
La escritura llega a ser uno de los ejercicios de escrutinio de lo humano más profundos: busca estructurar las pasiones más complejas, desenreda las sensaciones y sentimientos para hacerlos legibles a través de la palabra. En El mito de seguir viviendo/ Der Mythos am Leben zu bleiben un poemario lleno de reflexividad, de dolor, de una sensación de restauración y renacimiento, la escritora mexicana María Teresa González Osorio nos regala una visión de la migración, el amor, la muerte y el horror de la violencia desde su mirada única. Resulta interesante observar poemas que tratan las sensaciones individuales, intercalados con poemas que hablan de dolores y problemas colectivos.
En la entrega anterior hemos hablado de la maravilla de la poesía traducida con Mariposas migratorias, y es en este poemario donde la labor de conexión entre dos culturas sigue en pie. El alemán y el español comparten sonoridad, pero es cierto que las diferencias gramaticales y lógicas de cada idioma hacen que el poema original se reforme, creando nuevos escritos y sentidos.
El poemario, escrito en verso libre, describe la experiencia desgarradora de desenraizarse y lentamente encontrarse de nuevo. Las experiencias universales del frío, la sequedad del invierno, lo difícil que resulta acostumbrarse a nuevos paisajes y contextos se plasman en poemas como Diciembre en Hamburgo / Dezember in Hamburg o Árbol de invierno / Winterbaum, por ejemplo. En este último poema encontramos también la experiencia del autoenraizamiento; es decir, rehabitarse, reclamar la autonomía corporal y la totalidad como mujer, un rasgo que se comparte en el poema Mujer habitada / Bewohnte Frau.
María Teresa explora tintes políticos en su escritura con poemas como La puerta del sol / Das Tor zur Sonne o A Víctor Jara / Für Víctor Jara, donde rinde homenaje a aquellos que han sido asesinados de manera violentamente. En el primer caso, imagina un destino divino y reivindicativo para la boliviana radicada en Wedel, Ximena, y sus hijos, víctimas del esposo alemán de esta; en el segundo, se dedica al artista y cantautor Víctor Jara, quien fue asesinado por la dictadura chilena. En general, el tono de la compilación no es superficial ni enfocado únicamente en la estética; invita a la confrontación de lo doloroso, lo que no tiene una respuesta simple, lo intenso e injusto. La sensibilidad nace en el poema Ciudad / Stadt, donde la autora hace mención de la violencia vivida en su país natal, y comienzan a entreverse rasgos de aceptación, de observación de lo nuevo.
El libro no resulta una compilación aleatoria de sentimientos; genera un camino —no lineal, como los procesos de duelo— donde nos encontramos con preguntas existenciales, deseos, anhelos, cuestionamientos hacia lo establecido y el amor en diferentes facetas. No se limita al amor romántico: se expresa el amor sororo, el amor a lo intangible y el amor a la misma sustancia que conforma el poemario, a la poesía.
Cada una de las cuatro fases del libro relata un proceso de vida, muerte y renacimiento, el cual comienza con el Cambio (Veränderung), para luego morir (Sterben), procesar el hecho desnudo y doloroso de existir (Existenz) y recordar lo que nos parece valioso: el amor y otros dolores (Liebe und andere Schmerzen). El libro es testimonio de la palabra como elemento que alquimiza, que transforma y convierte las experiencias complejas en retazos de belleza y reflexión; con la poesía, la vida se vuelve más digerible.
Otro elemento notable del libro es el trabajo de la profesora Gisela Horváth, quien hace una labor de traducción que, como se ha dicho anteriormente, renueva los poemas y los trae a la vida en un nuevo idioma. Rita Schepp-Wohlgethan, con formación en arte y quien ha participado en diversas exposiciones, tanto individuales como colectivas, colabora con varias de sus pinturas a lo largo del poemario, ahondando en las sensaciones por medio de un estilo abstracto.
Adentrarse en el mundo de la poesía es saltar a un vacío buscando transformar aquello a lo que, dentro de una misma, aún no se ha dado nombre, visibilizando los sentimientos y experiencias que se llevan acumulados. En ese sentido, la poesía dignifica la experiencia humana al dar lugar a lo que, de otro modo, queda callado.

Aura Metzeri Altamirano Solar (Ciudad de México, 1999) Trotamundos, escritora y tarotista apasionada por el mundo de los símbolos y la narrativa, amante de lo extraño y la otredad.