La mirada de piedra

Este libro no lo elegí yo. Mi compañero de letras decidió que me lo hicieran llegar para leerlo aún a sabiendas que quizá no me gustaría. No me llamaba la atención y, cada vez que veía la portada de esa medusa de piedra mirándome desde el escritorio, suspiraba con resignación. Sin embargo, todo fue lanzarmeSigue leyendo «La mirada de piedra»