“Personajillo”, mirada al frente. (Y que cada cual le ponga el nombre y los apellidos que quiera.)

Cuando nos quejamos de que hay tanto cateto de segunda dirigiendo España, y de que gran parte de nuestra clase política adolece de “funcionaritis” crónica, solemos olvidar que en un sobrio y austero despachito de una ciudad españolísima y europeísima, “ísima” del todo, se sienta, que no preside, uno de los más relevantes y sobrios…