23 de febrero de 2024

Hoy nos visita en la Jungla la escritora Empar Fernández para hablar, entre otras cosas, sobre su última obra publicada, El miedo en el cuerpo:

«Un niño juega en una plaza del centro de Barcelona dando patadas a un balón rojo. En un descuido de su madre, el niño desaparece. ¿Dónde ha ido? ¿Se ha perdido o se lo ha llevado alguien?
Daniel carece de los recursos que poseen otros niños de su misma edad en parecida situación. Niños que serían capaces de pedir ayuda en una ciudad en la que los acechan mil peligros. Daniel está solo, completamente solo.
Pronto el inspector Tedesco, incentivado por un interés personal, trata de seguir la pista del niño perdido. Lo que ignora es que ese caso, en apariencia único y aislado, lo enfrentará a una trama criminal organizada responsable
de más secuestros infantiles.
El miedo en el cuerpo permite al lector acompañar a Daniel en su deambular por una ciudad hostil y sentir el miedo y la estupefacción de un niño de siete años que no reconoce nada ni a nadie.
Después de Será nuestro secreto, con gran acogida y unas críticas inmejorables, Empar Fernández vuelve con la segunda entrega de la serie protagonizada por el inspector de los Mossos d’Esquadra Mauricio Tedesco y su equipo policial, donde el lector encontrará muchos de los rasgos que caracterizan la obra de la autora: una visión social profundamente humana y empática, la dificultad que representa adaptarse a un mundo cambiante y la progresiva banalización del mal».

Pregunta: Empar, «El miedo en el cuerpo» es la segunda entrega de la serie protagonizada por el inspector de los Mossos d’Esquadra Mauricio Tedesco. ¿Qué nos puede contar sobre el proceso creativo de esta obra y cómo decidió abordar la temática del secuestro exprés?
Respuesta: La idea de escribir El miedo en el cuerpo surge a partir de la lectura de una noticia que daba cuenta de la localización de un chico autista de 11 años tras pasar 3 años perdido en un estado, cuyo nombre no recuerdo, de los EEUU. Me pareció interesante el hecho de que un autista está doblemente perdido dada la incapacidad -no generalizada puesto que cada sujeto autista es diferente- de pedir ayuda. Por otra parte la posibilidad de un secuestro exprés me fue planteada por el padre de una alumna que deseaba regresar a su país, Colombia, pero temía que alguien pensara que había reunido mucho dinero y planificara el secuestro exprés de alguno de sus hijos. Secuestro que no habría podido pagar.
P.: ¿Cómo describiría la trama de «El miedo en el cuerpo» para convencer a todos esos lectores que aún no conocen la obra?
R.: Daniel Marín, un niño autista de siete años de edad desaparece en Barcelona sin que nadie haya visto nada. No hay indicios ni pistas. Se ha esfumado. La policía no puede descartar que se trate de un secuestro. Mauricio Tedesco, inspector de los mossos d’esquadra y vinculado a la familia del chico, hace cuanto puede por localizarlo. En su deambular por las calles de la ciudad Daniel acaba en manos de un par de sujetos que pretenden utilizarlo.
P.: En su novela, aborda la desesperación de una familia que se ve afectada por la desaparición de su hijo y las difíciles decisiones de un hombre como Alfredo Colorado. ¿Cómo aborda usted la responsabilidad de narrar situaciones tan impactantes y realistas en sus novelas?
R.: Trato de pensar y de sentir como lo haría cada personaje. Creo que los novelistas somos como actores/actrices tímidos, introvertidos, capaces de meternos en la piel de los demás, pero hábiles únicamente para explicar sus emociones negro sobre blanco.
P.: ¿Cree que, en determinadas situaciones, cualquiera es capaz de cometer cualquier delito, incluso el secuestro o el asesinato, como plantea en su novela?
R.: Creo que cuando alguien está contra las cuerdas no siempre encuentra buenas salidas a su apurada situación y es frecuente que valore, y que en ocasiones lleve a cabo, actuaciones delictivas. Robo, secuestro, incluso asesinato pueden ser estrategias en las que un individuo confíe para ahuyentar la miseria, la vergüenza, la cárcel.

