21 de mayo de 2024

Bosque y paloma (1927, Max Ernst) Tate Gallery, Londres

En el vasto espectro del arte surrealista, la obra «Bosque y paloma» es un arcano viviente, imaginada y creada con los hilos de la mente insondable de su creador, el pintor alemán Max Ernst. En este lienzo, cada pincelada es un susurro de la realidad distorsionada, una melodía discordante entre la naturaleza y el cautiverio. Contemplar esta pintura es adentrarse en un reino de enigmas, donde la dualidad de sensaciones se entrelaza como hiedra enredada en un tronco. Se respira el hechizo, el éxtasis del temor reverbera en los rincones de la mente. La vastedad del bosque, envolvente y asfixiante, se alza como un testigo silente de la soledad que acecha en cada sombra. Un único pájaro, prisionero de una jaula que parece más una cárcel del alma que un refugio, se convierte en el símbolo palpable de la angustia del encierro. Los árboles, grotescos y petrificados, se erigen como centinelas de un universo donde la vegetación adquiere vida propia, retorciéndose en una danza macabra sobre el indefenso pájaro. La mano de Ernst, hábil artífice de lo onírico, es un verdadero chamán que convoca a los espíritus de lo inconsciente.

Max Ernst (1891-1976), nacido en Alemania y nacionalizado francés, destacó como figura clave del dadá y el surrealismo. Su carrera artística fue una constante experimentación, explorando diversas técnicas y materiales para plasmar el mundo onírico y la imaginación en sus obras bidimensionales y tridimensionales. Tras estudiar en la Universidad de Bonn, Ernst se vio influenciado por el expresionismo y se unió al ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial. Fascinado por el movimiento dadá, se estableció en Colonia y empezó a trabajar en collage. En 1922 se trasladó a París, donde se sumergió en el surrealismo, creando pinturas surrealistas que combinaban figuras humanas con criaturas fantásticas en espacios detalladamente elaborados. Inventó técnicas como el frottage y el grattage, y experimentó con la decalcomanía. Ernst incursionó en el cine surrealista con «La edad de oro» de Luis Buñuel en 1930, y continuó colaborando en filmes surrealistas. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue encarcelado tanto por las autoridades francesas como por la Gestapo, pero logró escapar y emigrar a Estados Unidos en 1941 con la ayuda de Peggy Guggenheim, quien luego se convirtió en su esposa. En 1946 se casó con Dorothea Tanning, estableciéndose en Francia en 1953. Su obra influyó en numerosos artistas, como el historietista español Josep María Beà, quien adoptó el collage tras verse inspirado por las obras de Ernst.

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