
NUNCA MUERE de Miriam Reyes / Editorial: La Bella Varsovia / Género: Poesía / 62 páginas / ISBN: 9788433948854 / 2026
«La reconexión con ella tras la muerte de hierbamala marca el inicio de este singular viaje poético por territorios liminares entre el consciente y el inconsciente. Sus protagonistas nos llevan por un camino tortuoso y sembrado de trampas. Van cargadas y, a veces, se les nota el miedo. Hay algo que tienen que hacer juntas.
Obsesionada por encontrar una lengua con la que llamar a las cosas por su significado, Miriam Reyes acude a la gran obra de María Moliner en busca de ayuda. En el rodeo de la definición encuentra la única estrategia de avance posible para este poema río que se retuerce en meandros. En él, contemplamos fluir lentamente los mecanismos de defensa, disociación y silenciamiento que operan en la conciencia escindida del sujeto.
Más que en cualquiera de sus libros anteriores, la escritura de Reyes es aquí la de quien no sabe y busca, la de quien se entrega —no sin estremecimiento— a un modo de comprensión que desborda lo racional. Con versos de una sensorialidad vibrante, nos invita a abrir los sentidos y leer con todo el cuerpo para experimentar con ella esta deriva interior, que es también un intento de aprender a convivir con lo que nunca muere».
Nunca muere se lee con la extrañeza de quien se asoma a una grieta. El reciente poemario de Míriam Reyes —Premio Nacional de Poesía 2025 por su obra anterior, Con— nos recuerda por qué su voz es tan singular y necesaria en el panorama poético contemporáneo.
En Nunca muere las certezas se desmoronan. Lo consciente y lo inconsciente están solapándose continuamente. A lo largo de todo el poemario hay una lucha frontal contra la fragilidad humana, la disociación y la confrontación directa con un ser partido en dos que anhela reconocerse. No obstante, a mi parecer, el verdadero armazón de este poemario es otro conflicto, uno que lo apabulla, su propia herramienta: el lenguaje. Aquí hay una tensión constante por nombrar y atrapar realidades que son complejas, abrumadoras incluso, mediante palabras que, una y otra vez, son insuficientes o están demasiado desgastadas. Pero, ¿qué es lo que hace nuestra poeta? Pues algo brillante y profundamente personal. Convierte a las palabras en su aliado y a la vez en un armazón poético. Casi obsesionada con la búsqueda de esa precisión absoluta que necesita, Míriam Reyes recurre a las definiciones, los giros y entonces los rodeos lingüísticos dejan de ser meras referencias y se transforman en la guía sobre la que se dibuja cada verso. En realidad es una manera de ordenar el caos interior, un intento desesperado y muy hermoso de fijar la realidad a través de su significado exacto.
Míriam Reyes lleva más de dos décadas de trayectoria poética y narrativa, por lo que este buen hacer para manipular las palabras no es algo casual. Su obra no ha dejado de evolucionar. Desde 2001 lleva fusionando la literatura con el lenguaje audiovisual y los recitales multimedia. Precisamente esa mirada interdisciplinar es la que se percibe en Nunca muere. En sus poemas hay una cualidad plástica, casi sonora, donde el silencio y la pausa pesan tanto como el propio texto.
Este poemario es un libro denso en su finura, honesto en sus ausencias y profundamente cerebral en su emoción. Todo esto nos obliga a cuestionarnos cuánto de lo que somos habita en aquello que no logramos nombrar. Una lectura imprescindible para quienes buscan en la poesía algo más que un adorno: una búsqueda a vida o muerte.

Jesús Cuenca Torres (Santiago de Compostela – 1957) Doctor en filosofía y exprofesor de instituto. Habla siete idiomas con fluidez, amante de los libros y del cine en blanco y negro. No le ve sentido echarle azúcar al café.