
DETECTIVE FERRUCHI de Marta Villar / Editorial: Maeva / Género: Narrativa / 440 páginas / ISBN: 9791387664589 / 2026
Yo creo que, a veces, las mejores historias de misterio no tienen por qué ser especialmente brillantes en lo que a enredos varios se refiere. Lo que realmente importa es que sean lo suficientemente realistas como para sentirse vivas, y eso es lo que Marta Villar consigue en Detective Ferruchi.
Sol Cortés es una mujer que decide cambiar de rumbo, mandar a paseo la ciudad y su trabajo como patronista. Sus ideas son muy claras: volver al pueblo de su infancia, abrir allí una librería y empezar una nueva vida para recuperar una calma que había perdido mucho tiempo atrás. El plan parecía sencillo, idílico, insuperable, perfecto… Pero, como exigen las buenas historias, ocurre algo que nadie podía predecir; un terrible suceso rompe de golpe la aparente tranquilidad y lo pone todo patas arriba: han asesinado a Xan Sequeiro, el veterinario del pueblo.
Esta es la premisa de la que todo arranca. La protagonista se empeña en buscar respuestas por su cuenta en una investigación que no es al uso; es otra cosa. En el pueblo todos se conocen y nadie es del todo sincero. Alrededor del crimen van apareciendo los personajes que sostienen la trama: gente peculiar, con sus manías, sus luces y sus sombras. Son el reflejo de una sociedad llena de prejuicios, pero también atravesada por una humanidad muy reconocible. Lo que arrastran y lo que callan terminan dando cuerpo a la novela.
La escritura de Marta Villar puede llegar a ser cruda y directa. No se anda con chiquitas. Tiene un estilo al que me gusta llamar «realismo de bisturí»; es algo casi clínico cuando describe lo que no queremos ver. Es capaz de una precisión técnica asombrosa, dándole a la ficción una veracidad que casi corta, pero también de soltar un pasaje lleno de un lirismo contenido, muy visual. Su voz literaria maneja el ritmo entre lo cotidiano y lo excepcional —como un macabro asesinato— con mucha solvencia. Hay cierta belleza, extraña, incluso en lo que se está pudriendo.
Pero ojo, que nadie se equivoque: lo importante no es solo quién mató a quién. Lo que realmente hace esta historia diferente es la atmósfera. El pueblo se siente vivo y son sus habitantes quienes empujan la trama. No estamos ante la típica novela procedimental de huellas dactilares y laboratorios; aquí se disfrutan las casi cuatrocientas cincuenta páginas porque nos interesa Sol Cortés, su nueva vida y cómo se las apaña para husmear donde no la llaman. Detective Ferruchi es la mezcla perfecta entre costumbrismo y labor detectivesca.
Al final del libro, el misterio, por supuesto, se resuelve; como debe ser, todas las piezas encajan. A mí se me ha quedado un sabor de boca estupendo y la sospecha —o más bien el deseo— de que este personaje medio librera medio detective, rural como las amapolas, tiene todavía mucha guerra que dar.

Maxi Sabela Tornés (Alicante – 1984) Ex-árbitro reconvertido en profesor de lengua. Le gusta el noir y el terror, aunque no le hace ascos a ningún otro género… siempre y cuando no esté escrito en sánscrito.
