A la brujita de la buena suerte

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Brujita @jrambaud

«(…) Dedico estas palabras a la vida, a los momentos que, olvidada en alguna otra conciencia, no mora ni mancilla paraje alguno de mi buena suerteMe sorprende encontrarme con la conciencia consolada y el corazón sereno después de saber que mi buena suerte es una ramera que se acuesta con cualquiera, que no conoce en su burdel a más cabrón que aquel que le consuela por las noches. Yo no lo sabía, pero la humanidad es toda ella un confesionario de amargados y dolientes enfermos, buscando desesperadamente la misma estrella que yo busco. Vivía ignorante creyendo que yo era el único que tenía de cómplice a la fortuna… ¡y resulta que ella me comparte con todo aquel que la busque!, sin importarle lo desventurado que me sienta al ver cómo me abandona por otro y otros y otra y otras… ¿es ésta una ajena obsesión?, ¿otra más que no sabré desmembrar de mis raídas demencias? Seguro que sí, pero por terribles que sean los temblores que ocasione mi locura, ¡por violentas que suenen mis proclamas y tus silencios!, hoy decidí perder el juicio para siempre y gritar, ¡gritar! que volveré a enamorarla ¡siempre!, todos los días que ya han pasado y los que están por olvidar, volveré a arrebatar mi buena suerte de las garras del destino y derrumbaré de nuevo todos los baluartes del amor y del odio,… y lo haré por mí y lo haré por todos

José Antonio Castro Cebrián

 

DobLecturas: Todos son sospechosos

Todos los últimos de mes, en LaJUnglaDElasLETras, dos de nuestros colaboradores compartirán reseña de una misma lectura. Sus opiniones y críticas serán totalmente independientes, y lo que cada cual piense del libro será “secreto” hasta el mismo momento de su publicación en la web.

De contrastes está hecho el mundo, ¿o no es así?

Angie Ballester, directora de contenidos de LaJUnglaDElasLETras.

DobLecturas: Todos son sospechosos

Secuestrarte y retenerte entre historias de bajos fondos y asfalto es nuestro delito y si este plan resulta perfecto, puedo anunciarte que pagaremos tu fidelidad con un botín suculento. Contamos con una coartada perfecta: una antología de relatos oscuros, historias de prostitución, de bajos fondos, de yonquis, de corruptos, de perdedores, de personajes sin rumbo, de noches escondidas, de delitos sin resolver, de asfalto, de asesinatos encubiertos… ¿te atreves? Entre estas páginas hay mucha realidad, de esa que es mejor sólo ver a través de los libros para no olvidar, para combatir, para que la literatura siga convirtiéndose en la memoria colectiva de lo que queda por hacer en este mundo en crisis en el que la ficción es nuestro refugio.

Todos son sospechosos - Varios Autores

TODOS SON SOSPECHOSOS de Varios Autores / Editorial: Pan de Letras Editorial / Género: Antología Criminal  / Páginas: 210 / ISBN: 9788494157462 / Año 2014

