La casa de los nombres

«”Me he familiarizado con el olor de la muerte…”, cuenta Clitemnestra en la primera línea de la nueva novela de Colm Tóibín, y así es: quien se presenta al lector es una madre que ha perdido a su hija Ifgenia, sacrificada a los dioses por su propio padre, Agamenón. Ahora, mientras respira el hedor desde la ventana de su palacio, Clitemnestra es también una mujer que se ha vengado de su marido y lo ha asesinado con la ayuda de un amante.

A medida que van transcurriendo los hechos, Electra, Orestes y otras figuras que nos llegan de tiempos lejanos van componiendo este retablo donde la justicia pide venganza y la venganza acuna terror. Podríamos hablar del antiguo teatro griego y del talento de Esquilo, el autor de la Orestíada, pero Tóibín es capaz de mucho más: siguiendo los hilos de la tradición, aporta una nueva sensibilidad a este clásico para que la ambición, el miedo y ese dolor que nos llega sea algo vivo, cercano, nuestro.»

La novela es la ostentación más profunda de la conducta humana. A medida que nos adentramos en la lectura, el sustrato mundano del individuo (el rencor, la pasión, el poder, la venganza, la madurez, los remordimientos, el desequilibrio emocional, el miedo, la humillación, etc.) se superpone y se disuelve con el sustrato social del individuo (el poder aparente y falso del pueblo, la manipulación del pueblo, la democracia infectada, las mentiras, el poder, el abuso del poder, etc.); llegando a la conclusión de que la autoridad del individuo como individuo se encuentra en la injusta justicia, la que es manipulada sin pudor por ilegítimos intereses.

Si me pusiera en la piel de un escritor y mi pretensión fuese la de pasar a la historia, lo último que se me ocurriría sería reinterpretar una obra clásica del bagaje de La Oriestiada, o inspirarme en ella para realzar mi oficio como literata. Claro está que yo, ni soy escritora, ni tengo la lucidez suficiente para reinterpretar, o adaptar obra alguna, sea clásica o contemporánea. Lo que quiero dejar claro, antes de nada, es que me ha sorprendido, y muy gratamente, que la valentía demostrada por este autor no está reñida con la calidad del trabajo conseguido. Al igual que Shakespeare o Sigmund Freud, por citar tan solo dos de los miles que se han servido de esta obra para sus propias creaciones, Colm Tóibín (Enniscorthy, 1955) ha recurrido a esta obra maestra del teatro para intentar de alguna manera dar una explicación al comportamiento del ser humano e intentar conocernos a nosotros mismos.

Mari Carmen Pérez

LA CASA DE LOS NOMBRES de Colm Tóibín / Traducción: Antonia Martín / Editorial: Lumen / Género: Narrativa / 284 páginas / ISBN: 9788426404626 / 2017

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