14 de julio de 2024

Hoy nos visita en la Jungla la coach y escritora Amagoia Eizaguirre para hablar, entre otras cosas, sobre su última obra publicada, El pequeño libro de la constancia:

«Haz que cada día cuente y, paso a paso, logra tus objetivos

Aprende a definir tu objetivo, a sustituir las creencias limitantes por creencias potenciadoras, a trabajar la visualización y a entender la importancia de los pequeños pasos. Diseña tus recompensas y practica la gestión emocional para no tirar la toalla cuando las cosas se pongan difíciles. Y recuerda: la constancia es clave para convertirte en la persona que deseas ser.»

Pregunta: Amagoia, ¿cómo surgió la inspiración para escribir «El pequeño libro de la constancia”?
Respuesta: Porque ha sido el motor de mi vida. No me considero especialmente inteligente, ni vengo de una familia con un apellido relevante y nunca he tenido enchufes en ningún lado. A lo largo de mi vida todo lo que he conseguido ha sido a base de ser constante. La constancia me ha dado seguridad y me ha llevado adonde he querido llegar.
P.: ¿Cuál sería su principal argumento para persuadir a nuevos lectores que no la conocen de la importancia de leerse en «El pequeño libro de la constancia”?
R.: Es un libro con muchas herramientas muy bajadas a la tierra para que aprendan a ser constantes y libres. La disciplina nos otorga libertad y en este libro se van a dar cuenta que muchas veces no son constantes no porque sean vagos o no puedan simplemente porque no han indagado suficiente en ellos mismos. La perfección y la falta de energía son uno de los motivos claves para no ser constante y esto no se menciona en ningún libro. No creo en la gestión del tiempo, creo en la gestión de la energía y por eso hago especial hincapié en ello en el libro. La constancia es un motor que necesita gasolina a diario y sin esa energía es imposible ser constante.
P.: En su libro, menciona la importancia de gestionar emociones para mantener la constancia. ¿Podría compartir alguna experiencia personal en la que esta habilidad haya sido crucial en su vida?
R.: A veces tiramos la toalla por no saber gestionar nuestras emociones o porque el miedo nos paraliza. Es importante entender los mensajes de cada emoción, pero ellos no son quienes tienen que gobernar nuestra vida. Las emociones las tenemos que sentir, entender de donde vienen pero no son quienes tienen que gobernar nuestras decisiones. La gestión emocional es clave para tomar las decisiones que realmente queremos tomar independientemente de la emoción dominante. Siempre digo que las decisiones mejor tomarlas cuando uno está con serenidad y no esté sintiendo una emoción fuerte ya que normalmente no suelen ser decisiones acertadas. Por ejemplo, yo antes de los exámenes me pongo siempre muy muy nerviosa. Si me gobernase la emoción ni siquiera me presentaría al examen ya que me da mucho miedo. Sin embargo, la decisión de presentarme o no la tomaré cuando esté serena. Obviamente, cuando una está serena no tiene ningún sentido no presentarse a un examen por miedo ya que así no sería capaz de graduarme en mi segundo grado de psicología.
P.: Uno de los temas que aborda en el libro es la gestión de la energía en lugar del tiempo. Tengo curiosidad por saber, cómo aplica usted este principio en su vida diaria y en la escritura de sus libros.
R.: La gestión de la energía lo es absolutamente todo. La gestión del tiempo está bien como teoría, he recibido muchas clases de gestión del tiempo y en el papel o aplicaciones tecnológicas todo tiene cabida. Sin embargo, somos humanos. Se nos olvida que somos humanos y nuestra energía varía dependiendo la época, circunstancias incluso durante el día. Yo lo que hago es analizar todos los días al levantarme el nivel de energía que tengo y en base a ello organizo mi agenda. Si un día estoy a tope, genial, intento hacer lo que me he propuesto en la agenda. Si un día estoy al 50%, todas las tareas que no son urgentes ni importantes se reducen al 50% y planifico momentos de carga energética como paseos en la naturaleza o simplemente no hacer nada, porque no hacer nada ESTÁ BIEN también, es necesario para trabajar la imaginación y creatividad.Al igual que si al móvil le queda un 10% de batería lo primero que hacemos es cargarlo, deberíamos de hacer lo mismo con nosotros. Entender que hay épocas donde andamos con menos energía y que debemos bajar las revoluciones para volver con a tope de energía es clave para ser constante con lo que nos proponemos. El precio a pagar por no gestionar nuestra energía y llevarnos al límite es demasiado alto, normalmente lo pagamos con la salud.
