
Con Punto de fuga, de Adriana García Sojo, inauguramos en la Jungla de las Letras nuestra colección de narrativa. Y lo hacemos a lo grande. Nacer un sello editorial con esta obra es toda una declaración de intenciones: creemos en la escritura que observa y en esos libros que no necesitan alzar su voz para permanecer en la memoria.
En Punto de fuga se reúnen dieciocho relatos que transitan entre la memoria, la experiencia y la ficción. Son historias que no buscan la inmediatez; son historias con una resonancia contenida y lenta. El lector, al acabarlo, termina reconociendo que él mismo es parte fundamental de lo que encierran sus páginas, aunque nunca logre saber muy bien por qué. Este libro, que recibió una mención especial en el XXIV Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana, no impone certezas a nadie —la más execrable vulgaridad de nuestro tiempo—; todo lo contrario: es un texto que confía en la inteligencia del lector y le permite habitar tranquilamente en el silencio.
Para nosotros, publicar esta obra no es solo un acto editorial; es la voluntad de sostener una mirada y proteger una escritura que, lejos de agotarse, nos acompaña en esa penumbra donde el tiempo parece, por fin, detenerse.
Punto de fuga inició hace apenas unos días su andadura con la preventa y pronto llegará a las librerías. Es el primer título de una colección que nace con la voluntad de quedarse, de crecer sin prisa y de confiar, sin estridencias, en el tiempo del lector.
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