«Lo que en un principio podría parecer la mera investigación de una joya desaparecida, termina siendo algo mucho más complejo».


LA HIJA DEL JOYERO de Inma Aguilera / Editorial: Ediciones B / Colección: Histórica / Género: Narrativa / 560 páginas / ISBN: 9788466685016 / 2026

«TODAS LAS JOYAS ESCONDEN UNA HISTORIA, PERO SOLO ALGUNAS DEBEN PERMANECER OCULTAS. Tras el éxito de la saga La Cartuja, vuelve Inma Aguilera con una espléndida ficción histórica que nos sumerge en el apasionante mundo de la joyería.Desde los humildes talleres artesanos hasta las deslumbrantes colecciones de la realeza, estas páginas brillan con luz propia para seducirnos con un relato inolvidable.

UNA FAMILIA DEDICADA AL ARTE DE LA JOYERÍA

Málaga, 1867. Ágata Guirado crece entre piedras y metales preciosos en el taller de su padre. Ya de niña demuestra un talento extraordinario para la joyería, pero también un carácter indomable que se rebela contra una sociedad que quiere apartarla del oficio. Sin embargo, su destino está a punto de cambiar.

UN ANILLO MALDITO

Madrid, 1878. Tras el misterioso robo de un anillo en el taller Guirado, Ágata emprende un viaje a la capital en busca de respuestas. En una ciudad marcada por profundas desigualdades, pronto descubrirá que la joya desaparecida puede estar relacionada con algunas muertes en la familia real».

Últimamente tengo que reconocer que leer me estresa. No lo digo porque sea algo que esté haciendo a disgusto o por obligación, ¡todo lo contrario!, sigue siendo el mayor de los placeres para mí. Digo que me estresa porque estoy deseando que llegue la noche para irme a leer (obviamente solo me ocurre con las novelas que me enganchan, y La hija del joyero ha sido una de esas).

Inma Aguilera ha conseguido algo que, para mí, tiene muchísimo mérito: coger una historia ambientada en el siglo XIX, con todo lo que eso implica, y convertirla en una lectura muy entretenida, tremendamente entretenida. La hija del joyero nos lleva de Málaga a Madrid siguiendo los pasos de Ágata, una joven muy apegada al mundo de la orfebrería que no parece dispuesta a aceptar el papel que su época le ha reservado. Todo comienza con un robo que obliga a Ágata a abandonar su entorno y emprender una búsqueda que irá complicándose poco a poco, a medida que aparecen nuevas y más misteriosas preguntas. Lo que en un principio podría parecer la mera investigación de una joya desaparecida, termina siendo algo mucho más complejo, donde incluso las esferas más altas del poder se ven involucradas en oscuros acontecimientos alrededor del suceso.

En la novela hay una recreación histórica muy presente, muy conseguida, especialmente en todo lo relacionado con los talleres, los materiales, las técnicas artesanales y ese universo de joyeros y orfebres. Sin duda es una de las partes más interesantes del libro. Se presta especial atención a los espacios y a las costumbres y construye una ambientación cálida, reconocible, en la que resulta fácil imaginar tanto el taller familiar como los ambientes de una sociedad marcada por las diferencias de clase. La narrativa de Inma Aguilera es deliberadamente tradicional y muy accesible. Es una autora que no pretende esconder la historia detrás de grandes experimentos formales. Ella cuenta, describe y explica. La prosa está cargada de adjetivos bien puestos y de aclaraciones concisas, y las emociones de los personajes suelen aparecer expresadas de manera bastante directa, en lugar de quedar sugeridas entre líneas. Esto hace que la lectura resulte cómoda y clara, aunque también es verdad que puede provocar que en algunos momentos se pierda algo de tensión y de sutileza.

Inma Aguilera se toma su tiempo, desarrolla y conduce al lector de una escena a otra sin demasiadas estridencias. Los diálogos siguen también un patrón clásico, funcional y reconocible dentro de la novela histórica más comercial. No encontraremos aquí una prosa especialmente arriesgada ni una escritura llena de aristas, pero sí una narración fluida que sabe crear escenas y atmósferas y, sobre todo, que tiene muy claro dónde quiere llevar al lector. La hija del joyero no necesita reinventar la novela histórica para funcionar. Su apuesta está en contar una buena historia, envolverla en una época atractiva, añadirle misterio, pasión, secretos y personajes enfrentados a las limitaciones de su tiempo, y hacerlo de una manera que busca constantemente la conexión emocional con quien está al otro lado de las páginas. Y en mi caso lo ha conseguido. He disfrutado de Ágata, de ese mundo de joyas y artesanos, de sus viajes entre Málaga y Madrid y, especialmente, de ese misterio que te empuja a seguir leyendo «un poquito más», aunque sepas que a la mañana siguiente tengas que madrugar.

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