22 de mayo de 2024

«Nueva York era un espacio inagotable, un laberinto de interminables pasos, y por muy lejos que fuera, por muy bien que llegase a conocer sus barrios y calles, siempre le dejaba la sensación de estar perdido. Perdido no sólo en la ciudad, sino también dentro de sí mismo. Cada vez que daba un paseo se sentía como si se dejara a sí mismo atrás, y entregándose al movimiento de las calles, reduciéndose a un ojo que ve, lograba escapar a la obligación de pensar. Y eso, más que nada, le daba cierta paz, un saludable vacío interior. El mundo estaba fuera de él, a su alrededor, delante de él, y la velocidad a la que cambiaba le hacía imposible fijar su atención en ninguna cosa por mucho tiempo. El movimiento era lo esencial, el acto de poner un pie delante del otro y permitirse seguir el rumbo de su propio cuerpo. Mientras vagaba sin propósito, todos los lugares se volvían iguales y daba igual dónde estuviese. En sus mejores paseos conseguía sentir que no estaba en ningún sitio. Y esto, en última instancia, era lo único que pedía a las cosas: no estar en ningún sitio. Nueva York era el ningún sitio que había construido a su alrededor y se daba cuenta de que no tenía la menor intención de dejarlo nunca más».

Ciudad de cristal (Paul Auster, 1985)

Paul Auster nació en Newark, Nueva Jersey, el 3 de febrero de 1947. Desde una edad temprana, su pasión por la escritura fue alimentada por su tío, un traductor. Tras graduarse en literatura francesa, italiana e inglesa en la Universidad de Columbia de Nueva York, Auster comenzó su carrera como traductor de autores franceses como Jacques Dupin y Andre du Bouchet. Posteriormente, se trasladó a París para evitar la participación en la Guerra de Vietnam. Durante una década, intentó ingresar al mundo del cine y escribió artículos para diversas revistas, antes de publicar su primera novela, «Jugada de presión» (Squeeze Play), en 1976 bajo el seudónimo de Paul Benjamin. Sin embargo, su verdadero reconocimiento llegó con «La invención de la soledad» (The Invention of Solitude, 1982), inspirada en la muerte de su padre, la cual también le proporcionó una herencia que alivió sus dificultades económicas. Desde entonces, Auster ha sido galardonado en múltiples ocasiones, destacándose el Premio Morton Dauwen Zabel de 1990 de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, el Premio Médicis de 1993 en Francia por «Leviatán«, y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006, entre otros. Sus obras, influenciadas por escritores como Franz Kafka y Samuel Beckett, han dejado una marca indeleble en la literatura contemporánea. Entre sus trabajos más conocidos se encuentran «La trilogía de Nueva York«, «El palacio de la luna«, «Leviatán«, «Brooklyn Follies«, «Sunset Park» y «4 3 2 1«. Residió en Nueva York hasta su fallecimiento el 30 de abril de 2024 a la edad de 77 años, dejando un legado literario que trascenderá generaciones.

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