El viejo del puente

El viejo del puente

Hemingway escribía con la premisa del “menos es más”. Entendía que todo aquello que no se contaba era aún más importante, si cabe, que lo que se contaba. Expresar la fugacidad de la vida con la exageración de la omisión es una cualidad que en manos de un virtuoso de la emoción, como lo era Ernest Hemingway (Oak Park, Illinois, EE.UU., 1899–1961, Ketchum, Idaho, EE.UU.), acrecienta el valor de un relato y de su mensaje.
Cuando supe de esta nueva edición de “El viejo del puente”, la primera pregunta que me vino a la mente fue qué tipo de publicación sería la que estaba preparando Libros del Zorro Rojo, al ser éste un texto relativamente corto. Quizá lo más apropiado, o lo primero que hubiese pensado un editor (al menos los adscritos al libro-producto-consumo-beneficio) es hacer una antología de diferentes cuentos del norteamericano y editar un libro “gordo” que compensara el esfuerzo económico que supone una reedición. Pues no. Cuando llegó a mis manos “El viejo del puente” me encontré con una obra excelsa, donde lo justo, al igual que lo conciso y lo bello estaba presente.

El viejo del puente” está ambientado en la Guerra Civil Española, cerca del Delta del Ebro. Un anciano, el cual lo ha perdido todo, parece esperar a la muerte, sentado en un puente. Allí se lo encuentra un explorador, un explorador que entabla conversación con él, intrigado por la serenidad que muestra el anciano ante la proximidad de las tropas nacionales. La locura, o la pena, o la simple estupefacción del anciano ante la guerra, hace que su única preocupación, la única preocupación real del anciano, sea no saber el destino que les aguardará a sus animales tras su partida: dos cabras, ocho palomos y un gato…

Hace Hemingway de este breve y emotivo cuento una metáfora antibelicista, y por ende trascribe el sentimiento de desamparo que particularmente sintió la mayoría del pueblo español en la Guerra Civil, la gente humilde que no entendía de bandos ni de ideologías.

El libro nos regala una maravillosa serie de ilustraciones de Pere Ginard (Mallorca, 1974) basadas en el cuento. Concatenadas en la trama, cada una de las imágenes nos presenta la crudeza del relato, fotografías emotivas que nos trasladan a un momento de la historia fatídica de la humanidad. La honestidad, la fuerza, el realismo artístico de los dibujos acompañan al relato de Hemingway de manera sublime. Todo un acierto.

Ian Gibson nos contextualiza el relato al final del libro, en forma de epilogo, nos da unas pinceladas históricas que se agradecen por su concreción y su claridad.

Angie Ballester

5 EL VIEJO DEL PUENTE de Ernest Hemingway / Traducción: Marcial Souto / Ilustrador: Pere Ginard / Epílogo: Ian Gibson / Editorial: Libros del Zorro Rojo / Género: Narrativa / 45 páginas / ISBN: 9788494494260 / 2016

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