
UN DIQUE CONTRA EL PACÍFICO de Marguerite Duras / Traductor: Javier Albiñana / Editorial: Tusquets / Género: Narrativa / 302 páginas / ISBN: 9788411077743 / 2026
Otra obra más que confirma lo que ya sabía: el universo literario está repleto de tesoros que necesitan ser eternos.
No sé si a todo el mundo le pasa lo mismo, pero a mí me ocurre que, a veces, cuando me acerco a ciertos nombres sagrados de la literatura universal tengo miedo real a que terminen decepcionándome, a que el mito supere a la obra. Hasta el momento, con Marguerite Duras han sido todo alegrías. La marea de Marguerite Duras te arrastra sin pedir permiso. Con Un dique contra el Pacífico, editado con el mimo habitual de Tusquets, la autora francesa nos traslada a esa Indochina colonial de los años treinta del siglo pasado que tan bien conoció. Allí, una familia ahogada por las deudas sobrevive a duras penas. La madre, una mujer que está devorada por la frustración de ver cómo el mar arrasa año tras año sus cultivos, vuelca toda su desesperación en un plan desesperado: casar a su hija Suzanne con Jo, un feo pero insultantemente rico heredero de un inversor. Entre el delirio de la madre, las huidas de su hijo Joseph y los intentos torpes del poco atractivo pretendiente por comprar el afecto de la joven, se anticipa ya una asfixiante narración que prefigura la posterior atmósfera de su quizá más célebre obra creada, El amante.
El corazón de la novela late en la compleja, casi enfermiza diría yo, relación entre esa madre coraje y Suzanne (un alter ego evidente de la propia escritora). Aquí están las grandes obsesiones que poblarán la literatura de Duras: madres entregadas hasta la locura al amor filial, mujeres que persiguen un amor absoluto y que siempre se les escapa en el último momento entre los dedos, y un dolor sordo, un cansancio de existir que, sin embargo, nunca les quita las ganas de seguir intentándolo. Es un libro tremendo, redondo, de los que dejan huella de verdad.
Un dique contra el Pacífico vio la luz en 1950 y por supuesto no era su debut literario, pero fue el primer gran bombazo de la escritora hasta entonces, el título que la colocó en el mapa literario gracias sobre todo a una modernidad deslumbrante para la época. Ambientada en los márgenes de la Indochina francesa, la historia de esta exmaestra obsesionada con levantar diques imposibles para frenar el océano es mucho más que un drama familiar. Marguerite Duras retrata la cruda realidad de los colonos pobres frente a la opulencia de la burguesía y la rampante corrupción de los funcionarios; en una frase: mete el dedo en la llaga de la desigualdad colonial. Quien espere maestría en estas páginas las encontrará, además de un estilo seco, bruto y directo a las costillas. Marguerite Duras escribe para dejarse oír, sin paños calientes; no necesita compadecer a sus personajes porque la crudeza de sus vidas ya habla por sí sola, su humanidad es desbordante y está llena de grises. Y para más inri, se nota que late su propia memoria en ese paisaje colonial de los años treinta, retratado con una mezcla hermosísima de nostalgia con violencia.
Estamos sin duda ante una de las cumbres de la literatura del siglo XX. Es verdad que está muy anclada en una geografía y una época concretas —ese Vietnam colonial—, pero los temas que toca son tan universales que esta novela es atemporal en sí misma. Es el canto trágico a la resistencia cuando la vida no te ha dado las mejores cartas para vivirla. Al final, intentar construir un dique contra la inmensidad del Pacífico es una batalla perdida de antemano. Sin embargo, esa misma tarea inútil se convierte en el símbolo más puro de la dignidad y el coraje humano: el heroísmo de seguir en pie frente a lo inevitable. Una novela magnífica, trágica y de lectura obligatoria, firmada por una de las mentes más lúcidas del siglo pasado. Una obra maestra absoluta.

Mari Carmen Pérez (Elche – 1971) Licenciada en periodismo y dependienta en El Corte Inglés desde hace más de veinte años. Apasionada por la moda y el chocolate. Se le da mejor leer que escribir.