«Hay que ser cauto a la hora de diseccionar un conocimiento propio».


SOY CONSCIENCIA de Ignacio Rabadán España / Editorial: Luciérnaga / Colección: Testimonios y vivencias / Género: Ensayo / 200 páginas / ISBN: 9791387667788 / 2026

«Soy consciencia es una invitación a adentrarnos en el conocimiento profundo de lo que realmente somos.

En estas páginas, Ignacio Rabadán nos guía en un viaje hacia el interior de nuestro ser, un recorrido que nos ayuda a comprendernos mejor y a ampliar nuestra consciencia. A través de este proceso, descubrirás herramientas valiosas para entender por qué te sucede lo que te sucede, aprender a gestionar los acontecimientos de la vida con mayor claridad y acceder a una paz más auténtica y duradera.

Porque solo en el encuentro con nuestra verdadera realidad interior podemos hallar el sentido, la serenidad y la comprensión que tantas veces buscamos fuera».

Hay que ser cauto a la hora de diseccionar un conocimiento propio. Esta frase, que parece sacada de un manual de autoayuda o de un libro de espiritualidad, es una verdad a medias. La cautela nunca debería estar reñida con el autoconvencimiento. Yo siempre he tenido la sensación de que cuanto más sano y transparente sea el mensaje que se quiera transmitir, más creíble será el mismo.

He comenzado como he comenzado esta reseña para dejar claro que conviene acercarse a Soy consciente bajo esta idea previa: hacerlo con la única pretensión de leer y a ver qué pasa. Ignacio Rabadán se adentra en este ensayo, nada más y nada menos, que en el terreno pantanoso de la reflexión sobre el ser, y lo hace con un discurso que oscila entre la divulgación introspectiva y la toma de conciencia (la de uno mismo). A ver… que pretender guiar al lector hacia una reevaluación de su propia esencia, sugiriendo que conocer la realidad exterior es inútil si no controlamos primero nuestro mundo interior, ya sabemos que no es nada nuevo ni revolucionario, pero… quizá sí lo tengamos algo olvidado en estos tiempos de aceleración y desinformación, ¿no?

La narrativa, la que es puramente literaria, se sostiene gracias a un lenguaje dialéctico muy efectivo. No estamos hablando de un libro que destaque por su arquitectura argumental; aquí el valor real del texto es la premisa central que lo nutre, donde, entre otras cosas, se postula que las turbulencias de la cotidianidad no nacen de los acontecimientos en sí, sino de esa deficiente decodificación que el propio ser realiza sobre ellos. O, hablando en plata: nuestros problemas del día a día no nos amargan por lo que pasa en sí, sino por cómo nos lo tomamos. Ignacio Rabadán nos dice que hay ciertas estrategias destinadas a restaurar el equilibrio anímico. Yo, como profano en la materia y sobre todo como curioso sobre el conocimiento en general, debo sincerarme y señalar que he encontrado cierta inconsistencia en algunas cosicas; pero repito, soy un profano en la materia y prefiero que cada cual saque sus conclusiones.

Es un libro que se digiere muy bien. He leído mucho sobre estos temas en mi vida, y debo decir que para mí este libro funciona como una lectura de contraste, es decir, que me ha permitido reordenar lecturas previas de una mayor envergadura teórica. Supongo que para aquel lector que no tenga ninguna pretensión previa, que solo busque pasar un rato entretenido, Soy consciente, además de estar sazonado con alguna que otra reflexión que invita a una pausa intelectual —tan necesaria hoy en día—, puede ser un pasatiempo de lo más ameno.

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