6 de febrero de 2026

EL EMPERADOR DE ALEGRÍA de Ocean Vuong / Traductor: Daniel Saldaña París / Editorial: Anagrama / Colección: Panorama de Narrativa / Género: Narrativa / 440 páginas / ISBN: 9788433947796 / 2025

«Es verano en Alegría Este, un rincón de Nueva Inglaterra en el que el tiempo parece haberse detenido y los espíritus del pasado se pasean entre coches abandonados. Alegría se alza sobre una costra de tierra a lo largo del río Connecticut; sobre el río se alza un puente de carga que lleva el nombre del jefe wampanoag que lideró una rebelión para recuperar su territorio de manos de los puritanos; y sobre el puente se alza Hai, de diecinueve años, pasando una pierna sobre la barandilla tras haber decidido lanzarse desde treinta metros de altura. Y entonces, de repente, algo interrumpe lo que parecía inevitable: una voz al otro lado del río. Es Grazina, una anciana atrapada en los laberintos de la memoria, con recuerdos de una guerra lejana y de su Lituania natal.
En un microcosmos de pérdidas y sueños rotos, entre las calles polvorientas y los paisajes melancólicos de Alegría Este, ambos construirán un refugio efímero contra el desorden del mundo. En ese pasado laberíntico y difuminado de Grazina, Hai se convertirá en el sargento Pepper, personaje de una guerra imaginaria que les permitirá navegar juntos las turbulencias de la extrañeza. Unidos por una existencia vivida en los márgenes de lo social, se forjará entre esa dupla improbable un vínculo basado en la empatía y el reconocimiento; una relación tejida entre confusiones y momentos de lucidez que se convertirá en un viaje inesperado hacia una segunda oportunidad».

No había leído a Ocean Vuong y, después de oír de soslayo a un librero recomendándolo a un cliente, me picó la curiosidad. No es el tipo de lecturas que me llaman la atención de primeras. Sin embargo, hay momentos en los que me gusta salir de mi zona de confort y llevarme alegrías como la que ha supuesto la lectura de esta novela.
Se trata de una obra intimista cuyo protagonista se encuentra al borde del abismo después de un montón de mentiras y de caminar por esa delgada línea que es su vida, flirteando con las drogas y siempre escapando de sí mismo y de aquello que se espera de él. Fácilmente se puede intuir el alter ego del propio autor en la figura de Hai, el principal motor de esta historia, y no solo porque sea también de origen vietnamita, sino por algunas similitudes que el lector va encontrando a lo largo de la novela.
Hay frases dignas de enmarcar, que te llegan y te tocan la fibra, que te hacen volver atrás y releerlas una y otra vez para asirlas bien, para degustarlas como quien paladea un buen vino. Ocean Vuong (imagino que a través de la magia de su traductor Daniel Saldaña) llega al lector con una prosa preciosista, cargada de tristeza y nostalgia, de una belleza lánguida que, en ocasiones, se ilumina con la humanidad que aflora tanto en esa inesperada convivencia con Grazina –una mujer lituana que lleva décadas en Estados Unidos después de escapar de una guerra y que está perdiendo la cabeza–, como en la generosa relación que se establece en los límites de su nuevo trabajo, al que se ve obligado por diversos motivos que no son nada egoístas.
Es esta una novela que tiene ese regusto agridulce de una vida normal y anodina, con grandes momentos de lucidez y otros tantos de oscuridad. Con claroscuros difíciles de digerir donde la vida se impone, donde lo que uno desea no siempre está claro y tampoco es fácil de cumplir. Donde las relaciones se forjan, aún estando rotas de antemano. Es un canto a la familia y la pérdida y también a la reconstrucción de uno mismo después de transitar caminos inesperados y allanar aquellos otros que están clavados en la memoria como alfileres, que pesan, que modulan los pasos y la dirección de una existencia fútil y, aparentemente, banal.
El emperador de Alegría es una novela dura y amable a ratos. Con mucha belleza en su ejecución y una historia que, dentro de su sencillez, toca profundo por todo lo que significa. Muestra, además, de manera sutil –y en ocasiones no tanto– la situación a la que se ven sometidas determinadas personas, ya sea por su procedencia o por su edad. El modo en que esos mayores solitarios tienen que sortear su día a día y como aún hay algunas personas que, con su bondad, hacen que ese camino dorado hacia el final sea más llevadero. Como decía al comienzo, no había leído a Vuong. Me ha encantado cómo escribe, así que no será la última vez.

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