
YO, MÉDIUM de Aldo Linares / Editorial: Luciérnaga / Género: Ensayo / 298 páginas / ISBN: 9791387667641 / 2026
Voy a utilizar, para empezar, una reflexión que escuché una vez por la radio, hace mucho tiempo, —no recuerdo quién lo dijo, pero sí que fue un domingo por la mañana—: hay libros que se leen con la cabeza y otros que, sin saber uno muy bien por qué pasa, se quedan atrapados en una zona más incómoda de nuestra psique, más difícil de acotar. Yo, Médium, del sensitivo Aldo Linares, pertenece claramente, y con todos los honores, a la segunda categoría, a esas obras que no intentan tanto convencer, sino que invitan —o casi provocan— a sentir.
Este es el tercer libro que escribe Aldo Linares, un recorrido personal en el que se adentra en una exploración que tiene más de cuaderno íntimo que de otra cosa. Es una bitácora donde cohabitan lo cotidiano y lo inexplicable. Son sus propias experiencias, casi siempre ligadas a investigaciones de lugares cargados de historia o a entornos científicos con experimentos donde él es la cobaya, las que nos hacen reflexionar sobre cómo somos capaces de percibir la realidad y qué queda realmente fuera de ese espectro tangible.
Tengo que ser sincero, y lo soy si digo que en el ensayo no hay una narrativa lineal ni una voluntad de demostrarnos nada de una manera cerrada u obsesiva. Es otra cosa; aquí, en Yo, Médium, lo que encontramos es una acumulación de escenas, pensamientos y sensaciones que giran alrededor de una idea persistente en toda la obra. Aldo Linares nos sugiere que lo invisible, lo que la mayoría de los mortales no percibimos, no es necesariamente algo ajeno a nosotros, sino que lo más probable es que sea una extensión de lo que aún no sabemos interpretar. El resultado es un texto que oscila entre la introspección, la crónica y una cierta poética de lo inexplicable.
Sin duda, uno de los mayores aciertos del ensayo está en la capacidad de generar inquietud sin caer en lo facilón, en el efectismo. Leyéndolo, nunca he tenido la sensación de que el autor intente convencerme de nada. Aldo Linares no escribe para convencer al escéptico, vale, pero creo que tampoco lo hace para reafirmar al creyente. Aquí lo importante es que cada cual es libre de decidir cuánto está dispuesto a creer o a aceptar. Es verdad que, al final, la lectura puede terminar convirtiéndose en algo así como en un pequeño acto de fe. No hablo en el sentido religioso, lo hago en el sentido de esa disposición a dejarse llevar por relatos que no siempre tienen una explicación clara. A mí la idea de que haya personas capaces de percibir lo que otros no ven, de interpretar señales que para la mayoría de nosotros pasan desapercibidas, me parece como poco fascinante, pero… ¿eso es real?, ¿o es solo sugestión? ¡Ay!, amigos, yo no tengo ni idea, y creo que incluso para los que lean este libro de una manera menos distante, tampoco van a encontrar para nada respuestas de forma tajante a esas preguntas. Quizá ahí resida parte de su interés, ¿no? Creo que para quienes sienten atracción por lo esotérico o lo paranormal, como es mi caso, Yo, Médium resulta especialmente sugerente y adictivo. Para el resto, igualmente puede funcionar como un ejercicio de curiosidad bien llevado; y si además, se acepta que no todo en la vida necesita ser demostrado cien por cien empíricamente, puede resultar este un divertimiento, como poco, intrigante o muy interesante.
De los puntos a favor resalto sin duda el estilo del autor. Su escritura, aun teniendo una vocación divulgativa que es evidente, tiene una cadencia reflexiva que la acerca por momentos a lo confesional, y hay un equilibrio —honesto siempre, aunque no siempre perfecto— entre esa voluntad de explicar y esa necesidad de expresarse «bonito». Su prosa avanza enlazando ideas a través de imágenes que, en muchas ocasiones, sorprenden. Son metáforas que buscan traducir complejos conceptos a un lenguaje más humano, más cercano, menos abstracto. El tono durante gran parte del libro es más cómplice que doctrinal. Eso sí, también hay momentos en los que he encontrado una adjetivación algo exuberante, como si el asombro necesitara imperiosamente subrayarse más de la cuenta. Pero bueno, no es algo que moleste en exceso, la verdad, no hay que ser puntilloso porque, aun así, encaja con el espíritu del libro, Yo, Médium es una mezcla de ensayo humanista y crónica de experiencias.

Maxi Sabela Tornés (Alicante – 1984) Ex-árbitro reconvertido en profesor de lengua. Le gusta el noir y el terror, aunque no le hace ascos a ningún otro género… siempre y cuando no esté escrito en sánscrito.