Ensartando agujas un jueves por la mañana

Joyce-james
James Augustine Aloysius Joyce

Esta noche ha sido una de las más productivas en los últimos meses, casi me echo a llorar cuando he visto el resultado de tanto trabajo, de tantísimas horas con el culo chafado en un sillón, y es que, señores y señoras, no es moco de pavo ensartar agujas cuando el ojal está saturado de tanta ¿fantasía?

Llevaba unas semanas intentando arrancar la novela que tengo ahora entre manos,… que si a fulanito le pinto cara de cabronazo y a fulanita de comadrona culona y con papada, que si al muerto lo mataba (vaya por delante la redundancia) con un ataque de artritis galopante o por otro aún más galopante de intoxicación por choricitos de la Puebla, que si ambientaba la trama en la edad media, en esa donde los caballeros andantes campaban a sus anchas por Castilleja de los Murriales, o si por el contrario lo hacía a mediados del siglo primero antes de la revolución catatónica de los muertos sibilantes… total, que tenía todos los síntomas habidos y por haber del típico mal que en mi tierra suelen llamar “tener la pisha hecha un lío”.

Cuento todo esto porque, aparte de que éste sea mi “tablón de notas” y lugar de esparcimiento, y el “funcionario” encargado de censurar lo que aquí se publica soy yo (bueno… el censor soy yo y mi padre, y mi madre, y mi mujer, y mi hija, y mi Chipi, y mi Poe, y mis amigos Víctor, Evan y Zoe, y mi hermano Ángel, y Manuel, y Jesús, y mis primas Carlota y Juani, y mis agentes, y algunos contertulios habituales ” de en ca” la Geroma, y otros treinta y cinco a los que no puedo nombrar porque no me permiten que les haga la pelota en público…), considero que mi experiencia puede ayudar a muchos, y a muchos más que a muchos, para evitar que una buena úlcera o algún que otro dolor de cabeza les amargue una misericordiosa comida o un buen baño de espuma con sales y demás complementos minerales.

Os contaré, sin más dilación, cómo he podido salir de esta madeja de confusión en la cual me encontraba, y cómo he conseguido reencontrarme con las musas precisamente esta noche, con la justa dignidad para mí y sobre todo para mi integridad como escritor e hipotecado. Cuando os lo diga, os daréis cuenta de lo estúpido que es sentirse estúpido, y de lo sencillo que resulta a veces encontrarse bien, productivo, dichoso del trabajo, del esfuerzo y de la mediocridad. ¡Qué penita tontos!, como diría mi madre, la solución estaba ahí, delante de nuestras propias narices, proyectándose en nuestros corazoncitos con un run run todos los santos días…

Demasiado simple para ser tan simple, y demasiado complicado para ser mentira, la vida hay que tomársela como si no fuera contigo, cruzar las piernas y chapurrear a diestro y siniestro que todo marcha bien, que todo ocurre con la naturalidad de la inercia, y que nada es nada y que todo es todo, y que para el año catapumchimpón todos ricos y comiendo perdices en escabeche, que me sientan mejor… Así de sencillo… hay que negar lo innegable, y ser cabezón hasta en la sepultura… en mi caso, solo tenía que dejar que esos personajes que estaban pidiendo a gritos resurgir del anonimato y esos otros que se pegaban de ostias para recogerse en ese anonimato, camparan por sus anchas por estos mundos de Dios que me ha dado la literatura, y ya está… ellos mismos cruzarían la “delgada línea de la locura” y me darían a mí la suficiente realidad como para traerlos al mundo…

Vamos, algo así como lo que hacen ciertos políticos en nuestro país y fuera de él… sentarse con mucha jeta, fruncir el cejo y,( hablando con un tono muy muy serio, eso sí), proclamar a los cuatro vientos para todo quisqui, pongamos por ejemplo que Esperanza Aguirre en un foro universitario de antiguos alumnos de la Universidad de Oxford.… por poné… que aunque España tenga “dificultades inmensas” en la economía, está “el doble de mejor que la última vez” que tuvo una crisis , o que la fuga de jóvenes al extranjero es “motivo de orgullo”. Busquen, busquen en las hemerotecas esa noticia, tampoco hace tanto tiempo… esta señora es muy, muy tonta… ¿o no?

