«No hay apenas lugar para la alegría y la esperanza».


LA LLUVIA AMARILLA de Julio Llamazares / Editorial: AUSTRAL / Colección: AUSTRAL IMPRESCINDIBLES / Novela / Drama / 208 páginas / ISBN: 9788432249709 / 2026

«La lluvia amarilla del tiempo cae silenciosa sobre Ainielle, un pueblo del Pirineo aragonés abandonado poco a poco por sus habitantes para buscar una mejor vida en otros lugares. Mientras espera la muerte, Andrés, su último morador, recuerda a través de un emotivo monólogo interior los tiempos en los que Ainielle era una tierra con futuro y no sólo con pasado».

Hace poco estuve en Avilés en el festival Celsius 232. Iba con mi familia y, a la vuelta, decidimos parar en Urueña. Visitamos la Villa del Libro y entramos en algunas librerías. La sinergia de la vida, en ocasiones, te lleva a lugares insospechados y pone a tu alcance obras necesarias y pendientes. Estábamos en El Filmgrim, una librería especializada en cine, música y otras artes. Estaba en la caja pagando un libro que había escogido mi hija y, de repente, allí al lado, en una de las estanterías cercanas a la puerta, vi este ejemplar de La lluvia amarilla de Julio Llamazares. Era un libro que me había recomendado Ana, de La trinchera de las letras, al que le tenía muchas ganas. Ella me confesó que lo lee una vez al año. No me extraña. Es una auténtica maravilla. Una joya. 

Me gustó la edición, en tapa dura de bolsillo. Me llamó la atención nada más verlo allí, esperándome. No sabía qué me iba a encontrar, no quería desvelarme nada, así que no leí ni la sinopsis. Me fio del criterio de Ana. El caso es que, ya con el prólogo de Jesús Carrasco, se anticipa una gran lectura, una experiencia que, como poco, te va a dejar una huella. Una vez empecé con la prosa de Llamazares, vi que no me equivocaba. Que maravilla de estilo, de manejo del lenguaje y del tono, cómo nos lleva de un suceso a otro, de un drama a otro, sin perder la crudeza de su protagonista ni dulcificar la historia que subyace detrás de sus palabras. 

El narrador nos cuenta la historia de Ainielle, el pueblo en el que vive, pero lo hace de manera plácida, con la tranquilidad del que sabe que su vida acabará, casi con total seguridad, a la par que su relato. Se mueve entre la ambigüedad y la contención, con un carácter hosco en ciertos momentos cargado de arrepentimiento, con tristeza y algo de desasosiego, porque sabe que él es la última persona viva de Ainielle y que, cuando él ya no esté, nadie más habrá. Así, habla de cómo ese pueblo se ha ido vaciando merced a las circunstancias: la guerra, la postguerra, el clima, el hambre, la falta de oportunidades y de recursos… 

Desde luego, es una de esas historias que te llegan y que no quieres que se acaben. La propia prosa del autor es más que suficiente para deleitarse con la lectura, si bien aquello que cuenta incrementa aún más su valor literario. Hay crueldad y desamparo. No hay apenas lugar para la alegría y la esperanza. Y, aún así, al igual que hace Ana cada año, volvería a leer esta novela. Yo le doy las gracias por habérmela recomendado. Ahora, soy yo quien os la recomienda a vosotros. Y, sinceramente, espero que os guste tanto como a mí. No siendo una novedad editorial, porque fue publicada inicialmente en 1988, creo que ha envejecido muy bien y esta nueva edición me parece todo un acierto para rescatarla y traerla a nuestro presente, donde aún se entiende el espíritu de ese éxodo que culmina en soledad y muerte, no solo de la carne, sino también de la piedra.

Deja un comentario

Copyright ©2009-2026 LaJUnglaDElasLETras