Lo más parecido a la vida

Este es el segundo ensayo que leo de James Wood, del que, reitero –ya lo mencioné en la anterior reseña–, se dice que «es uno de los críticos literarios más destacados y elegantes de nuestro tiempo». Sin embargo, digo ensayo, pero no me ha parecido un texto ensayístico como tal, sino más bien una bitácora…

Fragmentos

Algunas personas, tal vez más de las que yo creo, consiguen que la sucesión de acontecimientos que suceden a lo largo del tiempo, encajen como eslabones de una cadena logrando al final una trayectoria vital que sigue un hilo conductor continuo, coherente, sin más sobresaltos que el de algunos traspiés inesperados como un accidente o…

Marlowe y yo

El otro día salía de casa de forma apresurada cuando caí en que no llevaba lectura para el metro. Me acerqué a lo que me gusta llamar mi biblioteca y atrapé al vuelo una novela de Chandler. De las editadas por Alianza en formato pequeño y, en este caso, poco voluminosa además. Era Playback. No…

Higgins, resurrección

  Gracias a la gran labor de editoriales independientes, en este caso Libros del Asteroide, podemos disfrutar de autores muertos en términos físicos y de presencia en librerías. No sé si la expresión correcta es resurrección o anunciación, no estoy muy puesto en términos religiosos, pero el advenimiento de George V. Higgins de la mano…

Agosto, lecturas desde Hiroshima

De un tiempo a esta parte he adquirido un hábito los meses de agosto que se aparta de las prácticas habituales de ocio en periodo vacacional. Se trata de un interés humano, nada morboso, de intentar comprender una de las innumerables catástrofes del siglo XX: el bombardeo nuclear sobre Hiroshima el 6 de agosto de…

Tuits, retuits y olvidos

Cuando uno aprende a manejarse, tras el pertinente tiempo de adaptación, utiliza Twitter a su gusto. Hace años me incorporé a esta red social que, según se mire, es una red bastante individual y ombliguista. De repente pasé a ser @JAValverdeH. Muchas veces, como pasa en el mundo editorial, los usuarios no compartimos porque estamos…