P.: ¿Cuáles son los obstáculos más comunes al intentar adoptar hábitos saludables y constructivos, y qué soluciones propone para vencer la falta de constancia en dichas situaciones?
R.: Somos nuestros propios autosaboteadores. Partimos con creencias limitantes de que no lo vamos a conseguir por lo que da igual el plan que diseñemos que terminaremos dejándolo. Lo primero que hay que trabajar es la mente, las creencias limitantes y sustituirlas por potenciadoras. En el libro explico con exactitud cómo hacerlo. Se pueden buscar evidencias de logros en el pasado o en otras personas que ya han conseguido lo que tu deseas. Lo segundo, hay que definir el motivo “el para qué”, porque cualquier adquisición de hábitos supone renunciar a algo. A veces no estamos dispuestos a pagar el precio, no pasa nada, pero hay que ser honesto con uno mismo. Por ejemplo, si yo quiero empezar a hacer ejercicio a primera hora supone renunciar hasta las 8 a.m en la cama y levantarme a las 7 a.m lo que supone que seguramente me tendré que ir a la cama una hora antes de lo habitual y renunciar a mi momento de serie Netflix. Lo tercero es diseñar un buen plan de acción donde entre la disciplina pero también la flexibilidad. Los mínimos y máximos funcionan muy bien para esos días donde apenas tenemos energía poder implementar un hábito. Por ejemplo, mi máximo es leer 20 hojas al día y mi mínimo es leer 5 hojas al día. Si un día no tengo tiempo o estoy muy cansada, soy capaz de cumplir con las 5 hojas lo que me hace ser constante con lo que me propongo. Lo mismo con cualquier otro ejemplo. Diseñar recompensas es clave: a corto, medio y largo plazo. Compromiso con uno mismo o con los demás. Dejar de lado el perfeccionismo y aspirar a la excelencia es clave: empezar como sea e ir mejorando con la práctica.
P.: En el libro, menciona la importancia del entorno para ser constante. ¿Cómo ha influido su entorno personal y profesional en su propio desarrollo de constancia? ¿Cuáles son las características que considera fundamentales en el proceso creativo y en la vida en general
R.: El entorno es clave. Es verdad que somos la media de las 5 personas con las que más nos relacionamos. En mi caso rodearme de un entorno emprendedor donde a la gente le va bien ha sido crucial ya que me ha destruido muchísimas creencias limitantes. Siempre he oído que los primeros años de emprendimiento no se gana nada de dinero, pero al rodearme de un entorno donde desde el primer año ya podían vivir de su emprendimiento me abrió los ojos para ver que se puede vivir de ello desde el inicio. No digo que se fácil ni mucho menos, pero ver gente que ya ha conseguido lo que deseas y que son ejemplos de las cosas que quieres es esencial. Lo mismo ocurre con el salario, yo antes cuando trabaja por cuenta ajena X cantidad de salario me parecía un sueldazo porque sabía lo que se ganaba siendo manager. Sin embargo, ahora cuando he emprendido he visto que los límites son mentales. Conozco gente que factura una barbaridad desde su casa trabajando muchísimo menos que 8 horas. Entiendo que esto puede ser una controversia, yo era una HATER de todo esto pero lo he vivido con gente de mi entorno y de verdad que es alucinante como se van destruyendo todas las creencias limitantes. Yo todavía no facturo cifras locas ni mucho menos, soy consciente de que tengo aún muchas creencias limitantes que trabajar, pero estoy muy feliz de haber emprendido y de vivir la vida que quiero vivir. Esto ha sido gracias a rodearme de personas que ya vivían así y lo veían como normal. Antes también pensaba que era imposible ponerte a estudiar un nuevo grado a partir de 30 años, nunca pensé que sería capaz de subirme a un escenario para trabajar con personas que siempre he admirado ( mis compañeras de trabajo hace años eran mis ídolas ) etc y ahora son mi entorno. El entorno para mí lo es todo. Al final todos hablamos desde nuestras creencias y si un entorno es limitante vas a terminar creyendo lo que te dicen porque esas personas tienen una forma de ver la vida que si son tu entorno se vuelven también tu realidad.
