LA HIJA DE UN BUEN HOMBRE de Mercedes de Vega / Editorial: Espasa / Género: Narrativa / 352 páginas / ISBN: 9788467081626 / 2026

Vivimos en un momento de nuestra historia en el que poco importa ya cuánto mal hay en el mundo. Estamos vacunados contra la tragedia, el drama y la pena; al menos, contra las que nos quedan muy lejos. Pero cuando nos toca de lleno, ¡ay!, cuando nos toca de lleno…

Y eso es lo que pasa precisamente en La hija de un buen hombre, que algo inesperado e impensable sucede de pronto. En el Madrid de 1992, aquel Madrid tan contagiado del torrente de emociones que experimentaba España en ese mágico año, la joven Celia Freiser, con apenas diecisiete años, ve cómo el lujoso y seguro entramado familiar se viene abajo de una forma estrepitosa e inevitable. Su padre, Javier Freiser, es un brillante y reputado analista financiero con un pedigrí altísimo en la London School of Economics, que está envuelto en una monumental estafa bursátil y cae en desgracia pública tras destaparse. Pero la desgracia no se queda ahí. Su madre escapa pies en polvorosa, desmantelando todo el hogar, y su padrino, quizá la figura clave de todo este embrollo, desaparece del mapa sin dejar una sola pista. Por si todo esto fuera poco… a Javier le sobreviene un alzhéimer prematuro, convirtiendo su mente en unas arenas movedizas muy muy peligrosas: los secretos que el padre guarda en su mente corren el riesgo de perderse para siempre o de salir a la luz de la peor manera posible. A través de tres miradas distintas, Mercedes de Vega nos acompaña en el viaje de Celia por desenterrar los trapos sucios de una familia que está marcada por el engaño generacional, donde hay documentos comprometedores ocultos, llaves misteriosas y muchos silencios cómplices.

Tengo que confesar que, como lector hipersensible que me considero en algunas ocasiones, me he sentido muy acongojado en algunos momentos de la novela. Ha sido una lectura sumamente placentera por la calidad que atesora, pero también algo dura a ratos —sobre todo al recordar episodios personales relacionados con la enfermedad de Javier—. Te revuelve por dentro ver cómo la identidad de una persona se puede desmoronar de la noche a la mañana, y también cómo los errores de algunos padres caen como una losa sobre los propios hombros de los hijos.

El pulso narrativo de la autora es minuciosamente analítico y de una cadencia pausada. Su prosa es descriptiva, y prioriza la introspección psicológica sobre la acción pura. Utiliza un narrador que se mimetiza estrechamente con la perspectiva del personaje, recurriendo a frases coordinadas y enumeraciones acumulativas para retratar la decadencia moral y el cinismo de un entorno corporativo. El ritmo es deliberadamente moroso, deteniéndose en detalles ambientales y flujos de conciencia que intensifican la atmósfera de alienación. Hay también un léxico técnico y preciso con giros coloquiales y sentencias cortas de corte existencial, logrando un tono distante, frío y desencantado que esquiva el melodrama para profundizar con lucidez en la descomposición personal, la culpa y el vacío. Cuando hay diálogo, este es natural como la vida misma.

Hacía tiempo que una novela que sustentara su trama en un suspense psicológico no me resultaba tan magnética por su peso literario. La hija de un buen hombre es una novela que se queda flotando en la cabeza algunos días después de haber cerrado sus páginas.

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