Ratas, chinches y cucarachas

Basuras
Basura en las inmediaciones del Portichuelo en Cox (Alicante)

Si es que nos estamos cargando el planeta, coño. Que todo tiene que ver. ¡Qué sí! No es que vaya de ecologista, ni de nada por el estilo. Es que me da pena. Mucha pena.

Miren, no hace ni una semana escuché en la radio que en la Península Ibérica tres plagas estaban haciendo estragos en numerosas ciudades. Ratas, chinches y cucarachas. Decía el experto que se estaba viviendo una “agravación”, y que era exponencial el problema. El incremento del tránsito de mercancías en el planeta, esa llamada globalización, y sobre todo el cambio climático que causaba la ineficiencia energética y la falta de “higiene” de nuestros campos, playas y ciudades, estaba propiciando un deterioro medioambiental alarmante y lo que es peor, sin cura. Y yo me pregunto, ¿es que somos gilipollas?

Paseando por el Portichuelo, una senda de asfalto que bordea la sierra donde vivo, me puedo encontrar, y no exagero, unas dos o tres toneladas de mierda, entre botellas de plástico, condones usados, compresas o pañales, y lo que os queráis imaginar. Muchas veces hemos ido unos cuantos con la bolsita recogiendo basura, pero es inútil… al poco de quedar limpia una zona, vuelve a aparecer la basura.

Repito: ¿es que somos gilipollas? Y entiéndanme, lo de que “somos” lo digo de manera irónica, porque en realidad lo que me gustaría decir es que “a veces las cosas son porque tienen que ser, y otras, porque hay unos malnacidos, guarros, hijos de la gran puta, que no tienen un dedo de decencia y carecen de cerebro, que no saben que ensuciar el monte, la playa, las calles, o su puta casa, puede acarrear, (y eso en el mejor de los casos), una plaga de ratas, chinches o cucarachas que terminará por hacernos enfermar a todos.”

Un día de marzo se celebra, si no recuerdo mal, el día mundial de la eficiencia energética. Esto que suena tan rimbombante, “eficiencia energética”, es igual de trascendental para el planeta que el mantener nuestros campos, playas y ciudades limpias. La única manera de garantizar la sustentabilidad ambiental, es concienciar al mayor número posible de personas de que somos parte de una realidad que engloba a todo el Universo, pero una muy muy pequeñita, ínfima, y que debemos ser respetuosos con la naturaleza, porque ya bastante paciencia está teniendo ella con nosotros.

José Antonio Castro Cebrián

Entremés: «Karl Eugen Eiselein» de Hermann Hesse

«Era curioso…, el joven parecía perfectamente sano, comprensivo e inofensivo, y en cambio los poemas eran casi siempre morbosos, incomprensibles y desesperados de la vida, como si fuese realmente un abismo lo que se lo había tragado. Los otros poemas no eran mejores, todo sonaba a gimoteo fantástico e idiota, cuyo sentido era sólo accesible a cuatro iniciados. Todo estaba lleno de templos, de soledades, de mares bravíos, de cipreses, visitados siempre por un tímido doncel entre hondos suspiros. Se comprendía que todo aquello quería ser simbólico, pero poco se ganaba con ello».

Karl Eugen Eiselein (Hermann Hesse, 1903)

Hermann HesseHermann Karl Hesse nació en Calw, ciudad del Imperio Alemán el 2 de julio de 1877. Tuvo una infancia y adolescencia familiar, época de su vida que se ve reflejada en muchas de sus obras. Fue librero antes que escritor o, acaso, mientras luchaba por abrirse camino en la literatura, lo cual consiguió en vida. Su escritura destacó en muchos de sus aspectos (no en vano ganó el Premio Nobel en 1946), pero sobre todo en su afán por mostrar la superación de las crisis personales. No obvió otros temas importantes de la época como la religión, la política o la moralidad. Vivió en Maulborn, Tubingia, Basilea y Gaienhofen hasta que, tras viajar a la India, ubicó su residencia en Suiza, donde murió el 9 de agosto de 1962 en Montagnola. Se le conoce por obras tales como: Bajo las ruedas (Unterm Rad, 1906), Gretrudis (Gertrud, 1910), Demian (Demian, 1919), Siddhartha (Siddhartha, 1922) o El lobo estepario (Der Steppenwolf, 1927).

