La consagración de la primavera

La Conspiración de la Primavera. La Gran Guerra y el nacimiento de los tiempos modernos / PRE-TEXTOS, 2014
La Conspiración de la Primavera. La Gran Guerra y el nacimiento de los tiempos modernos / PRE-TEXTOS, 2014

En toda creación estética, tras el mundanal infinito del artista, casi siempre subyace lo subjetivo y lo espiritual , y son raras las ocasiones en las que una obra nace con la pátina de lo revolucionario. El genial compositor y director de orquesta ruso, Ígor Fiódorovich Stravinski (Oranienbaum, Rusia, 1882 – Nueva York, EE.UU., 1971), durante la primavera de 1910, encontró los estímulos necesarios en el clima intelectual de su época para imaginar, soñar, una obra poderosa, subversiva. Él cuenta que en aquel sueño bosquejó un solemne ritual pagano, donde un grupo de ancianos sabios sentados en un círculo, contemplaban como una muchacha bailaba hasta morir, ofreciendo su vida al dios de la primavera. De aquella ensoñación, y casi dos años después de intenso trabajo (verano de 1911 – 8 de marzo de 1913), surgió La Consagración de la Primavera, una obra trasgresora, revolucionaria, colmada de melodías, simples e intensas, con un marcado aire folclórico.

Igor Stravinsky (derecha) con Diaghilev  Foto: Hulton Archive
Igor Stravinsky (derecha) con Diaghilev (1921) Foto: Hulton Archive

El director de orquesta Pierre Monteux (París, Francia, 1875 – Maine, EE.UU., 1964) fue el encargado de estrenar aquella obra la noche del 29 de mayo de 1913, en el Nuevo Teatro de los Campos Elíseos de París. La producción corrió a cargo del empresario ruso Serguéi Pávlovich Diáguilev (Nóvgorod, Rusia, 1872 – Venecia, Italia, 1929), el famoso fundador de los Ballets Rusos.

Hoy en día esta obra de Stravinsky está considerada como una obra clásica, una obra referencial en el ballet y en el concierto orquestal; la aceptamos como lo que es, arte creado por y para nuestro deleite. Es prácticamente imposible que sepamos de súbito, si nadie nos lo ha contado, que esa obra sorprendió en extremo a su audiencia en el momento en el que fue estrenada, que la historia que describe es el asesinato sacrificial de la creatividad imperante y que ello supuso la propia creación del arte moderno, que desde aquel momento el arte dejó de tener como razón el propósito moral o didáctico y pasó a ser provocación y efecto.

Modris Eksteins
Modris Eksteins

El historiador canadiense Modris Eksteins (Riga, Letonia, 1943) publicó en inglés, hace más de una década, un ensayo sobre la Gran Guerra y el nacimiento de los tiempos modernos. Su trabajo lo tituló precisamente como la obra de Stravinsky: ‘La Consagración de la Primavera’ (‘The Rite of Spring’, en inglés). El título no es un aderezo literario en este libro, en sus primeras páginas el autor utiliza la intrahistoria de este estreno en París como una metáfora: la vitalidad de la Europa pre guerra participó, o más bien creó, el espíritu destructivo que terminaría por abocar al mundo a una danza de la muerte.

Pre-Textos ha rescatado este trabajo y lo ha publicado en castellano, con traducción de Fernando G. Corugedo. Es un libro sublime, con el compás de una gran partitura, se retrata no sólo lo sabido, también lo invisible, lo que no se cuenta, lo apócrifo de la guerra.

Soldados en una trinchera durante la I Guerra Mundial
Soldados en una trinchera durante la I Guerra Mundial

Leyéndolo he alcanzado a entender como tras el conflicto que asoló Europa a principios del siglo XX el modernismo se convirtió en lo imperante. Alemania, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, detestaba el racionalismo burgués que reinaba en Francia y en Inglaterra; los franceses y los ingleses, por su parte, veían a Alemania como una amenaza real para el orden vigente en Europa. Ambos bandos, al final de la lucha, después de sufrir la guerra de trincheras, se postraron a los pies de la indiferencia, en un vacío de justificaciones; el significado, los valores por los que lucharon, quedaron embarrados en el olvido.

Recomiendo encarecidamente este ensayo, es sin duda uno de los mejores que he leído sobre este trágico episodio de la historia.

 José Antonio Castro Cebrián

DobLecturas: Días señalados

Los días señalados se suceden entre el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la industrialización y las revueltas juveniles. Peder Godiksen era tan consciente de que en el resto del mundo ocurrían grandes cosas que decidió abandonar la granja de su padre para convertirse en piloto de guerra, aunque al hacerlo dejara atrás a su amigo Axel y a su amada Ellen, cuyos sueños siempre empiezan y terminan igual: con ella caminando.
Días señalados no es una saga familiar; es la saga de toda una aldea que, a través de fechas concretas como cumpleaños y bodas de plata, refleja un siglo de cambios. Desde su publicación, que obtuvo el premio de la crítica y el de los libreros daneses y vendió más de 100.000 ejemplares, ha sido considerada la gran novela danesa contemporánea.

