
HAMBRE. LA PRUEBA DE GU de Choi Jin-Young / Editorial: HOJA DE LATA / Taaducción: Hasun Joo / Colección: SENSIBLES A LAS LETRAS / Novela / Drama / Distopía / 192 páginas / ISBN: 9791387554149 / 2026
«Dam y Gu son dos veinteañeros de Seúl. Dos seres que se aman a pesar de las agresiones del mundo exterior, una sociedad surcoreana marcada por la competencia despiadada, donde los niños reciben una educación estricta de sus padres, desde la infancia hasta el matrimonio, para tener una oportunidad de éxito. Por eso, cuando Dam presencia el asesinato de su novio en la calle a manos de unos cobradores de deudas, el tiempo se detiene. Ella lo acuna en su pecho y lo lleva a casa, donde lava con mimo cada centímetro de su piel antes de sentarse y comenzar un particular ritual. Juntos, los amantes lamentan una vida de trabajo extenuante en un país que los exprime hasta la última gota. Muerto Gu, Dam decide que no va a dejar su cadáver al alcance de sus enemigos para que no puedan profanarlo. Y comienza un juego bárbaro, devorando pedazo a pedazo, lágrima a lágrima, el cuerpo de su amado, para así enterrarlo donde los otros no puedan hacerle daño, donde su alma gemela pueda vivir para siempre».
No termino yo de conectar con la literatura coreana. Ya había leído a Bora Chung en sus relatos de Conejo maldito (Alpha Decay, 2023) hace no demasiado y no terminó de calarme hondo a pesar de que jugaba con un género que me encanta como es el weird. Con Choi Jin-Young me ha pasado algo parecido. Siendo la premisa de lo más interesante y el lenguaje empleado más bien sencillo y preciosista, me he encontrado con una historia con saltos en el tiempo y con dos voces en primera persona que acomodan la narración en una suerte de diálogo entre los amantes sustentado sobre los pilares de dos monólogos interiores.
Como digo, la premisa, con un suave toque distópico (que bien podría no serlo porque no afecta demasiado a la historia), es interesante. No destripo demasiado la trama si digo que Dam, la protagonista, se va comiendo poco a poco a su amante Gu para que otros no lo hagan o trafiquen con su cadáver. El modo en que lo va devorando capítulo a capítulo tiene un halo ciertamente romántico, incluso sensual en ocasiones, pero no termino de conectar con las emociones ni de Dam ni de Gu, si bien reconozco que tiene su atractivo y que, para cierto público (según he visto en el catálogo tiene cierta orientación hacia el Juvenil) pueda resultar rompedor o, incluso, original. Tanto como espeluznante.
No es esta una autora que se recree en el morbo ni en una escenografía demasiado sangrienta. Todo lo contrario. Procura minimizar el impacto sobre el lector y llevarlo todo a un terreno amoroso y lleno de ternura. Por otra parte, he de reconocer que esas pinceladas sobre la sociedad que impera en la novela le dan un toque sugerente y, aunque apenas se ve nada de ese potencial futuro, tampoco es necesario porque sirve más bien como vehículo de la crítica social que subyace y que tiene que ver con las clases de poder y el modo en que estas se sostienen a través de los compromisos contractuales que se prolongan más allá de la muerte.
Hay, quizá, un par de momentos un poco más subidos de tono y son esos los que obligan a subir la edad de lectura de este libro, pero, de no ser así, podría ser perfectamente legible por el rango más joven de entre los adolescentes. De todas formas conviene advertir que, aunque el proceder de la autora está cargado de prudencia, puede herir ciertas sensibilidades para aquellos que no están familiarizados con la muerte o la exposición abierta del tipo de situaciones a las que nos enfrenta Choi Jin-Young.
Uno de los aspectos más originales y significativos para mí es la exposición de las dos voces de los amantes, cada uno representado en su inicio con un círculo blanco, para Dam, y un círculo negro, para Gu, el cual habla desde la muerte, dándonos una perspectiva poco frecuente y nada halagüeña de lo que se encuentra al otro lado.

Víctor Morata (San Pedro del Pinatar, Murcia, 1977) se mueve entre los límites de la ficción weird y el noir fantástico, explorando mundos oscuros y escenarios insólitos. Ganador del VII Premio de Relato Yoescribo en 2008 y finalista del XXIX Premio Domingo Santos de Novela en 2022. Autor del thriller sobrenatural Siervos de la Guadaña y del noir fantástico La sombra del nagual. Autor también de Universo Mágico. Cuentos de seres extraordinarios con las colecciones de relatos Tierra, Agua y Aire. Escritor en Zenda con su Metadiario Bizarro y colaborador habitual desde hace años en diferentes espacios culturales, donde explora y comparte su particular visión de la literatura y el mundo fantástico. Aunque ya ha dejado de emitirse, aún puede escuchársele (y vérsele) en Ficciópatas, el pódcast literario que dirigía y presentaba junto al también escritor Eric F. Luna.