¿Os he hablado de los recortes en educación, o en sanidad, o de arrimar el hombro? ¿verdad que no? Claro que no… si de eso no hay en España.. ¡Por Dios!, nosotros somos los más mejores de Europa… ¡no! ¡no!, ¡del mundo!

En fin…

José Antonio Castro Cebrián

Entremés: Seré tuya sin ti el día que los sueños…, de Ernestina de Champourcín

«Seré tuya sin ti el día que los sueños

alejen de mi senda tu mente creadora,

el día que tu sed

no pueda limitarse al hueco de mis manos.

 

¡Seré tuya aún sin ti! Dejaré de merecerte

en la cuna encendida que tejieron mis besos.

Se borrará en tus labios la forma de los míos,

y el cielo de tu vida

tendrá un color distinto al de mi corazón.

 

Pero sabré ser tuya sin nublar tu camino

con la huella indecisa de mi andar solitario.

Me ceñiré a tu sombra, y anudada por ella,

te iré dando en silencio lo más puro de mí.

 

¡Con qué amarga dulzura repetiré, ya sola,

esos gestos antiguos que pulió tu mirada!

Me seguirás teniendo igual que me quisiste

y acunaré en secreto tu amor eternizado.»

 

Seré tuya sin ti el día que los sueños… (Poesía a través del tiempo, Ernestina de Champourcín,1991)

 chammmErnestina de Champourcín Morán de Loredo nació en Vitoria, Álava, en 1905. Su infancia transcurrió en Madrid donde estudió e, influenciada por un ambiente familiar culto y letrado, inició su carrera poética. Contrajo matrimonio con el también poeta Juan José Domenchina, quien llegó a ser secretario del presidente Manuel Azaña durante la guerra civil española. Champourcín fue discípula de Juan Ramón Jiménez, de quien se dejó influenciar y adoptó ciertos recursos estilísticos del poeta en sus propias creaciones. Los primeros libros de esta poetisa de la Generación del 27 fueron “En silencio” (1926), “Ahora” (1928), “La voz en el tiempo” (1931) y “Cántico inútil” (1936). En 1939 tuvo que emigrar a México, como tantos otros, donde publicó, “Poemas del ser y del estar” (1972), “Huyeron todas las islas” (1988), 
y tras algunas antologías, un libro al filo de sus 90 años, “Del vacío y sus dones” (1993) y “Presencia del Pasado” (1996). 
El reconocimiento a toda una vida entregada a la poesía le llegó siendo ella bastante mayor, con galardones como el premio Euskadi de Poesía,
el Premio Mujer Progresista , o la nominación al Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1992, y la Medalla al Mérito Artístico
del Ayuntamiento de Madrid en 1997.
Murió en Madrid, en marzo de 1999, a tres meses de cumplir los noventa y cuatro años.

Kokoro

Kokoro - Natsume SōsekiSeguirle el rastro al alma de un personaje, a través de sus vivencias, es lo que consiguió hacer Natsume Sōseki, seudónimo literario de Natsume Kinnosuke (Tokio, 1867 – 1906), en su novela Kokoro. Un joven, del que nunca conoceremos su nombre, narra como el encuentro fortuito con un anciano, y su posterior amistad, influenció enigmática y absolutamente en el devenir de su existencia. Al anciano, a quien el joven llama Sensei, un oscuro pesar le atormenta desde su juventud, una sombra que le ha impedido disfrutar con plenitud de su cotidianidad, durante gran parte de su vida. Poco a poco el Sensei le abrirá su corazón al joven, hasta desvelarle la raíz de su angustia moral, algo que le ocurrió en sus días de estudiante y que tiene que ver con una amistad de entonces. Si bien Sōseki relata una peculiar trama de aprendizaje, el tránsito hacia la madurez de un joven, no es ésta una narración que ponga punto final a una historia, en la medida en la que el «actor» principal de la novela no deja claro si es satisfecha su curiosidad por completo.

