No habrá Dios cuando despertemos

no habrá DiosVictorio (me pregunto si el nombre del protagonista en si mismo no es en realidad un mensaje, una declaración de intenciones del propio autor) tras ser asesinado en los albores de la Guerra Civil española despierta en una especie de Aeropuerto, un lugar insólito, un lugar donde vagan millones de almas a la espera de un billete de embarque que les llevará a un destino incierto, un destino que nadie conoce y por el que todos suspiran. Cada día las pantallas de los monitores del Aeropuerto informan de una sucesión de números y letras, una suerte de código que dará a uno de los transeúntes del Aeropuerto un billete para subir a ese avión. Todos los que deambulan tienen tatuados en la piel su propia sucesión de números y letras; sólo tienen que esperar a que un día los monitores o los altavoces del Aeropuerto digan que son ellos los elegidos para abandonar el Aeropuerto.

Esa día llega para Victorio… y para Amanda, una de las muchas mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez a finales del siglo XX.

Ambos, tras solicitar a sus respectivos funcionarios el billete para embarcar, recorren todas las terminales del Aeropuerto, en busca de la terminal V, la última parada antes del viaje definitivo. Pero no es tan sencillo ese viaje, rodeados de funcionarios apáticos, burocracia caprichosa y grosera, ambos protagonistas se verán envueltos en diversas aventuras (desventuras) que les servirá como refugio para sus miedos y sus vidas-muertes. El Aeropuerto simboliza el hades, el infierno, o quizá el purgatorio, un lugar donde comienza el final, o finaliza el comienzo de la vida, o de la muerte.

La novela tiene un ritmo ágil, y sin duda la trama es una trama muy original y fresca. Se lee rápido. Sorprende y en diferentes momentos rezuma un humor ácido no carente de significado, como cuando cierto “funcionario de alta graduación” le pide a Victorio que le bese el culo. La conclusión de la novela, el final de la historia, es el justo. No podría tener un final distinto. Con ello no digo que sea previsible el final de la novela, al contrario, con esa afirmación estoy certificando que para mí el final que ha construido el autor para su historia es el mejor epílogo que puede tener la obra.

Ricardo Vigueras (Murcia, 1968) se hizo merecedor con “No habrá Dios cuando despertemos” del VII Premio Tristana de novela fantástica que convoca el Ayuntamiento de Santander y que está dotado con seis mil euros.

Maxi Sabela Tornés

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NO HABRÁ DIOS CUANDO DESPERTEMOS de Ricardo Vigueras / Editorial: Menoscuarto / Colección: Cuadrante Nueve / Género: Narrativa / 171 páginas / ISBN: 9788426403223 / 2016

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