Hay articulistas, críticos y reseñadores que abogan por la teoría del «si no me ha gustado, no lo reseño», por eso de que bastante tiempo se ha perdido ya con su lectura como para malgastarlo en dedicarle unas palabras. Yo soy de las que no suelen reseñar nada que no me haya gustado; a veces hago una excepción cuando el todo no es lo esperado pero hay algo entre sus páginas que me ha llamado la atención o me ha calado especialmente, ya sean los personajes, la trama o algún aspecto concreto que me haya conducido a una reflexión o proporcionado un mínimo deleite con su lectura. Este último caso es el que me ocupa. Si bien en su conjunto, este libro de relatos se sitúa rozando la nota media con un suficiente alto, hay algunos relatos que me han dejado más fría que un cadáver y no lo digo en el mal sentido, sino en el peor. No soy yo de nombrar y señalar con el dedo y no lo voy a hacer, no por miedo a represalias –a saber qué tienen estos chicos en la cabeza después de leer estas historias–, sino por respeto a la obra en general y a los autores en particular. Quienes lean la antología, creo yo, sabrán identificar las fallas. Del mismo modo que sabrán advertir la calidad que predomina en los textos de algunos de estos autores, muchos de ellos escritores publicados bajo el prisma de un muy buen criterio. Todos son sospechosos reúne a un grupo de escritores versados, en mayor o menor medida, en el género policíaco y han tenido algo que ver con la novela negra en el pasado o, incluso, en el presente. Gozan de una trayectoria notable y un público. Hay historias cuyo peso recae en su poderosa prosa y otras tantas en las que la trama en sí misma es la que atrapa y lleva al lector hasta el final sin que apenas se percate de ello. Y del mismo modo hay quienes ofrecen su historia como una excusa para dar fuerza a sus personajes con indudable maestría. Ahora bien, garbanzos negros los hay y es ahí donde cojea el conjunto. Me escama que sean además autores cuyos textos han sido aclamados por la crítica sin motivo aparente, pues su nivel está muy por debajo del resto. No seré yo, no obstante, la chivata de esta rueda de reconocimiento. Apesar de todo –incluida la relación calidad-precio–, es una lectura que, en determinados momentos, se disfruta y resulta amena. En otros, muchos se habrán visto tentados de echarlo al fuego para que, al menos, alivie el frío que se avecina.

Adoración Negre Pujol

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Todos son sospechosos parte 1Toda antología que se precie, y sobre todo si son de varios autores, y más si es de un género específico como el negro, debe contener en sus páginas variados estilos y temáticas, que a más diferencia entre sí, mejor para el contenido de la recopilación, y por ende para el lector. Eso sí, deben guardar un mínimo de coherencia, en lo relativo a la “eficacia”, esto es, que deben todos tener, más o menos, la misma calidad literaria. En “Todos Son Sospechosos” ocurre algo muy curioso, yo, como lectora, dividiría y clasificaría los catorce relatos en dos grupos. En el primero englobaría unos relatos a los que tildaría de buenos o muy buenos, y en el segundo a los que clasificaría de suficientemente buenos como para no ser malos.  De los muy buenos hay unos ocho, y de los suficientemente buenos unos seis, por lo que ya con eso creo que merece la pena recomendar la lectura de este libro.  Pero claro… esto es tan relativo como subjetivo.

“Todos son Sospechosos” compila una dosis de mala uva muy importante. Hay asesinatos, mafia, quinquis a la antigua usanza, venganzas, humor, e incluso encontramos música y literatura de mayúscula. ¿Aburrirse? Imposible, nadie se puede aburrir con este libro. Lo bueno de esta antología es que los relatos son, en su mayoría, cortos, y se leen rápidamente y sin demasiado esfuerzo. Algunos apenas duran lo que dura un cigarrillo…

Mari Carmen Pérez

Un «escuchante» hablando sobre Suárez

o-ADOLFO-SUREZ-facebookSoy un españolito del montón al que, por regla general, no le gustan los hipócritas, y ¡ojo!, comprendo que en nuestra sangre española circula el oportunismo y la desfachatez propia del hipócrita (a ese que le gusta subirse al carro de los reconocimientos y medallitas post mortem, y regalar sonrisas, las que hagan falta, al que ya no está para recibirlas, por aquello del que dirán), pero no aguanto al oportunista avieso, ni al infame de excremento (por no decir de mierda) que defiende, como gato panza arriba, que la memoria histórica es de todos, y para todos, y que entre todos se preserva.