DÍAS SEÑALADOS de Jens Smærup Sørensen / Título original: Mærkedage / Traducción: Enrique Bernárdez / Género: Novela / Editorial: Nocturna / 471 páginas / ISBN: 9788494286209 / Año 2014


Días señalados no es un libro de los que me apetecía leer y, aún así, me embarqué en él. Una aventura de la que me arrepentí durante las primeras treinta o cuarenta páginas y, sin embargo, dada mi tozudez, se convirtió en un viaje apetitoso hacia ninguna parte. Me costó entrar en materia. El autor hace un despliegue de personajes encomiable, pero a los que cuesta asirse así de buenas a primeras. Nos habla de un pequeño pueblo ficticio en tierras danesas en el que dos familias se alzan como protagonistas durante el transcurso de varias generaciones. Con un punto de vista en tercera persona omnisciente y plural, el autor se adentra en la mente de sus personajes para imprimir a través de la narración sus particulares pareceres, caracteres y modos de afrontar el entorno. A veces esa omnisciencia pasa a un grado más objetivo y nos parece estar leyendo los pensamientos de los Godiksen de Bisgaard o los de los Lundbæk de Kristiansminde. La historia no es una historia lineal ni una historia en sí. Como decía al comienzo es una historia a ninguna parte que procede de ningún sitio. Es un paseo por la Dinamarca de principios de siglo XX hasta nuestros días a través de los ojos y experiencias de estos personajes, tan anodinos y singulares como cualesquiera otros. Se nos ofrecen los pensamientos en contraposición a los actos que el ser humano, reflejado en los personajes de Días señalados, realiza a diario. Sus inmundicias camufladas de galante perfume y sus palabras engañosas rebozadas de dulce miel. Los giros de la vida merced a los cambios de las circunstancias. Cotidianidad en estado puro. Viendo el mundo girar y cambiar. Viendo las cosechas pasar hasta que ya no queda mies que segar. Viendo la vida brotar y arañando el último hálito. Al final, llegué a familiarizarme con los personajes y disfruté de la lectura, pero no fue fácil y, si lo fue, hay que agradecerlo a la delicada prosa de Jens Smærup Sørensen y la afinada traducción de Enrique Bernárdez. Una lectura sin historia aparente en la que el autor se permite un capítulo para ironizar sobre su propia literatura y el libro que nos ocupa, pero que, sin embargo, ofrece un paisaje muy bien definido.

Víctor Morata Cortado

Decir que Jens Smærup Sørensen es reconocido en su país como un literato de primer orden, y que con esta obra ha obtenido nada más y nada menos que el premio de la crítica y de los libreros daneses, decir además que Jens Smærup Sørensen es miembro de la Academia Danesa con la reputación y todos los honores que esta institución otorga a sus miembros, debería ser más que suficiente para que cualquier amante de la cultura le diera una oportunidad a la literatura y ahondara en la prosa de este escritor danés. Es cierto que la historia de Días señalados es un poco rutinaria, cotidiana, mundana, sin apenas sobresaltos, llena de chascarrillos, cotilleos y algunas mentiras encubiertas, que en algunas de sus frases se percibe cierto aroma danés propio del frío que acusan las palabras que utilizan estos señores del norte de Europa. Pero, aún sin llegar nunca a profundizar las circunstancias del período histórico en el que se desarrolla la historia, el autor danés es capaz de desarrollar la trama tan cerca del centro de la acción que, a pesar de todo lo dicho anteriormente, la historia consigue mantener irremediablemente al lector pegado a sus páginas. Aunque quizá, más que la historia o los personajes, son las emociones suscitadas y las contenciones preservadas, las frustraciones calladas y los sueños truncados, los verdaderos protagonistas del libro.

En definitiva nos encontramos ante una buena lectura, una especie de prontuario a tener presente en esos Días Señalados que nos marcan el destino y nos trazan el camino a seguir.

