El jilguero

Cuando cae en mis manos un libro de tamaño grosor cabe rezar una oración para que sus páginas no se conviertan en una insufrible tortura, porque tengo la fatal manía de acabar todo aquello que empiezo, sobre todo cuando se trata de lecturas. Hay ocasiones en que apenas cincuenta o cien páginas pueden suponer unaSigue leyendo “El jilguero”