Ciudad en llamas

Ciudad en llamas - Garth Risk HallbergCuando uno siente cierto alivio al terminar de leer un libro y un gran pesar mientras lo está leyendo no puede ser buena señal ni mejor prefacio para hablar de Ciudad en llamas. Y, sin embargo, es lo que me ha pasado con la novela de Garth Risk Hallberg. Tenía unas ganas tremendas de acabar de leerla, las mismas ganas tremendas, o acaso la misma intensidad, que tenía de empezarla cuando la tuve en mis manos la primera vez. Todo lo que se decía de ella eran maravillas. Que si el The New York Times que se trataba de un libro «absolutamente fabuloso», que si el The New Yorker que decía de Hallberg que era «un escritor talentoso» o USA Today que la tildaba de «épica y absorbente». También la prensa nacional se ha deshecho en halagos hacia esta novela y su autor. Puede que todas estas loas sean merecidas. Y digo puede porque hay en sus páginas una impronta que sólo alguien tremendamente empapado de la cultura norteamericana puede percibir, seguir y disfrutar al completo, sin cortapisas ni medias tintas. Al resto sólo nos queda sentarnos, observar y, si se tercia, intentar captar algo de esas indirectas sutiles que hablan del gobierno de la época o del descontento social o de lo que se cuece en el East Village o en la 54 o en Bowery o en cualquiera de las calles de Manhattan de 1976, que es cuando comienza la historia antes de navegar hacia delante y hacia atrás. Hay otros elementos que, merced al autor y a su pulcra narrativa, nos resultan menos ajenos y bien traídos a nuestra lectura como el hito del nacimiento de la música punk que por entonces daba sus primeros pasos para «destrozar» –literalmente– la cultura sobre la que se asentaban los conservadores Estados Unidos de América.

No obstante, nos encontramos con una historia que, a pesar de bien narrada, no posee grandes hechos o acontecimientos en verdad memorables. Me refiero a nivel histórico, claro. Y me refiero a más allá del movimiento punk y el apagón del 77 con el que cierra sus últimas páginas. Sí que es de alabar las dotes de Hallberg para reflejar el entorno social, el movimiento del presente que nos ofrece a cada instante, como un espectador detallista y observador. Y es ahí donde, creo, está su fuerte. En la exhaustiva descripción de esa sociedad americana en declive, con un futuro incierto de visos oscuros, y en la profundidad y complejidad de sus personajes. Lo que el lector ve pasar ante sus ojos no es una historia, sino un número de vidas con sus virtudes y defectos, sus problemas y preocupaciones, sus aciertos y errores. Y ahí, he de reconocer que el autor lo hace de quitarse el sombrero.

La novela comienza en un 1976 convulso, en plena crisis financiera y con una brecha socio-cultural que se resquebraja por momentos. Aún late en los corazones el recuerdo de la recién terminada Guerra de Vietnam, los hippies aún perduran pero ya se comienzan a ver los primeros signos de su extinción, la guerra fría que mantiene en vilo a Estados Unidos en contra del comunismo cuya cabeza visible es la URSS. Son elementos circunstanciales que suman al clima de Manhattan. El autor aprovecha para alzar la voz sobre temas que aún hoy, cuarenta años después, siguen creando conflicto entre las personas: el racismo, la homosexualidad, la hipocresía, la ostentación y el abuso de poder, la marginalidad, el clasismo, etc. No es la suya una crítica punzante contra la sociedad de la época, no ataca de forma directa –no siempre– ni se desgañita como si le fuera la vida en ello. Lo hace, en cambio, con la sutileza que le aportan los personajes a través de sus diálogos y sus reflexiones bien traídas a la narración. Así y todo, tampoco es esta una obra-protesta contra el sistema.

Ciudad en llamas es una novela de personajes. Y estos personajes se dan el relevo constantemente. Cada capítulo lo protagoniza uno de ellos, si bien, a lo largo de los mismos acaban por darse la mano e incluso abrazarse de una forma, a veces, demasiado casual. ¿Qué probabilidades hay de que media docena de personas que viven en una ciudad de más de siete millones de habitantes crucen sus caminos no una, sino varias veces, hasta incluso confluir sus vidas en nexos comunes de lo más dispares? Pues, si atendemos a las estadísticas, yo diría que pocas. Pero las probabilidades no sirven con Ciudad en llamas y Garth Risk Hallberg expone los hechos de tal modo que parece creíble, por lo cual nos lo creemos y, además, nos vemos forzados casi a aplaudirlo.

