17 de julio de 2024

ARDIENTE SOL DE LA INFANCIA de Guillem López / Editorial: ALIANZA / Colección: RUNAS / Género: Ciencia Ficción / 480 páginas / ISBN: 9788411484527 / 2023

«Gales huye con su hija al único lugar en que no podrán encontrarla. Solo quiere ganar tiempo para ella, que siga adelante entre las ruinas de un mundo roto y la semilla de algo que está por venir, algo indefinible y terrorífico. Ese viaje, que en realidad es un retorno, la llevará a enfrentarse con su madre después de décadas sin hablarse, a viejas amistades perdidas, y a un pueblo que la odia y teme a partes iguales. Perseguida por asesinas profesionales, sectarios, matones armados y una agencia secreta encargada de la protección del planeta frente a poderosos entes alienígenas, solo aspira a que todo acabe. Porque todo final es un principio y en su vida no cabe más que redención, muerte, y el ardiente sol de la infancia que abrasa el camino».
Tuve la suerte de compartir antología con Guillem López hace más de una década. En aquella época acababa de publicar la continuación de su novela de Fantasía Épica «La guerra por el norte» y aprovechaba para presentarla, a la par que daba alguna que otra charla, en la Hispacón de Mislata, en Valencia. De hecho, me permití escoger de esas «Crónicas de la Marca del Este» un relato para el podcast de Ficciópatas en la pasada temporada. No obstante, no fue sino con «Challenger» que conquistó mi pequeño corazón literario y ha sido, a partir de entonces, que no he dejado de leer cada cosa que publica.
«Ardiente sol de la infancia» comparte universo con la anterior novela de Guillem López, «Lago negro de tus ojos», también publicada en la colección RUNAS de Alianza Editorial. Y, al igual que aquella (y la gran mayoría de sus obras), esta es una novela que «transita entre la ficción especulativa oscura y la literatura extraña». Y no es que lo diga yo, es que es su marca, su sello personal. Y, qué queréis que os diga, a mí me encanta que existan autores de la calidad de López que se atrevan con algo tan poco convencional en nuestra literatura y que, además, lo hagan tan bien. Y, por supuesto, que una editorial de alas a una obra de esta categoría.
La estructura de la novela atiende a siete partes diferenciadas que, por decirlo de alguna manera, representan un intervalo de tiempo concreto en un espacio específico que deriva en un punto crítico y toda la historia y sus personajes pivotan en torno a ese hito. Así, una vez llegamos a un lugar determinado, el autor cambia de tercio y se centra en otro personaje, dando así una dimensión expandida del universo que nos rodea desde diferentes puntos de vista.
Tenemos, como protagonista principal, a Gales. Una exconvicta que vuelve a casa después de dos décadas con una niña muy especial. En casa la «aguarda» su madre, pero la relación entre ambas nunca fue muy buena, quizá porque la infancia de Gales estuvo poblada de un drama que la obligó a adaptarse a un mundo que parecía no quererla. Luego están por ahí Caramelo y Becca, Loreto y Doble Ele. Cada una de ellas con la suficiente fuerza como para llevar adelante su propia historia, una historia que tiene como elemento común a Gales. O, mejor dicho, una experiencia desagradable, dramática o trágica relacionada con ella.
Guillem López conoce las herramientas de que dispone. Es un tipo hábil con las palabras y con eso de entremezclar historias y tejer destinos. Pero, además, es un amante de la ficción y lo extraño y aquí, aunque de forma muy sutil y natural, nos introduce en un futuro distópico muy realista y detallado, con elementos sencillos y creíbles, coherentes a nivel político, geográfico y tecnológico. Perfila un futuro maravillosamente ideado para que no se nos antoje demasiado ajeno y, al mismo tiempo, por si eso fuera poco, se atreve a mezclar la magia y los alienígenas de una manera tan perfecta que todo casa la mar de bien en ese pueblo de Benalva y en todo el mundo. Hay aquí un worldbuilding construido con una precisión magnífica e hipnótica.
El autor, además, es uno de esos escritores que da igual lo que te cuenten, porque lo hace tan bien, que solo leerle ya es un disfrute en sí mismo. Lo que pasa es que aquí se complementa además con una buena historia repleta de personajes increíblemente complejos y de tramas igualmente complejas.
Es muy probable que, para quienes no están familiarizados con la narrativa de Guillem, «Ardiente sol de la infancia» pueda resultarles una novela dura o complicada por esos saltos en el tiempo y el modo en que está estructurada, pero no es óbice para su disfrute. Al final, todo encaja como una suerte de matrioshka con secretos que encierran más secretos y revelaciones que dejan en evidencia una mente portentosa. A mí, cada vez me gusta más este autor. Y al margen de la simpatía que pueda tenerle, creo que, cada vez, escribe también mejor. Una narrativa de ciencia ficción sólida y sin fisuras. Chapeau, Guillem!

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