Las flores del mal

Las flores del mal - Charles BaudelaireBaudelaire (París, 1821-1867) ha sido el poeta que maldijo la verdad del ser humano, uno de los pocos que se atrevieron a vivir cerca de los límites de la vergüenza. Fue además de poeta, traductor, crítico cultural y sabio, pero un sabio degenerado para sus contemporáneos, un sabio encarcelado dentro de los prejuicios morales y sociales de la época que le tocó vivir. Es su poesía, y más concretamente Las Flores del Mal, el reflejo de su alma descontenta, un alma antónima de esas desconfianzas que le oprimen.

En esta nueva edición bilingüe que nos propone Vaso Roto, el libro está dividido en diez partes, introducidas por quizá el más famoso de todos sus poemas, el titulado Al lector. Las otras partes son : Spleen e Ideal, Cuadros Parisienses, El Vino, Flores Del Mal, Rebelión, con una conclusión final, La Muerte, y tres apéndices más: Las Ruinas (1868), Algunas Poesías Añadidas a la Tercera Edición (Póstuma) y Un Proyecto de Epílogo para la Segunda Edición.  El poeta tenía la obsesión de que su libro no fuese concebido como una compilación de poemas independientes, sino como un “Todo”, con un principio y un final. He ahí el por qué de la estructura del libro, y del dejillo moralista que rezuma la obra una vez disfrutada en su conjunto, ya que, confabulada ésta como un tratado, es capaz de dejar al leyente un cierto aroma de culpa o disculpa, así sea su espíritu.

El libro en sí, el continente, es un bellísimo ejemplar, está adornado con los dibujos y el diseño gráfico de la artista Fiona Morrison, donde los colores y la luz albergan casi setecientas páginas de “condición humana”, con la tenebrosidad de lo magnánimo y lo fútil de la espera. En esta ocasión la traducción de Las Flores del Mal corre a cargo de Manuel J. Santayana, y asevero que el traductor no solo ha sido capaz de recoger y recrear la misma música y rima del libro original, sino que también ha encastrado al Baudelaire del siglo XIX en nuestro siglo XXI, con la vitalidad contemporánea y emponzoñada de la sociedad de nuestros días.

Jesús Cuenca Torres

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LAS FLORES DEL MAL de Charles Baudelaire / Título original: LES FLEURS DU MAL / Traducción: Manuel J. Santayana / Edición Bilingüe / Editorial: Vaso Roto / Género: Poesía / 592 páginas / ISBN: 9788416193196 / 2014

Conciencia social

La cultura no tiene por qué ser siempre sesuda o, por contrapeso, contener grandes dosis de evasión. Hay un abanico interminable de temas y niveles en los que presentarlos que nos puede ser útil para despertar el interés sobre otras realidades que no MaríayYovivimos. En unos tiempos en los que la banalización del entretenimiento puede llegar a ser desesperante y la rigidez de lo académico, aburrida, hay alternativas. Los referentes morales y sociales de nuestra sociedad han quedado obsoletos. Los que antes eran adalides de lo correcto: políticos, filósofos u otros especímenes, han perdido toda credibilidad o han quedado fuera de foco. Es hora de abrir la puerta al aire fresco de otras mentalidades, generaciones o maneras de contar las cosas. Cosas que trascienden el día a día y que son mucho más importantes de lo que parece pero que por su falta de difusión o la incorrecta manera de hacerlo, no llegan a la cantidad de gente que debieran.

Pongamos unos ejemplos claros. Nuestro actual modelo social ha generado nuevas realidades como el trato a los mayores, la gestión emocional de sus últimos días, las enfermedades raras, los síndromes tal vez más comunes pero aún no tratados con la sensibilidad que merecen, etc. Nuestro falaz sistema nos organiza colectas, programas maratón y campañas con famosos limpiando su conciencia en un apoyo que no se cree nadie a causas sociales. Llamadme descreído pero no puedo tomarme en serio nada de instituciones que generan campañas de marketing para concienciar sobre algo y, acto seguido, recortan derechos y fondos a la ley de dependencia o a los programas de investigación.

paco-rocaPara salir de la arenga y entrar en algo más práctico y refrescante, he de decir que hay personas que sí han sabido aportar su empuje a estos temas. Sea a través de su talento o al impulso personal de compartir experiencias para buscar soluciones, nos han dejado obras con alto valor en lo artístico y en lo social. Desgraciadamente, aunque tienen su eco, no son todo lo reconocidos que, a mí entender, debieran ser.

Voy a ejemplarizar en tres autores: Miguel Gallardo, Marius Serra y Paco Roca. El tercero quizá ha sido el que más repercusión ha alcanzado con su inmersión en el mundo del Alzheimer y el reflejo del día a día de las residencias en su obra «Arrugas». Este proyecto, como bien sabréis los que lo hayáis leído en cómic, visto en cine o visitado en las exposiciones realizadas, no responde a un capricho sino a una honda preocupación. Viene avalado no sólo por el talento, hay detrás un importante esfuerzo de documentación y acercamiento a la realidad.

