El banquete celestial

«Año 1917, en algún lugar olvidado de la frontera entre Georgia y Alabama. El anciano Pearl Jewett muere dejando a sus tres hijos varones para que prosigan con sus miserables existencias. Hasta ahora han llevado una vida honrada, convencidos de que su rectitud sería recompensada con un suculento banquete en el Paraíso. Pero los hermanos Jewett se han cansado de esperar al Cielo, e inspirados por las heroicas aventuras del villano literario Billy Bucket, ensillan sus caballos y atracan su primer banco. El banquete celestial se mueve en el territorio de McCarthy, Faulkner y O’Connor, y mezcla la sátira con saludables dosis de violencia cinematográfica al más puro estilo de Peckinpah, Tarantino o los Coen. Este western descarnado y desmesurado es también el retrato coral de una población en vías de adaptación al nuevo siglo, un lugar repleto de posibilidades adonde, día tras día, llegan los voluntarios para alistarse a la Gran Guerra pero también un agujero que oculta peligros en los rincones más insospechados.»

Lo que a priori puede parecer una mezcla imposible o una amalgama cuanto menos curiosa hace que nos creemos una idea tal vez ligeramente equivocada de lo que nos vamos a encontrar en El banquete celestial. Porque Donald Ray Pollock, su prosa y, sobre todo, el fondo de sus historias, no son para todo el mundo. Hay en ellas un poso de miseria humana que se refleja en cada una de las acciones de sus personajes, protagonistas y secundarios. Una miseria impregnada de ese tufo a western real, no el de pistolas cromadas y estrellas de sheriff bruñidas, no el de las muertes teatrales en mitad de un tiroteo o un duelo. Me refiero al western auténtico de cambio de siglo en el que ese espíritu aventurero tremendamente ensalzado comenzaba a quedar relegado al cajón de las leyendas, al boca oreja y las novelas de a duro o a centavo que llenaban las cabezas de aquellos que, como los hermanos Jewett, protagonistas de esta novela, sufrían los anhelos de una vida mejor en la que nada les faltase. Sus sueños, atrapados en la red del patriarca, quedan libres una vez este muere y es entonces cuando la línea que dibuja los límites entre el bien y el mal se desdibuja y salpica todo a su paso. Es entonces cuando Donald Ray Pollock se vuelve más implacable y nos muestra aún más miseria de la que ya ofrece en las primeras páginas a modo de preámbulo. El trasfondo económico social también es importante, ya que, en cierto modo, determina el modo de actuar de esas gentes incultas, relegadas a una hambruna constante y una vida sin aliciente, pero también lo es el de la perspectiva de prosperar que ofrece la Gran Guerra.  El banquete celestial es una obra dura a la par que cercana y Pollock usa los clichés, muy presentes en los tres hermanos, para ofrecer una visión amplia del pensamiento coloquial, cotidiano y mundano de una época que estaba desarrollándose hacia la modernidad sin que muchos de los habitantes de esa América profunda fuese capaz siquiera de advertir qué suponía todo eso. Pollock lo refleja en un ambiente asfixiante al que el lector tarda en acostumbrarse pero al que finalmente se engancha. He oído decir que esta no es la más notable de sus obras, incluido su libro de relatos Knockemstiff, por el que tuvo muy buenas críticas, pero al ser la primera que leo del autor no puedo juzgar. Lo que sí puedo decir es que, si bien, como apuntaba, esta no es una obra para todo el mundo, sí lo es para quienes gusten de este estilo descarnado y quieran vivir esos años de cerca a través de una pluma tan notable como la de Donald Ray Pollock.

Lolino Jover

EL BANQUETE CELESTIAL de Donald Ray Pollock / Título original: THE HEAVENLY TABLE / Traducción: Javier Calvo Perales / Editorial: Literatura Random House / Colección: Literatura Random House / Género: Novela / 416 páginas / ISBN: 9788439732235 / 2017

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