Cuando conocí a Sol del Risco la encontré como una mujer muy comprometida con la comunidad, con una gran pasión por conectar con otros y observar las necesidades y deseos de cada persona, intención que se nota dentro del libro, cuando nos encontramos con un libro escrito desde la comprensión de esas mismas necesidades a nivel individual. Sol del Risco nos ofrece así una compilación de poemas y relatos que han sido escritos desde su infancia y revisitados en la adultez, llevándonos a través de un viaje reflexivo y alegre, dando una invitación, muy acorde al título del libro, a conquistar la libertad, el amor y la compasión.

En diversos poemas encontramos un recuerdo amable sobre el hogar y las raíces, tal como en A mi padre, Susana o La casita azul, donde el honrar se vuelve un objetivo central. En otros, como Celebración de vida o El río que regresa, se explora la belleza del vivir en armonía, el amor por las leyes naturales y la conciencia plena, siendo un libro que persuade a la búsqueda de la conciencia y la atención plena. Asimismo, es una constancia de las memorias de la infancia, como una marca que se queda dentro de la psique y que puede ser motivo para reencontrarse con la belleza y el agradecimiento.

Hay una clara influencia de la mitología nórdica y druida, que se plasma en algunos de sus poemas y relatos; el mejor ejemplo se encuentra en Freyja (diosa vikinga), formando una cosmovisión variada. Otra adición importante es la forma poética japonesa tanka, compuesta por la métrica 5-7-5-7-7, en poemas como Amor gato y Somos uno, donde de manera muy concisa se plasman sentimientos de amor y conexión.

La fantasía es un componente indispensable del libro; desde poemas como Tejedora de mundos mágicos o Delfines de la libertad, hay una reminiscencia del tiempo infantil, donde la pureza y la marginación construían una visión que va más allá de la realidad. Sol del Risco logra mantener esa curiosidad y admiración y la explora no solo a través de los versos, sino también por medio de los cuentos y relatos de Clara, en los cuales la autora nos abre una ventana hacia su propia cosmovisión: temas de índole espiritual, como la apertura de puertas internas o el enfrentamiento con la sombra; asimismo, vemos atisbos del género solarpunk, donde se propone un concilio entre naturaleza y tecnología, siendo un género futurista, llevando la fantasía del libro a una fase sumamente luminosa, a la vez que esperanzadora para la humanidad; esto lo vemos presente en relatos como Clara, sembradora de luz o El último desacuerdo.

Los cuentos y relatos de Clara tratan, asimismo, los conceptos filosóficos que se han ido tratando desde los mismos poemas, desde una voz sensible, inteligente e integradora. El libro proporciona una perspectiva muy positiva y esperanzadora con respecto a las posibilidades del avance tecnológico, procurando reconciliarlo con la naturaleza misma. Resulta muy visionario observar un futuro tecnológico que no roce con lo apocalíptico ni lo catastrófico, dando una idea de reconciliación con dichas herramientas y los problemas éticos que vienen con su avance.

El tratamiento del dolor y el sufrimiento como rasgos humanos no se presentan como una condena, sino como una prueba que lleva a la virtud; esto lo podríamos equiparar al concepto japonés del kintsugi, la «reparación de oro», donde piezas de vajilla rotas son reparadas con oro, y esas cicatrices son vistas no como algo que quite valor a la pieza, sino que, por el contrario, realzan su belleza previa, haciendo ver las cicatrices internas como una muestra de que se ha vivido intentando encontrar la virtud, y es a través de la superación de estas rupturas como se adquiere la virtud deseada. Hay incluso, en poemas como Mil máscaras, una superación de aquellas personas que han ocasionado daño, no desde un sentimiento de superioridad ni resentimiento, sino de compasión y vista genuina.

La variedad de temas y enfoques dentro de la compilación regala una idea de viaje o incluso de evolución, lo cual hace necesario analizarla como un trabajo con la niña interior, pues plasma un desarrollo de sus ideas mientras que se mantiene la ensoñación, poniendo a la palabra como una herramienta para consolidar un sentimiento que se desea mantener a lo largo del tiempo.

El trabajo de Sol del Risco es un llamado hacia la consciencia y el poder de la ensoñación; propone que a través del autoconocimiento se puede llegar a un sentimiento de comunidad, paz consigo mismo, crecimiento y plenitud; asimismo, en el autorreconocimiento surge también la posibilidad de una reconciliación con lo natural, comprendiendo al medio ambiente como una extensión de sí mismo y acabando con una visión separatista de la realidad. La poesía se sugiere aquí como medicina y motivo mismo de la celebración de la vida, recordando el poder de la palabra para sanar y despertar.

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