«El estilo del autor británico es sobrio, muy analítico y muy elegíaco. Tiene esa clásica cadencia de los que precisan de un tono erudito».


LO QUE PODEMOS SABER de Ian McEwan / Traductor: Eduardo Iriarte / Editorial: Anagrama / Colección: Panorama de Narrativas / Género: Narrativa / 378 páginas / ISBN: 9788433950857 / 2026

«Año 2119. Las cosas no van muy bien en el planeta. Hay amplias zonas inundadas como consecuencia de un catastrófico accidente nuclear. Y los habitantes de este futuro distópico miran con fascinación los albores del siglo XXI, a sus ojos una época de esplendor cultural. Así lo considera Thomas Metcalfe, un solitario investigador académico que está indagando qué sucedió en la llamada Segunda Cena Inmortal, celebrada en 2014.

Era la segunda porque en los anales literarios figura con ese nombre otra anterior, que en 1817 reunió alrededor de una mesa a William Wordsworth, John Keats y Charles Lamb, entre otras luminarias de su época. Casi doscientos años después, el matrimonio formado por el celebrado poeta Francis Blundy y su esposa Vivien convocaron una nueva velada en la que Francis leyó ante los asistentes un poema de amor escrito en homenaje a su mujer y titulado «Una Corona para Vivien».

Esa composición, de la que no se conserva ninguna copia, centra las pesquisas de Thomas Metcalfe, porque podría proporcionar información clave sobre el pasado. ¿Qué ocurrió con el texto? ¿Qué ofrecía? ¿Algún tipo de mensaje cifrado? ¿Alguna pista incriminatoria? ¿Cómo era en realidad la relación de la pareja, celebrada en ese regalo de amor escrito?

Con ecos del Pálido fuego nabokoviano, en el que también había unos versos que desarmados por una lectura erudita proporcionaban llaves secretas, Ian McEwan ha confeccionado un impecable e implacable juego literario. Una novela distópica que deviene ejercicio de erudición: persigue desentrañar un enigma y acaba abordando pasiones y pulsiones muy humanas. Una obra maestra de madurez y plenitud literaria. Un regalo para el lector».

Lo que podemos saber está ambientada en 2119, cien años en el futuro. El mundo ha sufrido una catástrofe a nivel planetario. Estados Unidos está en manos de los señores de la guerra y Nigeria es la gran potencia mundial. Thomas, un profesor de literatura de una institución volcada en las ciencias que se encuentra en una isla del modesto archipiélago republicano en el que ha quedado reducida la otrora Gran Bretaña, visita la Biblioteca Bodleiana para rastrear el archivo de Francis Blundy, un poeta del siglo XXI (o sea, nuestra época), del que busca un poema perdido, escrito en 2014. Lo quiere para el cumpleaños de su esposa y también para convertirlo en la gran obra fantasma de la crisis climática…

Como spoiler no está mal, ¿verdad? Pero prefiero empezar esta reseña por lo que para mí son sus pocos defectos, que los hay, a mi juzgar, claro. Son cositas que entorpecen, creo, un poco la ficción. En primer lugar, hay un despliegue de erudición que me resulta por momentos un poco chirriante. Echo en falta algo de humanismo en detrimento de tanta ciencia. Las primeras cincuenta o setenta páginas de alguna manera coquetean con la pedantería, y eso, claro, puede distanciar un poco al lector menos exigente. Aunque esa inercia nunca desaparece del todo, es verdad que tras ese arranque, los personajes, los giros y el trasfondo de la trama terminan por dar forma a una novela con un empaque brutal. Aquí quería hacer un matiz a mis palabras de antes. Si bien se me ha atragantado cierto afán adoctrinador del escritor (siempre desde mi humilde punto de vista) al abordar temas tan peliagudos de actualidad como es el cambio climático, pues he de decir que me ha encantado que, tras un largo y ensordecedor silencio en la narrativa contemporánea, Ian McEwan lo haya convertido por fin en el tema estrella; la gestión de la crisis climática es, sin duda, uno de los grandes aciertos del libro. A mí se me ha quedado grabado en la cabeza.

El estilo del autor británico es sobrio, muy analítico y muy elegíaco. Tiene esa clásica cadencia de los que precisan de un tono erudito. La prosa es altamente descriptiva, emocional y vira entre lo documental y lo psicológico. Es una literatura limpia, sin estridencias, aunque con un marcado matiz ironizante. Podríamos destacar sobre todo su destreza para transformar un dato objetivo, minucioso, aparentemente escondido, en el vehículo perfecto para encontrar la sutiliza dramática. O lo que es lo mismo, Ian McEwan tiene tal elegancia literaria, impecable en sí misma, que sostiene todo el trasfondo trágico de su literatura en la contención.

En realidad, Lo que podemos saber es un retrato lúcido y amargo sobre lo que dejamos atrás.

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