Fugas

Puede que aún haya alguien que no conozca a James Rhodes. Para aquellos que no sufrieron con su crudo testimonio en el reportaje que Salvados le dedicó hace unos meses o leyéndole el alma en Instrumental, diremos que se trata de un emergente concertista que adora el piano y ama la música clásica por encima de todas las cosas. James Rhodes, además de ser el autor de Fugas, es un ser humano con una sensibilidad especial y una infancia descompuesta y rota que, no obstante, ha tenido el valor suficiente para afrontar su dolor y exponerlo al mundo del modo más abierto posible. El autor ha transcrito sus pensamientos, sentimientos, emociones y motivaciones en las páginas de Fugas, tomando como referencia un período concreto de su vida que va desde agosto a finales de 2016 para exponer tal cual todo aquello que le acontece tanto física como mentalmente. Esta manera de ofrecer su particular visión del mundo y de la gente puede resultar un tanto brusca o generar cierto impacto en el lector, pero es que Rhodes no se esconde y habla de todo aquello que le preocupa y le atemoriza, de lo que odia o le encanta, sin pelos en la lengua. También es un ejercicio muy valioso en tanto en cuanto muestra la evolución de pensamiento y la maduración de ciertas reflexiones de su protagonista a lo largo de esos cinco meses, quedándose totalmente expuesto a la opinión pública, en carne viva. Sin embargo, creo que no había mejor manera de ofrecer una visión tan clara sobre como piensa y siente, sobre el modo en que sus dieciocho trastornos mentales diagnosticados influyen en su comportamiento, en su forma de ser y actuar, que este a modo de diario. Y, aún así, no se trata de un diario al uso ya que escoge fechas concretas y se despliega sobre ellas ahondando en ciertos aspectos que considera relevantes y que, de un modo u otro, limitan su existencia. Hay una parte de este libro que resulta enternecedora, pero también hay mucho dolor que asfixia y agobia, muchos traumas irresolutos que llevan a Rhodes al extremo y lo dejan agotado. También al lector. Porque el autor consigue que quien lo lee no sólo lea, sino que viva. Del mismo modo que James Rhodes consigue con su piano acercar la música clásica a un público poco amoldado a ella de forma natural y con un entusiasmo contagioso, también consigue que el lector se involucre y, hasta cierto punto, sienta ese desasosiego angustioso. Así y todo, Fugas usa como trasfondo la pasión de su autor por ciertas piezas que le salvaron, literalmente, la vida en los momentos más delicados de su existencia y conecta con el lector también a ese nivel, porque en esos compositores clásicos y en su música Rhodes encontró y encuentra la inspiración y motivación necesarias para seguir adelante, no sólo en sus obras sino también en sus vidas que, muy amablemente, nos resume al principio de cada capítulo bajo el título de la obra que usa de fondo. Fugas es lo más parecido a uno de sus conciertos y, para ello, usa una estructura similar. Al igual que cuando se sienta al piano, Rhodes conecta con el momento en que las piezas que interpreta fueron creadas y resplandece en un relato contenido que culmina en un bello y optimista crescendo hasta el clímax. Ojalá el final de esta obra no haya sido más que un nuevo y positivo principio.

Víctor Morata Cortado

FUGAS de James Rhodes / Título original: FIRE ON ALL SIDES / Traducción: Ismael Attrache / Editorial: Blackie Books / Colección: Memorias Blackie Books / Género: Diario / 288 páginas / ISBN: 9788417059187 / 2017

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