
ABURRIDÍSIMA de Izumi Suzuki / Traductora: Tana Oshima / Editorial: Consonni / Colección: El origen del mundo / Género: Narrativa / 224 páginas / ISBN: 9788419490506 / 2025
«Aburridísima reúne siete relatos de ciencia ficción escritos en los años ochenta, por primera vez traducidos al castellano. Con humor ácido y sensibilidad extraña, Suzuki imagina futuros desbordados por el tedio, la tecnología y las tensiones de género. En un Tokio deshumanizado, en planetas remotos o en clubs de playa donde los muebles opinan sobre su vida amorosa, los personajes de estos relatos buscan formas de amar, resistir o simplemente distraerse del aburrimiento existencial. Entre la distopía pop y el nihilismo punk, Suzuki reescribe la ciencia ficción desde una perspectiva crítica, feminista y profundamente irreverente. Más de tres décadas después, sus relatos siguen siendo una sacudida lúcida, una joya insólita que interpela desde los márgenes con furia visionaria».
Cuando uno se acerca a las páginas de Aburridísima ciertamente no sabe con qué se va a encontrar, va un poco a ciegas, pues, si bien es una colección de relatos que transitan el feminismo en un futuro distópico, con una Ciencia Ficción en ocasiones sutil y en otras muy exacerbada, tiene ese puntito weird o Pulp que tiene algo que ver con el contexto de la época pero que, al mismo tiempo, parece adelantada a ella. Puede que Izumi fuese una visionaria y, en ese sentido, es una pena que ella misma decidiera quitarse la vida y privarnos de sus futuras obras, porque creo que habría dado mucho de sí y su capacidad de reflexión y experimentación habría calado mucho más profundamente de lo que lo ha hecho hasta ahora, no solo en el mundo de la contracultura pop o punk, sino en la literatura en general.
Con un estupendo y esclarecedor prólogo de Chenta Tsai se nos advierte aquello que nos vamos a encontrar en la narrativa de Izumi Suzuki, lo cual no hizo (al menos en mi caso) estimular las ganas de comenzar la lectura. Son siete relatos con un fondo melancólico y nostálgico. Diría que triste, sin embargo, más que la tristeza predomina la apatía y la indiferencia, una suerte de anestesia social e individual de aquellos que transitan por un mundo que no les apetece ni les motiva ni les atrae, en el que están porque tienen que estar y, en ocasiones, subyace la tentativa de privarse voluntariamente de él. Lo cual no es de extrañar, porque ese es el camino que tomó la propia autora e intuyo que mucho de lo expresado aquí a través de sus personajes son pensamientos propios trasladados con acritud y desidia a las páginas de cada una de estas historias. Por mucho que aparezcan extraterrestres y una normalización de los mismos en extraña comunión con los humanos terrícolas, hay un poso amargo, sin apenas dulzura en estas páginas. Son deprimentes, muestran la decadencia y el desapego, la falta de empatía y la enajenación, la necesidad de aislamiento mental y físico como camino para la felicidad o, en cualquier caso, como antídoto a la infelicidad.
Es una obra transgresora. Más aún si atendemos al tiempo en el que estos relatos fueron escritos. La propia experiencia cercana de Izumi Suzuki está impresa en la cadencia de su prosa, en lo que subyace. Es incisiva y punk y también subversiva. Es irreverente y trágica. Dramática. Todo eso con un fondo que, como he dicho, se mueve en un futuro que ella imaginaba con una mezcla de confusión y hermanamiento convenido. El humano siempre hostil e interesado. El extraterrestre amigable pero desconfiado. Los gobiernos, maquiavélicos. La sociedad, degenerada.
Además, cada historia se estructura sobre una voz femenina (o varias) que conduce la narración sin demasiado entusiasmo en el empoderamiento, solamente asumiendo la importancia del papel de la mujer en la obra. Casi con indiferencia. El primer relato es el más significativo a este respecto, donde se establece una sociedad dirigida por las mujeres y los hombres no son más que «salvajes» confinados y controlados cuyo fin se circunscribe al de meros donantes. Es, quizá, la historia menos fantástica de todas. A partir de aquí, la autora juega con el mestizaje interplanetario, la tecnología aplicada a la biología (sobre todo cerebral) y los avances, no siempre favorecedores de una evolución, sino todo lo contrario. De forma muy sutil también, Suzuki aprovecha para criticar algunos patrones de conducta individual y colectiva, así como a los propios gobiernos y las grandes empresas. Y sí, son relatos muy bizarros, pero con una prosa (al menos la traducción que nos llega de manos de Tana Oshima) deliciosa que hace que las páginas vuelen. Un muy buen libro de relatos.

Víctor Morata (1977) Escritor, autor de «Siervos de la Guadaña» y «La sombra del nagual» (Malas Artes, 2024). Colaborador de la revista digital ZENDA. Finalista del XXIX Domingo Santos de novela y ganador del VII Premio de Relato Yoescribo. Co-director y presentador del podcast FICCIÓPATAS.