QuietoEn el caso de Miguel Gallardo, autor con gran trayectoria en el mundo del cómic y transgresor donde los haya en sus anteriores etapas, se reveló como aún más audaz al dedicar un trabajo conmovedor y de alto impacto emocional a su hija. Se trata de «María y yo» y es simplemente, ni más ni menos, que un reflejo de cómo ha sido su relación con su hija, autista, y su empeño en desmontar prejuicios sobre el tema. María, se nos dice desde la portada, es única, como todos los demás…

Finalmente unas líneas para el libro de Marius Serra «Quieto», publicado hace unos años por Anagrama. No encuentro adjetivos para destacar como merece el esfuerzo del autor por desnudar una realidad tan cruda como la de tener un hijo con parálisis cerebral, Lluís, con una ternura y un humor que agranda a cada página la calidad humana de la familia y su convivencia de una manera vital y optimista con este desolador panorama. No doy más detalles para que los que no lo conozcáis podáis disfrutar de todo el jugo sentimental pero también social y reivindicativo que la novela contiene.

No tengo más que agradecer a estos tres autores, como ejemplo de otras muchas personas anónimas que se enfrentan con valentía, optimismo y pocos apoyos a situaciones crueles que son, en sí, la vida, lejos de la edulcorada y falsa realidad que nos presentan algunos apóstoles de la solidaridad.

José A. Valverde

Novedades 2015: Semana 2 (Enero)

LA PUERTA DEL CIELO

Antes de desaparecer junto a su ayudante americana, el astrofísico Lalo Múgica informa a una de sus vecinas de que ha encontrado las claves para abrir la puerta del cielo. Gerardo Vilela, un sencillo profesor de instituto, gana una beca que le lleva de Lugo a Madrid. Cuando las enigmáticas vecinas del número 12 le realquilan la antigua casa de Múgica, él se siente feliz. Pero el ático guarda algo para él: un acta firmada por Pilatos que narra otra desaparición ocurrida en Judea el año de la muerte de Jesucristo. Con veinte siglos de diferencia, ambas desapariciones parecen estar extrañamente relacionadas.

REYES CALDERÓN / PLANETA, 2015 / 416 Páginas / ISBN 9788408137207

HERMANOS DE SANGRE

Berlin, 1930. Alemania se encuentra sumida en una terrible depresión económica y social. Después de la Primera Guerra Mundial, miles de jóvenes viven en la calle. Todos son víctimas de las mismas injusticias. Y todos tienen los mismos enemigos: el frío, el hambre y la policía. Pero juntos son más fuertes. Son hermanos de sangre. Como Johnny y su pandilla, unidos por un indisoluble vínculo de amistad y dispuestos a cualquier cosa para sobrevivir en unas calles tan mágicas como crueles.

ERNST HAFFNER / SEIX BARRAL, 2015 / 256 Páginas / ISBN 9788432224508

EL RITUALISTA

Más que nada en la vida, Joel quiere ser uno de los Ritualistas. Elegidos en una misteriosa ceremonia, estos tienen el poder de infundir vida a figuras bidimensionales y, además, son la única defensa de la humanidad contra unas despiadadas criaturas que amenazan todas las islas americanas dejando un reguero de cadáveres a su paso.

BRANDON SANDERSON / EDICIONES B (NOVA), 2015 / 448 Páginas / ISBN 9788466655866

CRÍMENES QUE NO OLVIDARÉ

A lo largo de nueve episodios, Petra Delicado protagoniza la investigación de otros tantos crímenes que rompen el habitual devenir de hitos anuales como la Navidad, los carnavales o las vacaciones estivales. Ni siquiera en esos momentos la inspectora puede desentenderse de lo que el azar le tiene deparado. La vida familiar con sus momentos insoslayables se ve continuamente desbaratada por la recurrente presencia de la criminalidad, y nos descubre los episodios más escondidos de la más sugestiva de nuestras polis.

ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT / DESTINO, 2015 / 320 Páginas / ISBN 9788423348831

Trucha «mantecosa»

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La Trucha (1873) de Gustave Courbet

Este delicioso plato es una antigua preparación típica de la zona de Tesino, en Suiza. En casa de mi abuela paterna se preparaba este plato sustituyendo la trucha por la merluza, pero en honor a la verdad, debo decir que a mí me gusta mucho más con el pescado original de la receta…

Ingredientes (4 personas):

  • 4 truchas limpias
  • 75 grs. de manteca salada (o mantequilla)
  • 200 grs. de champiñones cortados en finas láminas
  • 2 cebolletas y 2 cebollas rojas peladas y picadas finamente
  • ½ litro de vino blanco seco
  • 200 ml. de nata líquida
  • Aceite para engrasar una fuente, o mantequilla
  • Pizca perejil
  • Sal y pimienta negra recién molida

Elaboración:

Ponemos a derretir la manteca en una cazuela y una vez líquida rehogamos tres cuartas partes de los champiñones con la sal, la pimienta y el perejil.

Una vez rehogados los champiñones rellenamos con esta mezcla las truchas ya destripadas y limpias. Engrasamos una fuente para el horno y ponemos dentro el resto de los champiñones crudos y las dos tipos de cebolla picadas, colocamos encima el pescado, lo rociamos con el vino y salpimentamos. Cubrimos la fuente con un papel de aluminio y la metemos al horno (que previamente hemos calentado a unos 190º C) unos 20-22 minutos.

Cuando ya ha transcurrido ese tiempo de horneo, retiramos las truchas de la fuente, le quitamos la piel con mucho cuidado y la reservamos en otro recipiente, manteniéndolas caliente. Colamos el líquido de la fuente del horno sobre un cazo y lo hervimos a fuego vivo, hasta que se reduzca por lo menos a dos terceras partes de su tamaño. Incorporamos la nata líquida a esa reducción y durante dos o tres minutos agitamos la mezcla con una varilla, a fuego medio esta vez, rectificamos de sal (si es menester) y para finalizar vertemos el contenido sobre las truchas.

 José Antonio Castro Cebrián