
LA ANTÁRTICA EMPIEZA AQUÍ de Benjamín Labatut / Editorial: Anagrama / Colección: Narrativas hispánicas / Género: Narrativa- Relatos / 166 páginas / ISBN: 9788433949202 / 2026
No es el último libro del autor Benjamín Labatut (Róterdam, 1980), sino el primero que publicó en 2010 y que ahora reedita Anagrama bajo el título que lo vio nacer: La Antártica empieza aquí. Quienes han leído su obra reconocerán en este volumen de seis relatos a un obseso escritor que empieza a revelarse como una pluma reconocible y única, visceral con la manera de reinterpretar los significados de la literatura, en sus vertientes más eclécticas. El estilo que envuelve sus cuentos es de un realismo psicológico, casi sucio, donde una prosa directa camufla en realidad una profunda carga existencial. Es capaz de ir mezclando la anécdota más cotidiana con reflexiones metafísicas sobre el oficio literario, utilizando para ello un lenguaje que va de lo cínico a lo melancólico, y viceversa. Su universo narrativo se construye mediante frases fluidas y rítmicas; nada de adornos innecesarios. En estos textos se prioriza la introspección del narrador antes que cualquier otra cosa. La marginalidad, lo «oscuro» de la intimidad humana fascina; aquí se logra que lo escatológico y lo intelectual convivan entre sí con total naturalidad. Benjamín Labatut, o el narrador en este caso, es total y fríamente honesto.
En estos relatos nunca deja uno de tener la sensación de estar avanzando hacia un territorio inhóspito, en donde las certezas son un decorado inútil, no sirven para nada. La Antártica, más que un lugar, es una especie de frontera, el punto exacto en el que el lenguaje se resquebraja y la razón ya no basta por sí sola para sostener lo que ocurre. Al autor le basta con alterar mínimamente la superficie de lo cotidiano para que todo empiece a deslizarse hacia lo inquietante. Sus personajes, muy a menudo desubicados, caminan al borde de algo que no terminan de comprender.
Los seis cuentos son seis variaciones de esa misma caída. En ninguno de ellos hay estridencias, pero sí una tensión constante, contenida, que se filtra en unos mínimos gestos posibles. La violencia, por ejemplo, cuando aparece, lo hace de una forma casi silenciosa, como si formara parte natural del paisaje. Es en el desplazamiento de lo reconocible a lo extraño donde se percibe a un autor que entiende que el verdadero desasosiego no está en lo que se nos muestra, sino en lo que apenas se nos insinúa. Por momentos uno siente que algo importante está a punto de ocurrir; pero entonces Benjamín Labatut decide parar los motores de la máquina justo antes del estallido, dejando al lector en ese umbral incómodo de la pura expectación.
Como he dejado entrever al principio de este escrito, la reedición que nos ha regalado Anagrama nos permite observar el origen de una voz que hoy por hoy es muy reconocible. Hay algo áspero en estos relatos, incluso irregular en algunos tramos, pero también una autenticidad que los sostiene. No buscan nunca agradar ni tampoco ofrecer respuestas claras. Más bien invitan a habitar una incomodidad que no siempre resulta amable, pero que rara vez es gratuita.
Quizá por eso La Antártica empieza aquí funcione especialmente bien como puerta de entrada para quienes aún no han leído a este magnífico escritor. Aquí está todo, aunque en estado inicial: la mirada, el tono, la incomodidad. Y para quienes ya lo conocen, la lectura tiene algo de regreso a un punto de partida, de reconocimiento de las primeras huellas. No es tanto una obra menor como un mapa en bruto, todavía sin pulir del todo, pero ya cargado de sentido. Un libro que no se deja consumir con facilidad, pero que permanece, como una pregunta mal formulada, mucho después de haberlo cerrado.

Juanjo Melgarejo (Torrevieja – 1990) Corrector de profesión. Lector empedernido, guarda en su cajón varias novelas, anhelando que algún día vean la luz.