20 de abril de 2024

Radios, iluminación y sonido, dimensiones variables, duración continua, vista de la instalación, Pirelli HangarBicocca, Milán, Italia, 2014, colección de la Tate, Londres, Reino Unido

Uno de los elementos más distintivos de la vanguardia brasileña de posguerra es su profundo interés en la interacción entre lo sensorial y lo cerebral, un aspecto que atrajo a artistas como Cildo Meireles hacia este movimiento a finales de la década de 1960. En ese contexto, Meireles emergió como una figura destacada, explorando las fronteras entre la percepción física y la conceptualización intelectual a través de su obra. Sus creaciones desafían las nociones convencionales de arte al involucrar al espectador de manera activa y provocativa, creando experiencias inmersivas que despiertan la conciencia sensorial y estimulan la reflexión crítica. Esta fusión entre lo sensorial y lo cerebral se convirtió en un sello distintivo del trabajo de Meireles y contribuyó significativamente al desarrollo del arte contemporáneo en Brasil y más allá. Como artista conceptual, su propósito radica en despertar la conciencia del espectador respecto a la compleja sociedad contemporánea. A través de una amplia gama de medios artísticos, su obra se caracteriza por la inclusión de objetos encontrados que poseen un profundo simbolismo cultural. Estos elementos no solo sirven como vehículos para transmitir mensajes y reflexiones sobre la realidad social, sino que también desafían las percepciones convencionales del arte y cuestionan los valores establecidos. Su enfoque multidisciplinario y su capacidad para fusionar lo cotidiano con lo conceptual hacen de su trabajo una poderosa herramienta para generar diálogo y transformación en el espectador. Como mejor ejemplo de esa interacción subversiva de Meireles con el público y sus propuestas está su primer proyecto, Inserciones en circuitos ideológicos 2. Proyecto octavilla (1970), donde el artista imprimió en billetes de banco tanto estadounidenses como brasileños mensajes de crítica contra el gobierno dictatorial brasileño y el autoritarismo, y después los puso en circulación. Además de su activismo político, Meireles ha explorado los procesos de percepción y ha examinado la implicación del espectador en la creación artística. Su trabajo busca establecer una especie de conexión con esa entidad indefinible pero poderosa llamada público, fomentando así una comunión entre el arte y la audiencia.


El artista invirtió más de una década de arduo trabajo en la realización de su obra maestra, Babel, una reinterpretación de la famosa historia bíblica de la torre homónima. Este monumental proyecto está compuesto por cientos de radios analógicas provenientes de diversas épocas, todas sintonizadas en distintas emisoras. A pesar de estar ajustadas al volumen mínimo, el resultado es una cacofonía que envuelve al espectador, transportándolo a un mundo donde el sonido se convierte en un lenguaje universal y caótico. La complejidad de esta instalación va más allá de su apariencia visual, ya que incita a reflexionar sobre la diversidad, la comunicación y la construcción (y a veces, la deconstrucción) de las sociedades humanas a lo largo de la historia.

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