
LAS EVIDENCIAS DE QUE JESÚS ES DIOS de José Carlos González-Hurtado / Editorial: Roca Editorial / Género: Ensayo / 368 páginas / ISBN: 9788410274624 / 2025
Roca Editorial acaba de publicar un ensayo sobre Jesús que estaría entre los que tradicionalmente buscan (o por lo menos aspiran a ello) a tender puentes entre la fe confesional y los lenguajes de la razón histórica, científica y filosófica. El libro en cuestión tiene un título tajante, sin dobles interpretaciones posibles: Las evidencias de que Jesús es Dios. Su autor, José Carlos González-Hurtado —presidente de EWTN España y académico con experiencia docente en instituciones como la Universidad Pontificia Comillas o el Kellogg Recanati de Tel Aviv— tiene un único propósito, se ve desde la primera página: llevar al lector hacia una conclusión inevitable, cerrada argumentalmente ya de antemano.
En el planteamiento que se nos muestra en el ensayo no hay más solución posible que dos respuestas a una pregunta muy concreta. Sobre la figura de Jesús de Nazaret, el autor sostiene que solo caben dos opciones, y encima excluyentes entre sí: aceptar su divinidad o rechazarla por completo. A partir de esa premisa, el texto está escrito con una estrategia dialéctica que va descartando de manera progresiva cualquier otra alternativa considerada inválida por el autor, hasta dejar en pie, por supuesto, una única posibilidad, presentada obviamente como racionalmente ineludible. Ahora bien, aclaramos que este libro no se trata, según dice el propio autor, de un tratado teológico ni tampoco de ningún alegato devocional, sino de una obra de divulgación histórica y científica que examina fuentes, datos arqueológicos y testimonios antiguos para reforzar esa tesis. Bueno, permítame señor González-Hurtado que discrepe…
Para entender de una manera clara cómo funciona este libro, la intención argumentativa interna del mismo, solo hay que echar un vistazo a cómo está escrito, al propio estilo del autor. José Carlos González-Hurtado escribe siempre como si estuviera hablando desde un atril, la prosa es directa, efectiva, cortante, frases breves, afirmaciones categóricas… Abundan las apelaciones explícitas al lector, las preguntas retóricas y fórmulas de cercanía discursiva que lo que buscan, ni más ni menos, es anticipar y neutralizar cualquier objeción posible que le surja al lector. El texto siempre avanza como si fuera un debate en el que el autor controla el turno de palabra. Y, por supuesto, se apoya para dar firmeza en su discurso, en citas históricas y referencias culturales muy escogidas (Plinio el Joven, el rabino Zolli, analogías con Pompeya o el Coliseo) que dan al conjunto una apariencia de solidez documental.
Yo voy a ser muy sincero, en ningún momento he visto un ensayo divulgativo per se, lo que he visto ha sido un texto más próximo a la filosofía apologética que a la investigación empírica pura y dura. Toda la argumentación se construye por reducción al absurdo, se elimina cualquier escenario alternativo. A ver, ¿que es este un procedimiento totalmente legítimo? ¡Por supuesto! Lo es en el plano lógico, pero es muy sospechoso y problemático en el histórico, donde la complejidad rara vez, muy rara rara vez, admite dicotomías tan tajantes y excluyentes. Afirmar que solo hay dos alternativas a la pregunta de si Jesús es Dios, resulta, al menos hoy en día, excesivamente reduccionista. No sé, reducir una cuestión como esta, de tanta densidad cultural, religiosa y simbólica a un dogma de fe, ni mucho menos parece, si buscamos el rigor, un gesto particularmente científico. Pero ¿y si lo miramos desde otra perspectiva?, ¿visto como un ejercicio intelectual escrito desde la convicción?; desde ese punto de vista, el ensayo es incluso estimulante. Teniendo en cuenta, claro, que su capacidad demostrativa es bastante limitada; no es tanto probar la divinidad de Jesús como la coherencia de un autor con su fe y con su razón. Para un lector escéptico, ateo o no creyente, es muy probable que el libro no le aporte ninguna revelación, solo funcione como la confirmación de su escepticismo, ateísmo, o no creencia. Para esos otros que tienen dudas o están en las zonas grises de la fe, a lo mejor puede ser un empujoncito retórico muy eficaz hacia la zona menos gris. Pero para el creyente convencido, en cambio, esta lectura será toda una celebración.
Jesús es Dios se lee bien, se deja leer que diría mi añorado Garcilaso, pero en ocasiones es verdad que se dispersa como un azucarillo en el café con leche. Es un libro que está más cerca del ensayo persuasivo que del análisis crítico. Es un libro que también retrata a su autor, que lo desnuda a ojos de un lector crítico: un polemista culto, un divulgador eficaz y un creyente que escribe no tanto para explorar una pregunta abierta como para cerrar, con firmeza argumental, una respuesta ya decidida.

Maxi Sabela Tornés (Alicante – 1984) Ex-árbitro reconvertido en profesor de lengua. Le gusta el noir y el terror, aunque no le hace ascos a ningún otro género… siempre y cuando no esté escrito en sánscrito.
