22 de febrero de 2024

«La enorme hostia recién partida acababa en la boca del padre prior, abierta en una mueca antinatural para obviar la asimetría de sus partes. Yo lo seguía, patena en mano, mientras los presentes se iban levantando para formar una fila, con la boca muy abierta, delante del primer reclinatorio. Entonces yo cogía las vinajeras tintineantes, vertía el agua en el cáliz de interior dorado, deslumbrante, y de inmediato el pulgar y el índice del padre prior, que se habían quedado pegados desde que sostuvieran la enorme hostia consagrada, como por una repentina quemadura, se separaban. Lo seguía con la mirada mientras él secaba enérgicamente el interior del cáliz con el purificador, y echaba un último vistazo al sagrario, aún abierto de par en par a pocos metros de mí, con sus paredes acolchadas, como el interior de esas polveras que recuerdan a un manicomio.
Salíamos en silencio de la iglesia y del refectorio y nos desperdigábamos por las zonas más recónditas del parque o del edificio nuevo para meditar con mayor recogimiento, escogiendo el lugar con suma discreción, pues, de lo contrario, alguien podría descubrir nuestro rincón predilecto —con un atractivo insuperable, situado ante los ojos de todos pero aún no descubierto por nadie más— y querer ocuparlo, por lo que desde la salida misma del refectorio apretaría el paso con disimulo, para llegar antes que nosotros con su pequeño breviario, ya abierto, con marcapáginas de tela de colores ondeando al viento»
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Los comienzos (Antonio Moresco, 2011)

Antonio Moresco, nacido en Mantua en 1947, vivió su infancia en un colegio religioso antes de involucrarse en grupos de extrema izquierda y desempeñar diversos oficios. A pesar de enfrentar el rechazo editorial, logró publicar su primera novela, «Clandestinità«, en 1993. Desde entonces, ha destacado como uno de los principales escritores italianos de su generación, siendo reconocido como un precursor de una nueva línea literaria más allá de la posmodernidad. Traducido a múltiples idiomas, se le compara con autores como Don DeLillo y Thomas Pynchon, siendo considerado por Roberto Saviano como una «herencia literaria«.
En castellano, se han traducido novelas como «La cebolla» (1995), «La lucecita» (2013), finalista del International Dublin Literary Award en 2018, y el volumen de ensayos «El volcán» (1995). Su carrera alcanzó su punto culminante con la monumental trilogía «Giochi dell’eternità» (1998, 2001, 2015), publicada por Impedimenta. Moresco, galardonado con el Premio Andersen por «Le favole della Maria» en 2008, fue nominado al Premio Strega por su obra «L’addio» (2016). En su obra más reciente, «Canto degli alberi» (2020), transforma su experiencia durante la pandemia en una disertación enciclopédica y onírica sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. Actualmente, reside en Milán.

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