4 de marzo de 2026

LA SEGUNDA VIDA DE GINEBRA VERN de Agnès Marquès / Traductora: Olga García Arrabal / Editorial: Destino / Colección: Áncora & Delfín / Género: Narrativa / 274 páginas / ISBN: 9788423369379 / 2026

Lo primero que voy a decir es que la portada es preciosa. Ya está, lo he dicho… y eso que me prometí no hacerlo (solo espero que el editor de La Jungla obvie este arranque, porque no hay cosa que me dé más rabia que un crítico se pierda en el continente y olvide el contenido).

Esta novela se gestó en catalán y se alzó con el Ramon Llull, uno de los galardones más prestigiosos de su ámbito. Como suele ocurrir con los premiados por Columna (Grupo Planeta), la obra ha saltado a otros idiomas y aquí nos llega la versión en castellano de la mano de Destino, en su mítica colección Áncora y Delfín. ¿Por qué suelto este «tocho» editorial? Porque este premio suele ser sinónimo de literatura de calidad; para mí —al menos de momento— una garantía total a la hora de elegir libro.

Dicho esto… ¡al turrón!

¿De verdad es posible sobrevivir —en algunas ocasiones— a la realidad sin inventarnos una historia propia? En un apartado lugar de Texas, el anuncio de un periódico rompe cualquier esquema posible: una mujer felicita públicamente a su esposo y a la amante de este por su inminente paternidad. Al otro lado del mundo, en Barcelona, la carrera de la periodista Ginebra Vern no atraviesa su mejor momento, por lo que decide redactar una columna sobre esta pintoresca anécdota y convertirla, por qué no, en un fenómeno viral. Sin embargo, algo que parece relativamente sencillo, algo que nace como un trabajo sin importancia, termina por voltear toda una vida, convirtiéndose en un punto de no retorno. Una investigación en apariencia nada complicada e inocua obligará a Ginebra a desmantelar su propia mirada, empujándola a una transformación profunda donde la verdad y el amor terminan enfrentándose.

Hacía mucho tiempo que no me topaba con una novela que manejara con tanta sutileza esa línea, en muchas ocasiones casi invisible, que separa la verdad de los secretos. Lo que más me ha gustado de La segunda vida de Ginebra Vern es que no me ha parecido la típica introspección literaria que busca en el lector el impacto fácil, sino que es un libro que se cocina a fuego lento, centrándose en cómo a veces nos narramos nuestra propia vida para poder seguir adelante.

Hay algo muy honesto en la forma en que Agnès Marquès disecciona los vínculos afectivos. Nunca los idealiza; todo lo contrario, muestra más esa cara del amor que tiene que ver con la resistencia y el refugio, que esa otra que tiene que ver con el romanticismo de manual. Yo he sentido poderosa esta novela precisamente porque la autora nunca ha necesitado gritar para profundizar sobre la condición humana. Me ha dejado, a partes iguales, un poso de tranquilidad y otro de introspección. Es uno de esos libros que, al acabar de leerlos, te obligan de alguna manera a mirarte el ombligo, a revisar tus propios relatos personales. Es una lectura equilibrada, argumentada y, sobre todo, sumamente humana.

El estilo de la autora barcelonesa es una apuesta —ganadora— por la economía del lenguaje. Me atrevería a decir que hay una voluntad casi quirúrgica de extirpar el adorno innecesario en pos de una idea al desnudo. Es una prosa donde no hay subordinación compleja, tampoco abusa del diálogo; cada palabra tiene un peso específico en la trama y el ritmo lo marca siempre la contundencia de la aserción. Agnès Marquès no busca seducir al lector por la ornamentación literaria. En la novela hay sentimientos, una tensión interna que está descrita de manera orgánica. Pero que nadie piense que es un texto liviano: se lee fácil, te atrapa sin darte cuenta, pero en realidad sus páginas contienen una profunda densidad conceptual. Es, en definitiva, una invitación a dejar de ser espectadores de nuestra propia mentira.

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