Jesús Cuenca Torres

Entremés: «Paraíso inhabitado» de Ana María Matute

«Un día en que nos visitó la tía Eduarda, oí decir a mamá, preocupada: «Esta niña no habla… es un tormento conseguir que diga una sola palabra», y Eduarda —no le gustaba que la llamáramos tía, sólo Eduarda— le contestó: «Mejor para ella». Me miró por primera vez, con sus grandes ojos azules, parecidos o quizá iguales a los del Unicornio, y añadió: «Tendrá otro lenguaje». Con otro lenguaje, y sabiendo que las flores marchitas pueden resucitar en la noche, y también cuentan sus historias las tazas, los tenedores, las agujas de zurcir y las sartenes, recalaba yo, en mi barquito de papel de periódico, hasta la gruta bajo el alto e incómodo sofá, donde me permitían ver, oír y oler todas aquellas criaturas que fingían no verme, pero me querían. O así me gustaba creerlo. Ya, tiempo atrás, un par de estatuillas, una blanca, la otra negra, me habían hecho señas. A veces levantaban la mano y la agitaban como un saludo, otras sonreían. Y, cosa rara, sonreía más la oscura, aquella a la que apenas podía ver la cara. Pero sobre todas estas cosas, había como un viento bajo, secreto, que avanzaba conmigo a ras de suelo, rozando la alfombra, hacia los balcones: como cuando en otoño oí crepitar las hojas caídas, bajo las pezuñas del Unicornio. Todavía no había estado nunca en un bosque y, sin embargo, lo presentí, tal como fue años después: cuando ya leía, y no sólo escuchaba historias de labios de María o Isabel, sino que podía levantarlas yo misma de entre las páginas de aquellos libros que tanta importancia tuvieron para mí».

Paraíso inhabitado (Ana María Matute, 2008)

Ana María Matute La JunglaAna María Matute nació el 26 de julio de 1925 en Barcelona. El odio, la violencia, la muerte, la angustia, la miseria y la extrema pobreza de las que fue testigo durante la Guerra Civil Española, la marcaron profundamente e influenciaron su narrativa. Sus primeras obras literarias reflejan el hondo pesar de una infancia robada por el trauma del conflicto. Con 17 años escribe su primera novela (Pequeño teatro), publicada 11 años más tarde. Fue doctora honoris causa por la Universidad de León y miembro honorario de la Hispanic Society of America y de la American Association of Teachers of Spanish and Portuguese. Ha sido, además, profesora invitada en las universidades norteamericanas de Oklahoma, Indiana y Virginia. Quedó semifinalista del Premio Nadal en 1949 con Luciérnagas; sin embargo, la censura impidió su publicación. Ha sido una mujer marcada por la tragedia y los traumas a lo largo de su vida, así como perseguida por la sombra de la depresión. Fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura en 1976. En 1984 ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con Sólo un pie descalzo. En 1996 es elegida académica de la Real Academia Española, siendo la tercera mujer en formar parte de la institución. Fue miembro honorario de la Sociedad Hispánica de América y existe un premio literario que leva su nombre. Sus libros han sido traducidos a 23 idiomas. En 2007 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas y en 2010 el Premio Cervantes. Murió el 25 de junio de 2014 en Barcelona. Se le conoce por obras tales como: Los hijos muertos (1958), Los soldados lloran de noche (1963), La torre vigía, (1971), Olvidado Rey Gudú (1996) o Aranmanoth (2000).

 

Tefteri. El libro de las cuentas pendientes

Tefteri - Vinicio CaposselaLibro coqueto donde los haya, este Tefteri no es un libro cualquiera ni para cualquiera, es un libro para el hombre de hoy, o más bien para el europeo de hoy, para aquel que está sufriendo-viviendo-compartiendo la crisis y las penurias de la democracia derrotada.  Explica el autor, el cantautor italiano Vinicio Capossela (1965), que la tefteri es una libreta de cuentas que utilizaban los tenderos en las tiendas de comestibles de Salónica, donde se registraba el debe y el haber, y las cuentas fiadas a los clientes, donde se apuntaban los minúsculos balances de un charcutero y sus cuentas pendientes. Tefteri. El libro de las cuentas pendientes, editado en España por Minúscula y traducido por Miquel Izquierdo, habla de un país «rescatado»”, Grecia,  al borde del colapso total, de la ruina sin cuentas salvables, pero sobre todo hace pie de la hermandad surgida entre una gente que comparte una vida derrotada y falta de horizontes.

En este libro Capossela narra su viaje a Grecia en busca del rebetiko (esa música nacida de una gran crisis que en los años treinta del siglo pasado comenzó a cantarse en las tabernas como una forma de revelación contra las catástrofes) y los rebetes (los músicos y cantantes de rebetiko).

Este libro es un privilegio para todo lector que quiera disfrutar y adentrarse en la música griega y en su significado clásico y más actual a la vez. Leyendo Tefteri uno puede imaginarse al inquieto Vinicio Capossela, máximo representante de la actual música popular italiana, disfrutar de los sonidos, sabores y olores de las tabernas de rebético en Atenas o Salónica.

Maxi Sabela Tornés

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TEFTERI. EL LIBRO DE LAS CUENTAS PENDIENTES de Vinicio Capossela / Título original: TEFTERI. Il libro dei conti in sospeso / Traducción: Miquel Izquierdo / Editorial: minúscula / Colección: Paisajes narrados / Género: Narrativa / 192 páginas / ISBN: 9788494145766 / 2014