P.: En sus novelas, ha explorado géneros que van desde la novela histórica hasta el género negro. ¿Cómo selecciona los temas y géneros para sus proyectos, y qué le atrae de cada uno?
R.: La verdad es que no selecciono. Emprendo en cada momento la escritura de la idea que me ronda la mente. Puede tratarse, como bien dices, de un episodio relacionado con la Historia Contemporánea o de un acto criminal que utilizaré en una novela negra. Es cuestión de confianza en la idea de base.
P.: En «El miedo en el cuerpo», el inspector Mauricio Tedesco se enfrenta a situaciones límite. ¿Cómo desarrolla y caracteriza a sus personajes, especialmente a aquellos que se ven envueltos en circunstancias extremas?
R.: Lo hago siempre desde la empatía. Mauricio Tedesco es un policía que se caracteriza por su capacidad de empatizar tanto con las víctimas como con los delincuentes -sin que por ello justifique el delito-, pero es un policía que puede comprender las razones que llevan a un tipo a delinquir. Creo que eso es lo que tengo en común con mi personaje principal. Las circunstancias extremas requieren medidas extremas y a menudo generan malas decisiones como en el caso de Alfredo Colorado. Decisiones que cada uno toma en función de los recursos que posee.
P.: La trama de «El miedo en el cuerpo» explora temas sociales como la desigualdad y la injusticia. ¿En qué medida considera que la literatura puede desempeñar un papel significativo como herramienta para abordar y reflexionar sobre estas problemáticas en la sociedad actual?
R.: El miedo en el cuerpo es una novela que aborda las dificultades que plantea vivir la precariedad en un mundo en el que pagamos por todo, también por los servicios que debería ofrecernos el estado del bienestar como es en este caso la mejor atención posible para un niño autista. Yo prefiero pensar que la novela negra sirve para elaborar una crónica de la realidad más oscura. Prefiero la palabra crónica o relato social a la expresión denuncia.
P.: Hablemos un poco sobre su proceso creativo. ¿Cómo es su rutina a la hora de escribir? ¿Tiene alguna técnica o ritual que le acompañe durante el proceso?
R.: Escribo siempre en un sillón con un ordenador muy pequeño y siempre a la misma hora, a partir de las 9 de la mañana tras el primer café y la lectura de la prensa. Necesito silencio absoluto.
P.: Como autora prolífica que es, ¿hay algún libro que le hubiera gustado escribir, y por qué?
R.: “Suite francesa” de Irene Némirovsky, por el valor testimonial que supone un texto escrito en paralelo a los hechos narrados y por cómo explica el día a día de vivir bajo amenaza. Creo que un documento valiosísimo para entender la Segunda Guerra Mundial.
P.: ¿Tiene autores de cabecera que le hayan inspirado a lo largo de su carrera?

R.: Hening Mankell, Patricia Highsmith, Georges Simenon, Ruth Rendell, Eduardo Mendoza…
P.: Ahora, en relación a futuros proyectos, ¿puede adelantarnos algo sobre algún proyecto en el que esté trabajando actualmente y del que pueda contarnos algo?
R.: Estoy revisando una novela negra acabada recientemente y valorando la posibilidad de escribir una novela sobre el exilio español tras la Guerra Civil.
P.: Para concluir, y siguiendo un poco la tradición en la Jungla de las Letras, nos gustaría que fuese usted misma quien nos hiciera un retrato de Empar Fernández como mujer y como escritora. ¿Qué aspectos de su personalidad o de sus vivencias considera que quedan plasmados en su obra?
R.: Como ya he explicado más arriba creo que soy una persona empática. Quizás por eso raramente manifiesto opiniones radicales, me aparto involuntariamente del blanco o negro y creo que eso se aprecia en mis novelas. También soy obstinada y algo solitaria y tiendo a rehuir el conflicto. En muchos aspectos Mauricio Tedesco se parece mucho a mí.

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