Sesión Sangrienta

Sesión Sangrienta - Jason ZinomanAl meditar sobre la próxima lectura que iba a acometer, hace un par de semanas, me dije que tal vez estuviera bien desconectar de lo habitual y decantarme por algo atípico. Esa fue la principal motivación a la hora de escoger este ensayo sobre los orígenes del cine de terror moderno y su posterior auge en las décadas posteriores. Y ¿qué queréis que os diga? Me lo pasé bien leyéndolo. Una crónica pormenorizada de los entresijos de ese mundo tan oscuro que nos ha dado grandes clásicos del género como El exorcista, Alien, el octavo pasajero o La matanza de Texas. Nos habla de cómo la mayoría de estos hitos de la contracultura se alzaba entre las masas más jóvenes con el único pretexto de divertir y horrorizar al mismo tiempo. Las crisis sociales y la escasez económica son un frecuente foco de inventiva y creatividad y en este libro se da buena cuenta de ello cuando nos descubre a directores tan aclamados como George Romero haciendo su famosa La noche de los muertos vivientes porque no podía hacer otra cosa, no tenía ni los medios ni el dinero suficientes. Lo mismo sucedía con otros grandes del género. Muchos guiones también sufrieron en esta época la censura de sus productores y modificaciones monstruosas por parte de algunos directores, algo que a los guionistas nunca gustó (es evidente), pero uno se pregunta si esas películas, que ahora son consideradas si no obras maestras, grandes clásicos del cine de terror, hubiesen sido rodadas tal y como se preveía, hubiesen sido lo que hoy son. Los años cincuenta y sesenta fueron el hervidero para que las cabezas pensantes de los setenta dieran a luz filmes como La semilla del diablo o La última casa a la izquierda, además de otros tantos. En los setenta se reinventó el género y se implantaron nuevos cánones que pronto se convirtieron en tópicos. El cine de terror pasó de ser una categoría ninguneada por la crítica y menospreciada por el gran público, de ser un producto de bajo presupuesto, a ser oscarizada, ensalzada por grandes críticos y avalada por una industria que ahora invertía millones de dólares en su producción. De todo esto nos habla Sesión Sangrienta. Pero también de los entresijos, malentendidos, relaciones (la mayoría turbias) y anécdotas entre directores, guionistas, productores, actores, etc. de la que se ha dado en llamar la época dorada del cine de terror o explotaition. Jason Zinoman realiza un repaso que va, pormenorizadamente, desde finales de los sesenta hasta comienzos de los noventa, centrándose sobre todo en los setenta y ochenta. Habla de Wes Craven, John Carpenter, Steven Spielberg, Brian de Palma, George Romero, Roman Polanski, Kubrick y muchos más, y lo hace desde la perspectiva que da el tiempo, apoyado en conversaciones, entrevistas y comentarios de los protagonistas y quienes trabajaron con ellos. Sesión Sangrienta nos acerca al nacimiento de un nuevo concepto del Terror y resulta curioso echar un vistazo a ese pasado no tan lejano para darnos cuenta de la evolución que el género ha sufrido en las últimas décadas.

Maxi Sabela Tornés

SESIÓN SANGRIENTA de Jason Zinoman // Título original: SHOCK VALUE / Traducción: Rocío Valero Carrasco / Editorial: T&B Editores / Género: Ensayo / Páginas: 248 / ISBN: 9788415405399 / Año 2012

Celdas

El Cine es un universo con infinitas galaxias. Una de ellas es la de las celdas, cárceles, campos de concentración y otros, siempre abiertas y muy transitadas. En ellas vemos entrar a inocentes, culpables y sospechosos, habituales o no.

1SoloseviveunavezFritzLang
Fotograma de la película «Sólo se vive una vez»

Desde las típicas películas en que un ciudadano honrado se ve inmerso en una serie de malentendidos que le condenan a una visita a la prisión a todas luces injusta, a otras en las que parece que el más malo de los malos nunca será atrapado. Los villanos están más entrenados en el noble arte del escaqueo. La justicia no siempre funciona bien en el cine y, en ocasiones, sufrimos por ver enjaulado al inocente o por no ver capturado al miserable, al asesino o al estafador de turno. Los guionistas y directores siempre han sabido jugar con esta tensión, muy vista pero efectiva. A veces el encarcelamiento responde tan sólo a cuestiones estéticas en las que, para lucimiento del responsable de fotografía, de iluminación o del propio director, los barrotes dan mucho juego.

Las hemos visto de todos los colores, desde celdas individuales, de aislamiento hasta cárceles atiborradas de reos, casi siempre amotinados, que son también un caldo de cultivo excelente para guiones reivindicativos, de acción o de denuncia. Por no hablar de los westerns donde la oficina del sheriff parece el metro en hora punta con gente entrando y saliendo siempre a conveniencia de la acción. Sólo en “Río Bravo” ocupan el mismo catre enrejado el malo y el ayudante….

2VeronicaLakeLosViajesdeSullivanPrestonSturges
Verónica Lake en «Los Viajes de Sullivan»

No es cuestión de entrar en ejemplos porque cada uno, si sois mínimamente aficionados al cine, tendréis vuestros propios recuerdos. Tal vez las imágenes que acompañan estas líneas os den pistas.

Lo que no solemos ver en el cine y mucho menos en la vida real es que los huéspedes sean de cuello blanco. Parece que, para no tentarnos a reclamar que esto ocurra, ni siquiera se nos muestra en la ficción. La conclusión es bastante obvia. Hay clasismo hasta para la cárcel y no digamos para la justicia tan manida y falazmente tildada de universal.

3BurtLancasterElhombredeAlcatraz
Burt Lancaster en «El hombre de Alcatraz»

Un subgénero de las películas que comento es el de las cintas dedicadas a las fugas. Estas sí que pueden ser interesantes dados los tiempos que corren para, haciendo el montaje conveniente, crear un manual para ser efectivos en el arte del escapismo. Me temo que a algunos detenidos, si llegan algún día a serlo, no les será necesario utilizarlo ni mucho menos pasarse meses rascando el subsuelo que controla el confiado alcaide con una cucharilla. Los pasillos del dinero, los secretos y la coacción son mucho más anchos y el camino queda totalmente expedito…

José A. Valverde