Senderillas al estilo de Soria

Mi padre era más rural que las amapolas, que solía repetir él mismo mientras vivía un día sí y otro también. A veces, lo admiraba sin que me viera: sentado allí, al pie de una acequia, con las cabras pastando y el can, Fafo, a un lado dejándose sobar el pescuezo. Tenía una sonrisa perenneSigue leyendo “Senderillas al estilo de Soria”

Esclavo

Pues no señores. No tengo teléfono móvil. Y si la memoria no me falla no lo tengo desde el diez de marzo del año pasado. Digo yo que será difícil para algunos creer que un señor entrado en los cuarenta, supuestamente (digo bien, supuestamente) cosmopolita y moderno, se prive ,motu proprio, de los tangibles deleitesSigue leyendo “Esclavo”