«Zervos», de Pablo Picasso

Dicen los que entienden de las cosas del alma, que el genio se diferencia del gran artista más por su ingratitud que por la calidad de sus obras. Yo no sé si esa máxima es aplicable a Pablo Picasso (1881-1973), o si lo es al conjunto de su obra, entendida ésta en su absoluto, como a un ente totalmente independiente de su creador. Lo que sí sé es que en muy pocas ocasiones el ser humano ha sido capaz de desdoblarse en dos esencias, en dos almas, como hizo Picasso, una para perdurar en la fábula de la humanidad (como personaje), y otra para resistir en la eternidad del arte (como artista ).

Hace unos años, allá por el 2014, la editorial francesa Cahiers d’Art reeditó el catálogo más completo que existe de la obra de Pablo Picasso, el catálogo “Zervos”, llamado así en honor al fundador de Cahiers d’Art, el griego Christian Zervos (1889-1970). El catálogo, que ya en su primera publicación, entre 1932 y 1978 se convirtió en la obra de referencia sobre el artista, consta de 33 volúmenes, con más de 16.000 pinturas y dibujos, representativos todos ellos de la colaboración entre Zervos y Picasso durante toda una vida. Por primera vez en la historia, el catálogo estuvo disponible en Inglés, e incluyó alguna que otra revisión por parte de la Picasso Administration de París, la entidad que gestiona los derechos del artista. En esa nueva publicación del Zervos se mantuvo el espíritu original de la antigua edición, pues es prácticamente idéntica al original, con las reproducciones en blanco y negro de todas las piezas, como era el deseo de Pablo Picasso, quien sostenía, paradójicamente, que «el color siempre es falso».

El «Zervos» en sí fue considerado una obra de arte, y de las buenas, de ahí su precio, costaba en el momento de su lanzamiento 15.000 euros (20.000 dólares), y la tirada fue de 1.000 ejemplares en inglés y 250 en francés. Sus seis mil páginas ocupan más de un metro de ancho, cada volumen mide 32,8 x 25 centímetros, y están colocados en nueve estuches de lino. El distribuidor mundial del catálogo siempre fue Sotheby, aunque también estuvo disponible en la librería del Museo Picasso de París, en el MoMA de Nueva York y en Cahiers d’Art. En España el deseado Zervos se pudo adquirir a través de la Galería Elvira González, en Madrid, cuya fundadora, Elvira González, fue la primera persona que expuso la obra de Picasso en nuestro país, en 1971, con la «Suite Vollard».

Hoy el valor de ese catálogo (y ya no decir de el de las primeras ediciones que se hicieron en el siglo pasado) se ha multiplicado exponencialmente; muchos coleccionistas invirtieron en su adquisición para especular con él, como con una obra de arte per se. Pa haberlo sabío…

Como Jean Cocteau dijo una vez, «a Picasso, hasta los que le detestan, le soportan, porque nunca usa el talento. Sólo usa el genio. Sus obras nunca son pensamientos. Son actos.»

José Antonio Castro Cebrián

picaso catálogo

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