: «Yo también estuve ahí» es un relato muy personal. ¿Cómo fue el proceso de escribir un libro tan íntimo y valiente? 

R.: Fue un proceso un tanto peculiar. Por un lado, tuve momentos de lágrimas al recordar todo lo que había vivido, pero por otro, me sentía orgullosa de lo que estaba haciendo. Escribir un libro por primera vez, sin tener ni idea y encima de un tema tan complejo como es la violencia de género, no ha sido una tarea fácil. Sin embargo, me siento feliz de poder transformar todo el dolor que viví en un aprendizaje, tanto para mí como para otras mujeres.

P.: Dentro del mundo literario, ¿hay algún libro en particular que admire profundamente y que le hubiera gustado escribir?

R.: No hay ningún libro específico que me hubiese gustado escribir, pero sí me encantaría tener la capacidad de escribir una novela de amor. Ahora que me siento más preparada para hablar sobre el amor, sería un proyecto muy bonito.

P.: ¿Y autores?, ¿hay otros escritores o escritoras que la hayan influenciado de manera significativa?

R.: La psicóloga María Escaplez o el escritor Roy Galán, han sido pura inspiración para mí. Admiro la forma en la que reflejan sus conocimientos, cada uno a su manera.

P.: Después de la publicación de «Yo también estuve ahí», ¿hay algún nuevo proyecto en el que esté trabajando actualmente? ¿Podría compartirnos un poco sobre él?

R.: Ahora mismo estoy a punto de terminar la carrera de Psicología, un proyecto que empecé hace 4 años y que por fin lo voy a conseguir sacar. También estoy diseñando un taller para “Aprender a quererse bien” en mi página web www.lolaortiz.com

P.: Para terminar, y como siempre nos gusta hacerlo aquí en la Jungla de las Letras, háblenos un poco de usted. ¿Cómo se describiría como escritora y como persona? 

R.: Como escritora diría que tengo un aire fresco, crudo, auténtico. No tengo ni idea de literatura, pero sí de emociones, así que he intentado reflejar  mi historia de la mejor manera posible. Como persona soy una cabezona, hasta que no consigo lo que me propongo no paro, y es esa una de las virtudes que me ha llevado a desarrollar mi inteligencia emocional. Si de algo estoy orgullosa es de haber recuperado mi autenticidad, sin ella, estaría perdida de nuevo.

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