9 de enero de 2026

RECONCILIACIÓN de Juan Carlos I / Traductoras: Elisabeth Burgos y Karin Taylhardat / Editorial: Planeta / Género: Biografía. Memorias / 512 páginas / ISBN: 9788408296225 / 2025

Antes de empezar, quiero dejar algo muy, muy claro. Más allá de la opinión que yo pueda tener sobre lo que el autor cuenta, más allá de la simpatía que el Rey emérito me despierte (o no), y muchísimo más allá de cualquier valoración moral que yo pudiera extraer de esta autobiografía… mi intención con la reseña no es otra que la de ofrecer una opinión puramente personal e intransferible sobre una obra literaria. Sí, una obra peculiar por quien la escribe (o por quien la dicta para que se la escriban), pero no exenta de una importancia histórica y social. Yo no quiero presentar un «veredicto» sobre nada; esta es mi lectura.

Reconciliación, una de las novedades más esperada de la editorial Planeta (me atrevería a decir que del lustro), llega con el peligroso y atrevido halo de libro-acontecimiento; una etiqueta que, de no cumplir las expectativas, podría ser muy contraproducente. Sin embargo, sorprende el empaque del libro desde las primeras páginas. Es un texto que denota una garantía íntima y visceral. La sensación al leer es que surge de una necesidad, un impulso de, como dice la sinopsis, dejar constancia de la propia versión de la historia del Rey Juan Carlos I antes de que el ruido mediático se apropie de ella. El libro engancha desde el inicio. Una voz directa —que en algunos pasajes me ha resultado empalagosamente frágil—, que claramente busca denotar sinceridad y mostrar una franqueza verosímil. Nos habla de sus aciertos, los más y menos conocidos, y también de las equivocaciones que ha ido acumulando a lo largo de su vida.  Franqueza, memoria y voluntad de explicación son los ingredientes que se han utilizado para dotar al libro de humanidad y cercanía. Un verdadero acierto por parte de quien lo haya pensado…

Debo decir que hay pasajes que me han resultado inquietantes (no se me ocurre otra palabra). El afán por explicarse en ciertas cuestiones ha derivado en argumentos que, dicho de una manera suavecita, quitan hierro o maquillan en exceso, sobre todo en lo relativo a su gestión patrimonial o a ciertos episodios oscuros del pasado político español. Se nota que Laurence Debray, la coautora que firma el texto junto al monarca, redacta con un plus de admiración —un tono casi reverencial—, como si eso tuviera tanto o más peso que un frío contraste de datos y contextos. Seamos coherentes, ¡es una autobiografía! Es de esperar cierta condescendencia. Pero no es un problema, siempre y cuando el lector sea consciente de ello. Esto, en realidad, no llega a empañar el conjunto, pero sí te deja esa mosca detrás de la oreja, una razonable sospecha de que hay alguna que otra zona acolchada, con el fin, obviamente, de proteger la figura del protagonista más de lo que haría un cronista estrictamente riguroso, imparcial o distante.

Reconciliación aporta una valiosa perspectiva de la historia reciente de España, vista desde quien, gustos aparte, fue una pieza central de la Transición y de las posteriores décadas. Es muy interesante esa movilidad que existe en el libro entre lo íntimo y lo institucional: hay recuerdos de infancia del emérito en Estoril, la constante sombra del dictador Franco sobre su destino, las maniobras y triquiñuelas de palacio, los rifirrafes con los distintos gobiernos y, claro está, los episodios más determinantes de su reinado. Es un mosaico que, aunque muchas veces busque justificar y otras tantas confesar, termina por ofrecer, ni más ni menos, un singular retrato de todo un país y de quien lo representó durante casi cuarenta años. Narrativamente, el libro es muy entretenido; si tuviera que ponerle un símil, sería por momentos un thriller político que tiene complots, presiones cruzadas, amistades peligrosas y decisiones que podían alterar el rumbo de cualquier nación.

¿Merece la pena leerlo? ¡Sin ningún tipo de duda! Y no porque todo sea incontestable, ni porque el lector deba compartir la mirada del Rey Juan Carlos I, sino porque es un documento singular, escrito desde el ocaso de una vida pública excepcional por sus luces y por sus sombras. Es un libro imperfecto, humano, polémico, pero tremendamente revelador.

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