P.: ¿Cómo aborda la dualidad entre el enfoque negativo y positivo de los pensamientos, y qué consejos puede ofrecer a los lectores para centrarse en lo positivo?
R.: Es un trabajo diario. Lo fácil es ser negativo, estamos diseñados así, cierto es unos más que otros por el factor genético pero el cerebro está diseñado para sobrevivir y no para ser feliz por lo que automáticamente se enfocará siempre en lo negativo. También ser cree todo lo que le dices, por lo que si tienes un diálogo interior negativo va a poner el foco en ello. El hábito del agradecimiento aunque parezca cursi es clave para trabajar el enfoque positivo porque te obliga a mirar las cosas positivas de tu vida sin poner el foco en todo lo que te falta. Lo menciono en el libro. Es un entrenamiento diario que cuesta mucho pero a medida que lo vas haciendo cuesta menos. Ahora estamos en la época donde se habla fatal de la psicología positiva, son todo modas. Antes todo era Mister Wonderful y ahora la corriente y lo que vende es ir en contra de toda esta corriente. Es clave buscar un equilibrio pero sí que es verdad que se puede entrenar el tener un enfoque positivo de la vida. Hay que buscar el momento y las ganas de hacerlo.
P.: Me gustaría saber más sobre su rutina de escritura. ¿Tiene algún ritual o hábito específico que la ayude a mantenerse constante en su proceso creativo?
R.: Sí, necesito salir de casa. Me he dado cuenta que en casa no me concentro, eso que estoy casi siempre sola. La biblioteca es un sitio que me ayuda a trabajar la concentración, será por la influencia del entorno 😉. Utilizo la técnica Pomodoro para no quemarme, pero en vez de hacer 25 minutos de foco y 5 min de descanso hago 50 min de foco y 10 min de descanso, me funciona de perlas. Lo utilizo también para estudiar y me va genial. Aplico los snacks de ejercicio para no agotarme y activar el cuerpo. Lo menciono también en el libro. Y me doy recompensas. Por ejemplo, me encanta merendar en las cafeterías cerca de la biblio.
P: Si pudiera haber escrito cualquier libro de la historia, ¿cuál elegiría y por qué?
R.: No lo sé, he de admitir que no soy una gran lectora de la historia. Todo lo que leo es acerca de desarrollo personal o estudios psicológicos.
P.: ¿Existen escritores, personalidades o figuras que considere como referentes o que hayan influido en su enfoque hacia la constancia y el desarrollo personal?
R.: Mi padre es quién más me ha influido. Es la persona más constante que he visto en mi vida, mucho más que yo. Es increíble, todo lo que se propone lo cumple a rajatabla. Sin embargo, no me gusta como se trata, es demasiado autoexigente y es lo que me ha inspirado a escribir este libro trabajando la constancia desde un punto de vista mucho más amable con uno mismo.
P.: ¿Nos puede adelantar algo sobre algún proyecto en el que esté trabajando actualmente?
R.: Estoy metida en demasiados proyectos, tengo que empezar a priorizar y ser ejemplo de lo que digo. Este año quiero hacer menos cosas pero hacerlas realmente bien y sobre todo disfrutar. Me estoy sacando el grado de psicología y me requiere muchísimo tiempo, quiero hacerlo bien, me queda sólo un año y las prácticas. Estoy en el teatro con Mujeres, La Dramedia. Es una aventura preciosa, estamos llenando los teatros y tenemos muchísimas funciones por delante. Estaré impartiendo talleres acerca de hábitos y constancia. Espero que me salgan ponencias ( es lo que más me gusta ) acerca de lo que desarrollo en mis redes sociales y este año no quiero meterme en nada más. No me gustaría parecer una super woman ni una persona que anda como pollo sin cabeza, quiero disfrutar del proceso y bajar el ritmo para centrarme en un único objetivo: la comunicación.
P.: Para concluir, ¿cómo se describiría a sí misma como escritora y como persona?
R.: Me cuesta describirme como escritora ya que sólo he escrito dos libros y no me siento como tal. Soy una persona con muchísima energía e ilusión por la vida. Me gusta mucho ayudar y dar, me he dado cuenta que cuanto más doy más recibo, puede que sea egoísta pero el placer que otorga el dar y el ayudar no te lo da nada más. Quiero ser coherente con lo que soy y hago. Me gustaría ser ejemplo de ello, me cuesta ver coherencia en las personas y en la sociedad, es algo que me llama la atención por lo que intentaré ser ejemplo de lo que quiero ver.

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