Una cosa es hablar de cuando en España los romanos iban con sandalias y otra muy distinta hablar de acontecimientos que han sucedido hace menos de cuarenta años. Si de lo que pasó con las legiones de Escipión en Chipiona tenemos que creer lo que nos cuentan los historiadores, arqueólogos, etc., hasta que no se demuestre otra, ¿por qué de lo que ocurrió en  la transición, durante la transición, los tejemanejes que llevó a ella, tenemos que fiarnos de lo que nos cuenta la clase política, como fuente principal, ¡teniendo en cuenta cómo de descreída es nuestra clase política! (sic)?  Algunos dirán que porque fueron los protagonistas de aquella transformación. A esos algunos yo les contesto que puede, pero también les contesto que aquellos “protagonistas” no fueron los únicos, y que ni en una ni en dos, se ha demostrado que muchos de ellos manipularon hechos que la mayoría de los españoles vivieron y recuerdan perfectamente. Lo insultante es que, cuando pasen unos años, pongamos treinta, todo el movimiento ciudadano que se está viviendo ahora, de dejar que sea así, los políticos de entonces harán suyo el mérito de las transformaciones beneficiosas que, ojalá, se materialicen en nuestro presente.

De tantos artículos que hablan sobre Adolfo Suárez, de tantos documentales en la tele sobre su trascendental papel en la transición, de tantos libros sobre su personalidad política, de tanta loa, y de tanto encomio de algunos en realzar su imagen de héroe pre y pos democrático; de tantos tanto, los que más boquiabierto me ha dejado (por acertado, concreto y decente) han sido unas declaraciones anónimas de un ciudadano cualquiera en una radio nacional. El susodicho dijo, más o menos, lo siguiente: Adolfo Suárez no fue en su origen un demócrata, como algunos sostienen, en tanto no existía la democracia cuando llegó al poder. El mayor mérito de Adolfo Suárez fue el de alentar a los procuradores (los diputados de ahora) a votar una Ley de Reforma Política, en las últimas Cortes del Régimen de Franco, cosa que hizo que muchos de ellos tuvieran que dejar la política irremediablemente. Si hoy en día se aprobara una ley electoral donde existieran las listas abiertas, donde los diputados electos respondieran directamente ante sus electores, donde se terminara de una vez por todas con el bipartidismo y la “política” de cúpula; entonces los políticos de este país se pensarían, más de una vez, el tomar el pelo a sus representados  y, sobre todo, los inútiles, chupópteros, sinvergüenzas, enchufados, e ignorantes, irían al paro de cabeza, y no volverían a ser elegidos nunca más por unos ciudadanos que no los quieren.”

Yo suscribo cada una de las palabras del “escuchante” y añado, como epílogo y para terminar, que quizá si se diese esa nueva ley, entonces, y sólo entonces, el corazón de España volvería a sentirse democrático.

José Antonio Castro Cebrián

Entremés: «La aventura del detective moribundo» de Sir Arthur Conan Doyle

«Solo conozco al señor Holmes por unos asuntos de negocios que hemos tenido, pero siento el mayor respeto por su talento y su personalidad. Es un aficionado al estudio del crimen, como yo lo soy de la enfermedad. El persigue criminales; yo, microbios. Ahí están mis cárceles —señaló una hilera de frascos y tarros alineados sobre una mesa—. En esos cultivos gelatinosos cumplen condena algunos de los peores delincuentes del mundo.»

La aventura del detective moribundo («The Adventure of the Dying Detective» Sir Arthur Conan Doyle, 1917)

Sir Arthur Conan Doyle nació el 22 de mayo de 1859 en Edimburgo. Fue médico, novelista y el escritor que creó a uno de los más famosos detectives de la literatura: Sherlock Holmes. En 1882 se instaló en Portsmouth, donde abrió una clínica. En su tiempo libre, se dedicó a escribir. Cinco años después, merced a su enorme éxito, abandonó la medicina para dedicarse por entero a la escritura. Murió el 7 de julio de 1930 en Crowborough, Reino Unido. Se le conoce por obras tales como: Estudio en escarlata (A Study in Scarlet, 1887), El signo de los cuatro (The Sign of Four, 1890), Las aventuras de Sherlock Holmes (The Adventures of Sherlock Holmes, 1891-1892), El sabueso de los Baskerville (The Hound of the Baskervilles, 1901-1902) o El mundo perdido (The Lost World, 1912).