Las tres muertes de Fermín Salvochea

Hablar de las bondades que se cuecen a nivel literario en tierras del Sur no es algo que esté de más cuando se trata de autores como Jesús Cañadas y obras como la recién publicada Las tres muertes de Fermín Salvochea, su cuarta novela en ver la luz editorial.  Es de justicia afirmar que esta lectura me ha llevado por el camino de la amargura, en el buen sentido, claro. Si os preguntáis por los motivos, trataré de justificarlos sin entrometerme demasiado ni desvelar nada que pueda mermar el suspense y el misterio que abundan en la novela. Antonio Torrubia de la Librería Gigamesh dice de ella que es una tour de force a caballo entre Los Goonies y Penny Dreadful. No he visto la serie, pero sí la película de los 80 y creo que no le falta razón a Torrubia, pero, a riesgo de contradecirle, creo que Las tres muertes de Fermín Salvochea tiene alma propia sin necesidad de comparativas.

Si hubiera que definir en pocas palabras la novela, se podría hablar de una historia de antaño tratada como un thriller moderno, pergeñada por un grupo de chavales que buscan la resolución de un misterio que dio comienzo cuando el padre de uno de ellos era apenas mayor que su hijo. La novela en sí es toda una aventura por el Cádiz de finales del siglo XIX y principios del XX y no hay una sola página que no destile magia e ilusión, un tipo de magia sucia que brilla a medias dejando entrever algo oscuro entre sus pliegues luminosos. Eso es Las tres muertes de Fermín Salvochea. El entramado que crea Cañadas, para ser más concretos, se bifurca en dos caminos: uno que tiene como protagonista el escenario de 1873 y otro que se desarrolla en 1907, treinta y cuatro años más tarde. Estos dos escenarios van compensándose entre sí, pues las realidades y fantasías de ambos se balancean de un lado a otro para gestionar ese equilibrio que mantiene la intriga y los límites entre lo real y lo imaginado, a veces muy muy difusos. Al margen de los protagonistas, que tienen un peso crucial y un dibujo muy marcado, los secundarios poseen un rasgo diferenciador muy especial y también muy mágico, sin obviar por ello su acento gótico y oscuro, ni sus visos de leyenda urbana que los persiguen y que han de tener sus raíces en esa tierra, por no mencionar los matices sobrenaturales que rodean toda la trama con una maestría increíble.

El mayor de los motivos para que Las tres muertes de Fermín Salvochea me mantuviera pegado a sus páginas ha sido, no obstante, además de esa suma de escenario y personajes, entre los que incluyo la propia ciudad de Cádiz, el ritmo que alcanza la narración y que, como apuntaba, llega al nivel de thriller y el buen mantenimiento de la tensión narrativa, sin precipitarse, disponiendo los elementos con delicadeza y en el momento justo y adecuado. Creo que es un trabajo difícil conseguir que el lector llegue al final casi sin aliento y aún con la capacidad de sorprenderse por lo que ha de suceder en la historia. Es por eso también que me ha parecido soberbia, muy bien pensada y ejecutada. Por no mencionar el acierto y la maestría en el uso de la mitología rural de esa Cádiz entre siglos y la imaginería del propio autor, que no es moco de pavo. Jesús Cañadas ha parido una buena criatura. Yo espero que siga concibiendo del mismo modo. Brillante. 

Víctor Morata Cortado

LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA de Jesús Cañadas / Editorial: Roca Editorial / Colección: Novela / Género: Narrativa / 416 páginas / ISBN: 9788416700851 / 2017

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