17 de abril de 2024

Balzanian, 1988

Balzanian es una de las obras más icónicas del norteamericano Chamberlain. Está inspirada en una estatua hecha por el escultor francés Auguste Rodin entre 1892 y 1897 en honor al novelista Honoré de Balzac (1898), la escultura de Chamberlain se alza con nervio en un equilibrio de movimiento. Los pliegues son toscos y están formados por las partes prensadas de la carrocería de un automóvil, evocando tanto a la escultura original como al mismo Balzac.
La obra de John Angus Chamberlain (Rochester, Indiana, 1927-2011, Nueva York) dejó una profunda huella en el arte contemporáneo. Chamberlain encontró su vocación artística después de servir en la Marina de los Estados Unidos entre 1943 y 1946. Su formación académica incluyó estudios de arte en el prestigioso Art Institute of Chicago entre 1951 y 1952, y en el innovador Black Mountain College desde 1955 hasta 1956. Estas experiencias educativas sentaron las bases para su posterior y brillante carrera artística. Tres son los elementos esenciales y más representativos en sus trabajos: el efecto maquinal de los materiales que utiliza (como la carrocería prensada de un automóvil), la dimensión pictórica de sus esculturas y la conexión formal entre la composición de sus obras y el dinamismo que confiere el desorden ordenado de las piezas que la constituyen.

La escultura de Chamberlain es gestual, de gran formato, utiliza pliegues figurativos, es instintiva. Su existencia creativa, al igual que la de muchos de sus contemporáneos, la vivió sin medida, siendo su principal inspiración la obra abstracta de David Smith, de quien se inspiró y aprendió para transformar carrocerías prensadas de automóviles en esculturas. Chamberlain también trabajó con otros materiales, como el acero, papel aluminio, plexiglás y hule espuma, aunque las partes de automóvil siempre fue lo que predominó en su carrera. La concepción de una conexión inherente entre las partes de sus esculturas fue esencial en su trabajo en donde las piezas mismas dictan su posición para formar un todo.
En 1971, el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York acogió su primera exposición individual, marcando un hito significativo en su carrera. A partir de entonces, su obra ganó reconocimiento internacional y fue ampliamente exhibida en importantes eventos y galerías de todo el mundo.
Entre sus destacadas exhibiciones se incluyen participaciones en la Bienal de São Paulo en 1961 y 1994, la Bienal de Venecia en 1964, o la Whitney Biennial en 1973 y 1987.
La obra de Chamberlain no solo cautivó por su innovadora técnica y estilo único, sino que también desafió las percepciones convencionales de la escultura. Su habilidad para transformar materiales industriales en expresiones artísticas emotivas y vibrantes ha dejado un legado perdurable en el arte contemporáneo, consolidando su posición como una figura influyente e inolvidable en la historia del arte del siglo XX.

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