Senderillas al estilo de Soria

Mi padre era más rural que las amapolas, que solía repetir él mismo mientras vivía un día sí y otro también. A veces, lo admiraba sin que me viera: sentado allí, al pie de una acequia, con las cabras pastando y el can, Fafo, a un lado dejándose sobar el pescuezo. Tenía una sonrisa perenneSigue leyendo «Senderillas al estilo de Soria»