Nunca había leído nada de Sōseki antes, aunque he de confesar que pocas veces me ha interesado la literatura japonesa, más allá de los autores contemporáneos y del tradicional haiku. Para mí ha sido toda una sorpresa encontrarme con una literatura fresca y sencilla, y no deficitaria de argumentos contundentemente descriptivos. El estilo literario de Kokoro prescinde de cualquier preciosismo formal, centrándose más en el aspecto psicológico de los personajes principales de la novela, gracias quizá, y hablo desde la más absoluta ignorancia, a la propia experiencia vital del autor, que vivió una adolescencia marcada por la desgracia (a los catorce años quedó huérfano de madre), y a su brillante formación intelectual. Kokoro, corazón en japonés (entre otros significados), fue la última novela completa que publicó Sōseki antes de su muerte, y es considerada por muchos críticos como una de las más influyentes obras de la literatura japonesa del siglo XX.

Kokoro es una novela íntima, discreta, sentimental; pero a la vez es una obra fulgurante, reveladora, vital, costumbrista.

Jesús Cuenca Torres

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KOKORO de Natsume Sōseki / Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés / Editorial: Impedimenta / Género: Narrativa / 304 páginas / ISBN: 9788415979128 / 2014

The Misfits y el amor

No creo ser muy dado a la cursilería, o eso me gusta pensar. No obstante, hay cosas que es difícil expresar sin palabras que se han ido cargando de ñoñez y vaciando de su espíritu original, como amor. Y de eso es de lo que voy a hablar, de mi amor por “The Misfits” (Vidas rebeldes) que data de 1961. Amo a su director, John Huston, a su autor, Arthur Miller, y, por supuesto, a sus personajes y actores. Pero no me quedo ahí. Amo el argumento, las localizaciones, la atmósfera, la iluminación, la fotografía en blanco y negro, la gran idea de la agencia Magnum de enviar allí a Inge Morath y otros fotógrafos para seguir el rodaje y hasta amo la camioneta. Como veis es para mí más que una película de culto. No me gusta establecer rankings así que no voy a decir aquello tan manido de “mi película favorita”. Afortunadamente el cine es tan grande y variado que elegir eso es renunciar a mucho, cosa que no estoy dispuesto a hacer.

Misfits1No voy a destriparla y analizarla. Es aburrido para los que la conocen y cruel e injusto para los que no la hayan visto aún. Estos últimos deberían dejar de leer aquí, verla de inmediato y reengancharse al post. No sé si está tan encumbrada en la historia del cine como merece o como yo la tengo valorada, pero algo que partió como un vehículo para el lucimiento en un papel más dramático y de altura para romper la imagen frívola y tontorrona de la esposa de Miller, Marilyn, se convirtió en una de las cintas que mejor retratan el sentimiento de derrota vital de unos personajes grandiosos. Los cinco.

El elenco, como sabéis, lo formaban Clark Gable, Marilyn Monroe, Montgomery Clift, Eli Wallach y Thelma Ritter. Cada uno cumple con su cuota de responsabilidad y se luce en esta historia de perdedores que hurga en los sentimientos, las esperanzas y las decepciones de todos ellos.Misfits2

Gable y Monroe, pareja poco creíble a priori, se hacen con el control en unas interpretaciones memorables y que fueron, sin que ellos lo supieran, sus últimos largometrajes. El fin de sus vidas y sus carreras. Legendarias por distintos motivos pero ambas imperecederas para la historia del cine. Por su parte a Montgomery Clift no le iba a ir mucho mejor y fallecería en 1966 con tres películas más en su filmografía.

Volviendo a la esencia, los paisajes de Nevada y la inmersión del espectador en la América profunda la convierten en documento de una época y unos estereotipos que tocaban a su fin. Las escenas del rodeo, el bar o la persecución de los caballos salvajes son muestra de ello.Misfits3

Como digo, no quiero profundizar mucho más, sólo recordar que, si se dejan al lado los prejuicios iniciales que en algunos puede despertar el reparto, no hay duda de que el goce cinematográfico está garantizado.

En el ínterin, Arthur Miller cambió de esposa, se divorció de Marilyn y se casó con Inge Morath con quien conviviría cincuenta años. Con todo, ya le había hecho un gran regalo: su mejor papel, Roslyn Taber.

José A. Valverde