La novela se divide en 7 libros que, a su vez, están separados por interludios que no son más que documentos que se mencionan a lo largo de sus páginas y que sirven para darle apoyo y veracidad a la historia. Lo consigue, pero frena la trama. Luego, en estos libros hay saltos temporales que a veces descolocan un poco. Saltos hacia la adolescencia o niñez de sus protagonistas allá por los años 60 y también hacia el futuro, muy cercano a nuestro tiempo, desvelando datos que restan interés o que lo suman, dependiendo de lo que cuenta el autor en cada momento, pero que hacen de Ciudad en llamas una lectura más compleja aún. 

Si hay algo que sea encomiable es la capacidad del autor para manejar tanta y tan precisa información sobre el entorno de tal modo que parezca haberlo vivido. He ahí la magia de la literatura: cuando un autor consigue que te lo creas. No todos los escritores pueden hacer lo que Garth Risk Hallberg, por eso tal vez habría que darle la razón al The New Yorker cuando habla del autor en términos de escritor talentoso. Puede que me haya resultado una lectura lenta, densa y pesada, que la sintiera como una penitencia que en ocasiones evitaba, pero si algo me hacía avanzar era la curiosidad por ver cómo el autor era capaz de manejar todos esos detalles y encajarlos en la historia. Ciudad en llamas está plagada de descripciones bestiales, pero no ha sido una lectura agradable en más de un sentido. Sí que las últimas 300 páginas, a ratos, conseguían sacarme de ese sopor, cuando empezaba ya a verse la luz al final del túnel, pero no creo que haya compensado del todo el tiempo invertido. De haber sido mucho más corta, creo que la habría disfrutado mucho más. Y digo todo esto porque, a pesar de todo, califica en positivo. Porque es de esas novelas que destacan por el esfuerzo que se ve tras sus páginas, porque la dedicación y el trabajo se ven para aquel que quiera ver, por mucho que no acabe de convencerme del todo el conjunto. Porque Hallberg tiene una prosa agradable y rica en matices, aunque en ocasiones me pareciera excesiva.

Siempre se puede hablar de malo o bueno de manera subjetiva, de lo mucho o poco a que a uno le ha gustado una novela, pero aquí me encuentro con un dilema irresoluble que hace que la calificación final se mantenga rayando la mitad –un poco por encima– como queriendo equilibrar la balanza compensando los pros y los contras. Si tuviera que comparar la novela con algo, tal vez podría con los temblores que preceden a un terremoto que no llega a producirse. Y eso es porque la novela se mantiene suspendida en una tensión suave que no llega a más. Como lector mantuve la esperanza de que se abriera una brecha, que se desbordara toda esa tensión y lo inundase todo en una apoteosis final, pero el clímax llega también de forma suave.

Tal vez sea esa solidez en su base, esa contención la que da consistencia a la novela. Una base inamovible sobre la que desfilan las vidas de sus personajes y sus miserias. Y hasta ellos mismos creo que llegan a ser, en algún momento, meros figurantes de una historia que les supera: la de su propia existencia. Ciudad en llamas es la excusa para situar un punto concreto en el mapa de la historia donde Nueva York se convierte en esa ciudad que no llega a arder del todo, pero que queda a las puertas del Infierno. Una ciudad con un ritmo propio, el que marcan el punk y sus ideales subversivos revolucionarios, las drogas, el alcohol y el sexo. En mi caso, descubrí demasiado tarde que no era una novela para mí. No del todo. O tal vez no era el momento. ¿Quién sabe?

Víctor Morata Cortado

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CIUDAD EN LLAMAS de Garth Risk Hallberg / Título original: CITY ON FIRE / Traducción: Cruz Rodríguez Juiz / Editorial: Literatura Random House / Colección: Literatura Random House / Género: Novela / 984 páginas / ISBN: 9788439731160 / 2016

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