PAN de Michael Clune / Traductor: Javier Calvo / Editorial: Anagrama / Colección: Panorama de narrativas / Género: Narrativa / 334 páginas / ISBN: 9788433949677 / 2026

Condensar la opinión sobre un libro en unas cuantas palabras tiene su aquél. Hay que ser sucinto, crítico con lo que se dice y, sobre todo, honesto.

Con Pan, Michael Clune se marca una novela realmente incómoda, hipnótica por momentos y profundamente adolescente —en el mejor y peor sentido de la palabra—. Lo que empieza siendo el relato de un chaval de quince años atrapado entre ataques de ansiedad, divorcios mal digeridos y una permanente sensación de desubicación, acaba por convertirse en algo mucho más extraño o subjetivo: una exploración vital de la sugestión, del miedo y de esa especie de necesidad juvenil de encontrarle un significado absoluto a cualquier grieta interior que se pueda tener a esas edades.

Nicholas, el protagonista, está convencido de que en sus crisis respiratorias nada tiene que ver la salud, que todo es debido a una especie de invasión espiritual con el dios Pan como mayor responsable de ello. A partir de ahí, la ansiedad deja de ser únicamente algo clínico para adquirir una dimensión casi mística. El encuentro con Sarah y, después, con el grupo de adolescentes en ese granero apartado hace que la historia se encamine hacia un desmadre colosal, con drogas, sexo, lecturas febriles, improvisados discursos filosóficos y una fascinación intangible por la enfermedad mental —entendida esta como signo de revelación—.

La primera mitad de la novela tiene una fuerza difícil de negar. Hay un algo muy preciso en cómo el escritor describe el pánico: esa sensación física, casi absurda, en la que el cuerpo se ha olvidado de hacer algo tan básico como respirar. Es especialmente brillante porque en todo momento evita dramatizar en exceso la situación; al contrario, Michael Clune introduce incluso humor, un poco extraño eso sí, casi involuntario, como si la mente necesitara aferrarse a una rutina absurda para no derrumbarse del todo. Para mí, es cuando la novela encuentra su tono más auténtico. Después la cosa cambia. La trama se abre hacia el grupo de adolescentes y entra en una dinámica bastante más discursiva. Los personajes se pasan horas y horas debatiendo sobre arte, literatura, religión, etc., mientras se alimenta la paranoia de Nicholas. Y aunque es verdad que la idea funciona sobre el papel, hay ciertos momentos en los que la novela parece exigir por parte del lector una admiración gratuita, en lugar de ganársela con la historia en sí. Algunas referencias culturales me parecen prescindibles, quizá demasiado peso intelectual. Ojo: el libro tiene muchos momentos brillantes. Los tiene —y muchos, repito—. El problemilla es que los personajes secundarios rara vez terminan de ser profundos, más allá de cierta pose apática y autodestructiva. En muchas ocasiones parecen funcionar más como una extensión del delirio del protagonista que como personas reales. Que quizá eso fue lo que pretendía el autor, pero esa sensación termina enfriando parte del impacto emocional.

El estilo de Clune es muy americano. Hay en su escritura un minimalismo muy crudo: frases cortas, escenas fragmentadas, una primera persona aparentemente sencilla que suelta ironía, miedo y una tristeza bastante seca. Transforma espacios anodinos en escenarios cargados de amenaza espiritual. Todo parece ligeramente enfermo, desplazado. Muy bien trabajada la elipsis y la anticipación; siempre da la impresión de que algo terrible está a punto de manifestarse, pero casi nunca termina de pasar nada.

Yo, mientras lo estaba leyendo, durante buena parte de la trama, esperaba que se diera un paso más hacia lo verdaderamente oscuro, hacia lo macabro o incluso hacia lo sobrenatural. Pero Pan se mantiene siempre anclada a una realidad psicológica. En verdad no sé si eso juega a favor o en contra de la historia; probablemente esto dependerá del lector. En mi caso, yo terminé echando en falta ese descenso definitivo al horror que la atmósfera prometía.

Pan es un libro estimulante, ideal para un club de lectura, porque plantea preguntas incómodas sobre la fragilidad mental, la necesidad de pertenecer y el peligro de romantizar el sufrimiento.

Deja un comentario

Copyright ©2009-2026 LaJUnglaDElasLETras