
PELIGRO, DISTRACCIÓN, ÁNGEL ESCARLATA de S.T. Abby / Traductora: Gema Pereira Silvestre / Editorial: Contraluz / Colección: Serie Mindf*ck / Género: Narrativa / Libro 1: 224 páginas; Libro 2: 198 páginas; Libro 3: 235 páginas / ISBN Libro 1: 9791387810436; ISBN Libro 2: 9791387810481; ISBN Libro 3: 9791387810542 / 2026
¡Me los he devorado!
No creo que haya una mejor manera para comenzar a hablar de estos libros. Hay historias que se leen, otras que se disfrutan y luego están estas otras que se devoran literalmente. Llegaron a mis manos y me los leí todos de una vez, uno por día, para ser más exactos. Los tres primeros volúmenes de la saga Mindf *ck (Peligro, Distracción y Ángel Escarlata) venían precedidos por ese ruido ensordecedor de los fenómenos de masas en internet y, reconozco, iba con el cuchillo entre los dientes, esperándome cualquier cosa. Qué equivocada estaba.
S.T. Abby pone sobre la mesa un caramelito envenenado. ¿Por qué digo esto? Porque es imposible racionar la lectura, es tan adictiva que corres peligro real de que por culpa de ello dejes de lado tus obligaciones más inmediatas. La trama en el primer volumen se articula toda ella sobre una paciente y fría venganza, cocinada a fuego lento en las sombras. Una mujer a la que hace una década le despojaron de absolutamente todo y a la que abandonaron creyendo muerta, regresa convertida en una auténtica pesadilla; una anónima pesadilla. Se quiere cobrar una a una cada deuda y pintar las paredes de un rojo carmesí totalmente letal. Porque nadie desconfía de un fantasma, ¿verdad? Lo que ocurre es que este «fantasma» termina entregando su corazón a un hombre, Logan Bennett que, cosas de la vida, dedica la suya a proteger a los ciudadanos. Es un auténtico héroe. El contraste es brutal y descarnado. Él rescata almas y ella se dedica a ejecutar, por así decirlo, su propia justicia. Él busca, rastrea a una bestia sanguinaria sin imaginar nunca que noche tras noche duerme junto a la mujer que lo ama.
Es una ironía dramática maravillosa que, lejos de sonar pretenciosa, va cambiando y mutando a otra cosa mucho más envenenada a medida que se avanza en la trilogía. En Distracción, el segundo volumen, la perspectiva aún se vuelve más adictiva. Aquí —no quiero desvelar mucho de la trama— nos metemos de lleno en la mente de Logan. El agente de la ley, que se creía un bastión invencible, cae rendido ante la total impredecibilidad de Lana. Es atronador sentir cómo él intenta desesperadamente derribar ese muro invisible lleno de secretos que ella no quiere revelar… sin tener la más mínima sospecha de con quién comparte la cama.
Con Ángel Escarlata, el tercer capítulo, la tensión psicológica roza el delirio. Ella se divierte, siempre en privado, con esa imagen desvalida que proyecta en Logan, pero a nosotros, los lectores, nos deja las cosas bien claritas, con una ferocidad que asusta. Para aniquilar a una bestia se exige una crueldad infinitamente mayor a la que pudiera soportar nadie, y entregar el corazón implica entrelazar las propias sombras.
¿El secreto de todo esto? El estilo de S.T. Abby, que es sencillamente electrizante. No hay rodeos, no hay paja, no hay descripciones infinitas que te corten el subidón de adrenalina; la escritora va directa a la yugular con un ritmo salvaje y unos capítulos tan cortitos que te arrastran sin remedio a ese bucle de «venga, solo uno más y me acuesto». Consigue que te pongas del lado de la villana, que justifiques lo injustificable y que, a la vez, sufras por el destino de un agente de la ley, que además es íntegro. Te vuela la cabeza a niveles que no te esperas. RECOMENDADÍSIMA saga para todos los devoradores de thrillers psicológicos que buscan ritmo diabólico, para los amantes del dark romance y los antihéroes, para los fans de los libros donde hay venganza pura y para aquellos lectores que adoren la tensión de la ironía dramática.

Adoración Negre Pujol (Madrid – 1981) Exploradora de mundos literarios desde la infancia. Amante de la lectura apasionada que encuentra la magia entre páginas, compartiendo historias con quienes comparten su devoción.